Empleados de agencias de espionaje deberan callar

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Jorge Wejebe Cobo

Una nueva directiva del gobierno estadounidense prohíbe a empleados de agencias de espionaje hablar o escribir sobre filtraciones de asuntos de inteligencia en sus libros, blogs, discursos y otros trabajos, señala hace días el diario The Hill.
Según el reglamento, “el uso de esa información tiende a confirmar la validez de un dato que se dio a conocer sin el permiso correspondiente, lo que causa daños adicionales a la seguridad nacional,” agrega el documento..
Los empleados de las agencias de espionaje siempre han tenido que someter a revisión sus obras, para garantizar que en ellos no se revelen datos sobre operaciones secretas, pero la nueva política parece imponer límites estrictos a su trabajo, considera The Hill.
Calcule usted la tensión que les costará guardar silencio a partir de ahora por ejemplo a los colegas de Edward Snowden cuando se reúnan en un bar o en un encuentro de fin de semana y morderse la lengua para evitar seguir hablando sobre las causas que llevaron al antiguo compañero a desvestir de secretos a la Agencia de Seguridad Naciona ( NSA) al convertirlos en noticias por Intenet, a un click de cualquier curioso en el mundo. Supuestamente no podrán comentar bajo riesgo de cárcel, las circunstancias en que actúo y tampoco aportar ninguna anécdota sobre el caso, ni especular sobre el tipo de información que tuvo acceso., entre otros aspectos.
También se les impide cooperar con la prensa y especular sobre el asunto, escribir memorías relativas al servicio de espionaje. Y al parecer Snowden dejo en la NSA mucho de qué hablar. Después de su deserción y como consecuencia de sus filtraciones, más de la tercera parte de los cargos técnicos, analistas o administradores de red fueron eliminados y algunos cientos deben haber quedado sin trabajo. Fueron sustituidos por programas automáticos con intervención humana restringida al máximo.
Por indisciplinas y violaciones de la disciplina de seguridad y compartimentación también algunos deben haber pagado. El mismo Snowden explicó que conoció de secretos ajenos haciendo la guardia o los turnos a otros colegas que le facilitaban las contraseñas a cambio de librarse de tediosas  horas frente al monitor.

Mientras ex compañeros de Snowden, que ya deben ser mínimos, y otros profesionales del espionaje se ajustan a las regulaciones, o se someten a nuevas pesquisas por el escándalo, el ex analista sigue en Rusia trabajando en una empresa de computación y software, sin hacerse muy visible, mientras que en su país no baja la tensión sobre cuál será su próxima desclasificación. La última en el verano- otoño del 2013 hizo público el espionaje contra jefes de estado, incluyendo mandatarios de países aliados de Europa Occidental, lo que levantó una crisis internacional que obligó al propio presidente Barack Obama dar explicaciones a más de un amigo espiado y molestos por la humillación.

Tomado del Blog Cuba es surtidor

http://cubaessurtidor.blogspot.com/2014/05/empleados-de-agencias-de-espionaje.html

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