En busca de soluciones futuras

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Lissandra Marfil

Los ojos del mundo miraron hacia La Habana entre los días 21 y 22 de enero del presente año, pues muchas fueron las expectativas y los vaticinios de los medios de comunicación, de la comunidad internacional y de la población antes, durante y al concluir la primera ronda de conversaciones entre Cuba y los Estados Unidos.

Los temas del encuentro giraron en torno a las proyecciones de ambas partes para lograr el restablecimiento de las relaciones diplomáticas y la apertura de embajadas en La Habana y Washington, teniendo en cuenta los principios del derecho internacional basados en la no injerencia en los asuntos internos y el respeto a la soberanía y al sistema político, económico y social imperante tanto en Cuba como en Estados Unidos.

El grupo diplomático de Cuba expuso como puntos fundamentales en el diálogo la eliminación de la Isla de la lista de países patrocinadores del terrorismo internacional, el levantamiento del bloqueo económico, comercial y financiero así como la solución del tema bancario para la Sección de Intereses en Washington. Otros temas debatidos fueron los acuerdos bilaterales para combatir el narcotráfico, el terrorismo y las epidemias.

Además de estos aspectos, puede decirse que existe un área en el que aún queda mucho camino por explorar, y es el tema migratorio, el cual sin dudas es uno de los más importantes, tanto para los cubanos residentes en Cuba que desean viajar a los Estados Unidos como para la emigración cubana y los ciudadanos americanos que se interesan por visitar la Isla.

Esta ronda constituyó la número 28 sobre la temática migratoria entre ambos países, y en ella se analizaron varios aspectos que han mostrado cierto avance como el cumplimiento del acuerdo por la parte norteamericana de otorgar no menos de 20 mil visas a emigrantes cubanos y el incremento de visas a ciudadanos cubanos para viajes cortos. Además, el cuerpo diplomático cubano reconoció el aumento de la comunicación entre las agencias de una y otra nación y entre las tropas guardafronteras y el servicio de guardacostas, con el objetivo de enfrentar las salidas ilegales, el fraude migratorio y el tráfico de personas.

En cambio, a pesar de que las relaciones migratorias entre Cuba y Estados Unidos parecen estar dando pasos agigantados, no puede afirmarse que todo es color de rosa, aún quedan muchos elementos que son objeto de análisis, entre los que se encuentran la política de pies secos-pies mojados y la Ley de Ajuste Cubano, factores que propiciaron que los cubanos que lleguen de manera ilegal se conviertan en los únicos ciudadanos del mundo en recibir un trato privilegiado en territorio norteamericano.

Realmente, ambas regulaciones van más allá de simples beneficios, pues tienen un trasfondo político que, a lo largo de 56 años, ha dejado numerosos saldos negativos a la población cubana. Tanto la política como la ley constituyen estímulos para la entrada a suelo estadounidense por terceros países, el tráfico de personas y la emigración ilegal, siendo esta última la que más vidas cobra, pues quienes desean abandonar ilegalmente la nación cubana se lanzan en altamar y ponen en riesgo su vida, con el anhelo de alcanzar el llamado sueño americano.

En este punto, puede comprobarse el largo camino que aún falta por transitar en materia migratoria, sobre todo teniendo en cuenta que en el encuentro finalizado hace unos días, la delegación estadounidense expuso que se mantendría sin cambio alguno la política pies secos-pies mojados y que las reformas o enmiendas Ley de Ajuste Cubano quedaría en manos del Congreso.

Por su parte, los diplomáticos cubanos presentes en las conversaciones expusieron que ambos instrumentos políticos además de incitar la emigración ilegal, alientan a muchos profesionales cubanos, sobre todo de la salud, a abandonar sus misiones en terceros países, práctica realmente reprochable, pues se incurre en otra acción, el robo de talentos.

Estados Unidos ha utilizado, luego del triunfo de la Revolución en 1959, el fenómeno migratorio desde Cuba como un arma política para mostrar el fracaso del modelo socialista vigente en la Isla. Sin embargo, es imposible dejar de pensar en el ulterior restablecimiento de relaciones diplomáticas, en el cual quedarán los acuerdos de ambas partes, entonces ¿dónde quedarán los mecanismos de la política pies secos-pies mojados y la Ley de Ajuste Cubano si la derogación de ambas es uno de los requerimientos de Cuba en aras de normalizar las relaciones bilaterales? Esta pregunta solo queda como eso, una incógnita muy difícil de responder, aunque es válida, pues del mismo modo que actualmente Estados Unidos limita la emigración legal de cubanos, recibe a todo ciudadano cubano que consiga llegar a su territorio de forma ilegal.

Sobre el tema migratorio, al igual que en el resto de los puntos, saltan muchas interrogantes, sin embargo hasta el momento solo se tiene un referente del pasado que contribuye a exponer los hechos y a explicitar algunas consideraciones al respecto en el presente.

Solo existe la certeza de que todas las cuestiones abordadas en esta primera ronda de conversaciones para el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Cuba y Estados Unidos, deben negociarse sobre la base de la unidad de criterio y el respeto a las diferencias entre ambos gobiernos, con el objetivo de arribar en un futuro cercano o lejano a la normalización de las relaciones diplomáticas entre ambas naciones. De todo esto, lo singular es la posición que ha demostrado Estados Unidos, pues a pesar de que se pronuncian por un cambio de política hacia Cuba, esto no significa un cambio de sus intenciones.

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