El Viejo

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Por Daily Sánchez Lemus

17 de junio de 1905:

Manana y Margarita le toman la mano derecha al padre; están arrodilladas a un costado de la cama. Clemencia está por la parte derecha de la cama, Andrés y Bernardo se han ubicado detrás de Margarita y Manana, lo miran fijamente, el fiel e inseparable Urbano se inclina sobre los pies del Viejo para pedirle que vuelva a levantarse, Max se entristece al verlo. Un último aliento deja escapar el viejo guerrero, todos son testigos de cómo su corazón se detiene, los Gómez Toro estallan en llanto. Cuba perdía el último símbolo viviente del independentismo nacional; América daba cabida en su seno a uno de los más mentados independentistas. Alguien miró el reloj, eran las 6 y 7 minutos de la tarde.[1]

La vida de los héroes a veces pareciera resumirse a los momentos en que son grandiosos y ganan la batalla. Pero la Historia no solo se cuenta desde la bala o el monte; también desde el silencio o el llanto oculto de una madre, los desvaríos de una esposa o el querer de un hijo. Así llega La familia de Máximo Gómez, del doctor  Antonio Álvarez Pitaluga, libro que nos trae de vuelta al Viejo bajo las ternuras de Manana y sus hijos, en cada uno de los momentos de su vida.

unnamedEl amor de Gómez con Bernarda, que nació a poco tiempo de iniciar la Guerra de los Diez Años, la familia que fundaron; sus gustos, el dolor por la muerte de Panchito cuando iba en busca del cuerpo de Antonio Maceo… Aparecen todos los momentos que fueron puntos de giro en la vida del mambí, y cómo la guerra marcó al campesino humilde. Esta obra hace justicia a un dominicano que marcó pauta en las luchas por la independencia, y llena espacios en la historiografía cubana y del continente.

El prólogo del libro, escrito por el ya desaparecido maestro de historiadores, el doctor Oscar Loyola, cita frase de una carta de Gómez a su hijo Maxito en 1894 que merece ser recordada este día: Fuerza es hacernos necesarios. ¿Cómo? Es muy sencillo: siendo buenos y muy útiles.

Ser bueno y ser útil. Noble y sabio consejo de un guerrero a su hijo… y una lección de ética para todos. Del Viejo hay mucho que decir siempre, y estas palabras lo demuestran. Conocerle más allá de su vida como militar nos permite comprender mejor al hombre y también esa relación entre República Dominicana y Cuba, que a lo largo de nuestra historia se ha fortalecido y cuenta con ejemplos hermosos.

No puede ser un recuerdo de muerte el de hoy; es más justo verle en el día de mañana, celebrando como padre mayor entre la gran familia de cubanos y latinoamericanos. Y es que se trata de buscar una y otra vez nuestros guías de valores, sacar a la luz la virtud de un hombre que vio en Cuba a su otra patria; de un latinoamericanista que no tuvo fronteras y arriesgó todo por la libertad. Un independentista resuelto. Un hombre del combate y también de la casa. Un hombre fuerte y sensible, que escribía a sus hijos, y estaba al tanto de cada detalles de sus vidas aunque estuviese lejos. Así lo vemos en sus palabras de despedida antes de volver a la guerra por Cuba:

(…) Espero también que trabajen mucho y voy a ver todo lo que cuando yo vuelva encuentro hecho en ese patio (…)

Les he dejado libros (y ustedes saben leer)…

Adiós mis hijos. Guárdenme en sus memorias y en sus corazones, que yo los llevo viviendo en mi alma. Besen a su mamá, a Clemencia y a todos, de su Papá que los ama.[2]

Esa es la imagen también del padre de la familia Gómez Toro; del Generalísimo que inspiró a Martí, y a un país que lo ama…esa es la imagen amorosa del guerrero victorioso…del Viejo.

 

 

[1] Antonio Álvarez Pitaluga: La familia de Máximo Gómez, Editora Política, La Habana, 2008, p.165.

[2] Ob. Cit., p.99

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3 Comentarios

marianto@ dijo:

admiro tanto a Máximo Gomez que hasta el pecho duele al recordarlo

17 junio 2017 | 06:34 pm
yoli dijo:

En nuestra historia hay hombres que no pueden repetirse por lo grandes que son. Orgullosa de nuestro viejo.

19 junio 2017 | 10:09 am
lidia mary dijo:

Considero que la figura de Gómez es inconmensurable para Cuba y latinomerica, más allá de su trascendencia como estratega militar, me cautiva su espíritu, su alma limpia y su altísimo concepto del honor. Por todo eso y mucho más , ELGENERLÍSIMO ES Y SERA SIEMPRE RECORDADO Y AMADO EN CUBA.

22 junio 2017 | 09:49 am