El principal enemigo de la integración latinoamericana (Parte I)

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Por Miguel Angel García Alzugaray

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Parece que el lacayismo y la sumisión a los intereses estadounidenses es una fiebre contagiosa para algunos gobiernos suramericanos. Tanto es así, que los presidentes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile y Paraguay, quienes decidieron retirarse de la UNASUR, olvidan los objetivos geopolíticos de dominación global y de las miserias esparcidas por toda la geografía de nuestra Patria Grande, por los representantes de la guerrerista Administración yanqui.

En el comunicado difundido al respecto, estos “obedientes” gobiernos argumentan que la razón de su salida se debe a fuertes diferencias políticas con el bloque bolivariano, en especial, con Venezuela y Bolivia.

Luego de la retirada de estos seis países, ahora solo quedarían: Bolivia, Ecuador, Uruguay, Guyana, Suriname y Venezuela.

Está claro, Estados Unidos siempre se ha opuesto a la integración de Latinoamérica y del Caribe y no descarta acciones para mantener divididos a nuestros pueblos. El imperio es experto en acumular poder y riquezas, también en “sembrar de miseria a América Latina en nombre de la libertad” como diría el Libertador Simón Bolívar.

Estados Unidos trata de neutralizar planes integracionistas, los procesos de unidad, los acuerdos económicos, comerciales y políticos entre los pueblos y gobiernos de América Latina.

Para ello, los expertos de Washington, la CIA y otras «agencias de seguridad», el Pentágono y el Departamento de Estado, han planificado y ya ejecutan una serie de acciones públicas y clandestinas para contrarrestar a los gobiernos que consideran peligrosos y enemigos de sus intereses.

Ningún país de su patio trasero, puede alejarse de los dictados de la Casa Blanca, so pena de castigo o como diría Noam Chomski: “El Padrino no toma a la ligera cuando se lo pone en vereda, inclusive cuando quien lo hace es un comerciante por menor. Intentos previos de independencia han sido aplastados, en parte a raíz de la falta de cooperación regional. Sin eso, las amenazas pueden ser manejadas una a una”.

El pensador estadounidense agregaba: “Para Estados Unidos, el enemigo real siempre ha sido el nacionalismo independiente, particularmente cuando amenaza convertirse en un “ejemplo contagioso”, según la declaración de Henry Kissinger sobre el socialismo en Chile”.

Naturalmente que en la actualidad hay que liquidar al virus del nacionalismo revolucionario y, sobre todo, bolivariano. Para ello, Estados Unidos decidió encargar a sus principales agencias militares, civiles y paramilitares como la CIA, la Agencia de Seguridad Nacional y otros órganos como la USAID, AID, el diseño de un vasto programa de desestabilización que acabe con los gobiernos de izquierda y, en especial, aquellos proclives a seguir los pasos de la Revolución Bolivariana propuesta por Hugo Chávez.

En estos maquiavélicos planes, uno de sus objetivos priorizados es precisamente, la UNASUR.

Un importante paso en la integración latinoamericana

El sueño de nuestros Libertadores comenzó a concretarse el 8 de diciembre de 2004 en la ciudad peruana de Cuzco, la que fuera capital del Incario y Tahuantinsuyo. Fueron ocho los Presidentes y cuatro representantes de Gobiernos, quienes suscribieron la partida de nacimiento de la Unión Sudamericana.

Hace 192 años, en 1826, se reunió en Panamá el Congreso Anfictiónico, convocado por el Libertador Simón Bolívar. La intencionalidad fue la unión de la Gran Patria Latinoamericana; pero ese primer intento fue boicoteado por Estados Unidos, por intermedio de sus agentes diplomáticos, económicos y políticos que supieron aprovecharse de todas las debilidades de los concurrentes y de los jefes militares de las guerras de la Independencia que querían cobrar sus servicios patrióticos satisfaciendo sus ambiciones económicas y políticas. Por ello, el Congreso Anfictiónico de Panamá fue un fracaso político que produjo funestas consecuencias.

El Libertador Simón Bolívar, en una carta fechada el 31 de mayo de 1830, dirigida a José Fernández Madrid, decía: “Seguramente la Unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra generación. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Yo aconsejo la unión; pero temo que no se logre”.

La llamada CSN, nació para integrar procesos regionales desarrollados por el Mercosur y la Comunidad Andina. Así, el 30 de septiembre de 2005, en Brasilia y el 9 de diciembre de 2006 en Cochabamba, Bolivia, los Jefes de Estado de los países miembros establecieron un plan estratégico para consolidar una agenda común en la región.

En abril de 2007, durante la Cumbre Energética Suramericana, celebrada en Isla Margarita, Venezuela, los Jefes de Estados cambiaron el nombre de Comunidad Suramericana de Naciones a Unión de Naciones Suramericanas: UNASUR.

Fue el 23 de mayo de 2008, cuando se aprobó el Tratado Constitutivo de la UNASUR, en el cual se designó como sede permanente de la Secretaría General a Quito, capital del Ecuador, y del Parlamento a Cochabamba, Bolivia.

El Tratado Constitutivo entró en vigencia el 11 de marzo de 2011.

Las principales instituciones de la Unión de Naciones Sudamericanas son actualmente:

  • Consejo de Jefes de Estado y de Gobierno: Órgano máximo de la unión, encargado de establecer los lineamientos políticos, planes de acción, programas y proyectos del proceso de integración sudamericana y decidir las prioridades para su implementación. Para ello, convoca a Reuniones Ministeriales Sectoriales y decidir sobre las propuestas presentadas por el Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores.
  • Presidencia pro témpore: Es ejercida sucesivamente por cada uno de los estados miembros, por períodos anuales. La presidencia se encarga de preparar, convocar y presidir las reuniones de los órganos, además de representar a la unión en eventos internacionales, asumir compromisos y firmar Declaraciones con terceros, previo consentimiento de los órganos correspondientes de UNASUR.
  • Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores: Este consejo se encarga de adoptar e implementar las decisiones del consejo de jefes y hacer seguimiento de la integración del bloque para coordinar posiciones en temas centrales de la integración sudamericana, desarrollar y promover el diálogo político y el concierto sobre temas de interés regional e internacional.
  • Consejo de Delegados: Tiene como función la publicación de las Decisiones del Consejo de Jefes de Estado y las Resoluciones del Consejo de Ministros, con el apoyo de la presidencia pro témpore y la Secretaría General. Además, deben compatibilizar y coordinar las iniciativas de UNASUR con otros procesos de integración regional y subregional vigentes, con la finalidad de promover la complementariedad de esfuerzos y promover los espacios de diálogo que favorezcan la participación ciudadana en el proceso de integración suramericana.
  • Secretaría General: Órgano que, bajo la conducción del Secretario General, ejecuta los mandatos que le confieren los órganos de UNASUR y ejerce su representación por delegación expresa de los mismos. Tiene su sede permanente en Quito, Ecuador.
  • Secretario: Debe apoyar las demás instancias, en el cumplimiento de sus funciones, a la vez que propone iniciativas y efectuar el seguimiento a las directrices de estos órganos. Además de preparar diversas reuniones, informes y proyectos de la institución, el secretario se encarga de coordinar con otras entidades de integración y cooperación de América Latina y el Caribe para el desarrollo de las actividades que le encomienden los demás órganos.

Los objetivos fundamentales de la UNASUR son: promover la concertación y la coordinación política y diplomática en la región; servir como puente entre el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y la Comunidad Andina de Naciones (CAN) para la creación de una zona de libre comercio en la región; integración física, energética y de comunicaciones en América del Sur, impulsando la Iniciativa de Integración Suramericana(IIRSA; armonización de políticas de desarrollo rural y fomento agroalimentario; transferencia de tecnología y de cooperación horizontal en todos los ámbitos de ciencia, educación y cultura; y consolidar la intervención entre las empresas y la sociedad civil en la integración.

Desde su fundación, la UNASUR se convirtió en un foro alternativo y prioritario en la defensa de los intereses de las naciones del Cono Sur. Siendo interlocutora ante la ONU y la OEA además ha asumido la solución de serios conflictos regionales tales como los conflictos entre Venezuela-Colombia y Colombia-Ecuador, así como los diferendos, Bolivia-Chile por el acceso al mar. La organización ha mostrado un repudio contundente a los intentos de Golpe de Estado no solo en la región, como los ocurridos en Bolivia en 2007 y en Ecuador en 2010, sino a los de carácter regional como el ocurrido en Honduras en 2009. El 27 junio de 2012, UNASUR decidió suspender la participación de Paraguay en la cumbre de UNASUR a celebrarse dos días después, como medida de presión a las autoridades golpistas de ese país que habían despojado de la presidencia al mandatario Fernando Lugo.

UNASUR aprobó también en Paramaribo una declaración en la que expresaba su “extrema” preocupación por la situación en Siria y condenaba “las intervenciones extremas que sean incompatibles con la Carta de las Naciones Unidas.

En realidad, la presencia en UNASUR de Chávez primero y Maduro más tarde , Lula, Correa, los Kirchner, Mujica y Evo Morales contribuyó en sus respectivas etapas a su radicalización en apoyo de las causas progresistas.

Más recientemente, UNASUR manifestó su preocupación ante el golpe de Estado en Brasil y la destitución de la Presidente Dilma Rousseff.

Deplorablemente, hoy como ayer, Estados Unidos se aprovecha de las debilidades del Subcontinente, para impedir que se alcance el sueño de la Unión Sudamericana primero y de la construcción de la Gran Patria Latinoamericana después, aunque desde diferentes ópticas se considera que los dos proyectos deben marchar juntos o paralelos, a pesar de todas las dificultades internas de cada país y externas provenientes de Estados Unidos, al que no le interesa la unidad de nuestros pueblos y que aplica a la perfección el viejo axioma: «divide y reinarás».

No cabe duda alguna: Estados Unidos presiente que sus años de dominación e ingerencia en América Latina están en peligro de concluir abruptamente y por ello aceleró sus acciones con el objeto de sembrar la división  en la región.

Así, los cambios políticos hacia la derecha ocurridos en Brasil y Argentina, por un lado, y en Perú y Chile, por otro, facilitaron crear las condiciones necesarias para sembrar la desunión y la discordia internas en Unasur , con la anuencia de Washington que no oculta su satisfacción. La falta de consenso interno ha impedido elegir un secretario general del bloque, después de que hace año y medio terminara el mandato de Ernesto Samper.

En enero, representantes de Argentina, Brasil, Colombia, México, Panamá y Perú fueron invitados a Washington para reunirse con el director para Asuntos del Hemisferio Occidental del Consejo de Seguridad Nacional de EEUU, Juan Cruz, y evaluar la situación de Venezuela. Los mandatarios de estos países fueron también invitados por Donald Trump a una reunión para tratar el tema durante la Asamblea General de la ONU, en septiembre pasado.

Los seis países que han abandonado la UNASUR son a su vez miembros del Grupo de Lima, conformado el 8 de agosto de 2017 en la capital peruana por doce países americanos: Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, México, Panamá, Paraguay y Perú. El bloque se ha reunido y pronunciado en varias oportunidades, a nivel de cancilleres, para proponer medidas de presión contra Venezuela.

Al respecto, merecen destacarse la negativa del llamado Grupo de Lima a que se invitara al Presidente Nicolás Maduro a participar en la reciente Octava Cumbre de las Américas de Lima y la injerencista “Declaración sobre Venezuela” firmada por estos países en el transcurso de este foro .

Bajo la dirección de Washington la estrategia del Grupo de Lima ha sido tratar de aislar a Venezuela política y diplomáticamente.

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1 Comentario

Elio R. García dijo:

Voy a referirme al primer párrafo. Solo discrepo con la palabra “olvidan”. Estos personajes no olvidan, por el contrario, “son parte consustancial” precisamente de esos objetivos geopolíticos de dominación, y son y han sido, los actores protagónicos, con por supuesto diferentes nombres y apellidos, pero son de la misma clase responsable de ese esparcir miserias por la América, incluida la del norte revuelto y brutal, solo que con un poco más de poder de consumo (para algunos, excepto claro, los casi 40 millones de norteamericanos que viven en pobreza). Nunca estuvo más certero Bolívar en su pensamiento cuando dijo sobre la potencia hegemónica: “Los Estados Unidos parecen destinados por la providencia para plagar la América de miseria en nombre de la libertad”. Es algo que se ha mantenido intacto hasta nuestros días.

10 mayo 2018 | 09:16 pm