El #PapaFrancisco y la familia cubana: puntos de coincidencia

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Por María del Carmen Ramón

Este sábado, por tercera vez en la historia un Papa pisará territorio cubano. En el contexto del aniversario de nexos ininterrumpidos entre el gobierno cubano y el Vaticano, Papa Francisco, el primer sacerdote de un país del Tercer Mundo, latinoamericano y jesuita al mando de la Iglesia católica romana, visitará tres ciudades cubanas (La Habana, Holguín y Santiago de Cuba) y con ello nuestro archipiélago, junto a Brasil, serán los únicos países de América que han recibido tres pontífices en su historia.

Su cuenta en Twitter con más de 9 millones de seguidores, las constantes imágenes que lo reconocen como un Papa muy cercano a los humildes, así como algunas de sus principales proyecciones desde el inicio de su papado— como escoger llamarse Francisco y salir del palacio pontificio e irse a vivir en el alojamiento de Santa María Mayor— dan cuenta de que en muchos aspectos estamos en presencia de un Papa que ha intentado conducir su camino en el Vaticano por un rumbo distinto a sus antecesores.

La familia será el tema central de su visita a Cuba, lo cual responde a la línea que ha seguido en disímiles intervenciones públicas y mensajes de Twitter, donde ha  reflexionado sobre el valor de la familia como cédula fundamental de la sociedad, “donde se aprende a vivir con las diferencias y a pertenecer a los demás”. Reflexionar sobre el valor de la familia podría interpretarse como una respuesta del Papa a uno de los grandes impactos del modelo capitalista hegemónico actual, que es el poco tiempo para compartir en grupo debido a las urgencias económicas, así como la consecuente soledad infantil y ausencia de vínculos con los ancianos.

Releer algunos de los llamados del Papa Francisco, dirigidos a las diversas figuras de la vida familiar (madre, padre, hijos, hermanos, abuelos, niños), así como a la importancia de la unidad frente a problemas como la pobreza, la emigración, la enfermedad, la corrupción, la droga, así como a pruebas que a diario nos pone la vida, es entrar en contacto con un alto sentido humanista, y reconocernos en los valores que desde pequeños preconizaron nuestras familias, y ha defendido el Estado cubano.

Jorge Mario Bergoglio, quien varias veces ha relatado su origen de padres inmigrantes, ha solicitado apoyo para las familias de refugiados que llegan a Europa huyendo de la guerra, y ha defendido una línea de pensamiento coherente, humanista, que coloca al núcleo familiar en un eslabón imprescindible para la solución de los problemas humanos.

Cuando revisamos, por ejemplo, algunas de las ideas de Papa Francisco sobre la familia, no es difícil identificar una relación estrecha entre aquello que defiende y los valores por los que Cuba aboga.

ALGUNAS IDEAS DEL PAPA SOBRE LA FAMILIA

“Educar en la solidaridad significa entonces educarnos en la humanidad. Apoyar y proteger a la familia para que eduque a la solidaridad y al respeto es un paso decisivo para caminar hacia una sociedad más equitativa y humana.”

“Tener un lugar a donde ir, se llama Hogar. Tener personas a quien amar, se llama Familia, y tener ambas se llama Bendición.”

“¿Una sociedad sin niños? “Es triste, es gris”.

“Preocuparse por todos, por cada uno, con amor, especialmente por los niños, los ancianos, quienes son más frágiles y que a menudo se quedan en la periferia de nuestro corazón”.

“En la familia se aprende a pedir permiso sin avasallar, a decir «gracias» como expresión de una sentida valoración de las cosas que recibimos, a dominar la

agresividad o la voracidad, y a pedir perdón cuando hacemos algún daño. Estos pequeños gestos de sincera cortesía ayudan a construir una cultura de la vida compartida y del respeto a lo que nos rodea”.

“Cuántas veces vemos llegar a trabajar a un hombre, una mujer con un rostro cansado porque ha tenido que cuidar a un hijo durante la noche, uno de sus seres queridos y a pesar del cansancio el día continúa con el trabajo. Esto es la heroicidad de las familias, un heroísmo escondido que vive cuando alguno está enfermo, el padre, la madre, el hijo, la hija… y lo hacen con ternura y valor”.

“Es casi un milagro que, también en la pobreza, la familia continúa formándose, e incluso que hasta conserve –como puede– la humanidad especial de sus uniones. […] Tendremos que arrodillarnos delante de estas familias, que son una verdadera escuela de humanidad que salva las sociedades de la barbarie”.

El amor a los ancianos, a los niños, el concepto de unidad familiar más allá de los problemas, la necesidad de entender que en la familia se gestan cambios, valores, procesos que repercutirán directamente en el proyecto social… todo ello puede leerse entre líneas en su discurso.

CUBA Y EL PAPA FRANCISCO EN LA MISMA LÍNEA

No es un secreto. Una de las prioridades del estado cubano es brindarle protección a la familia. Así se expresa en la Constitución de la República, donde se precisa que el Estado cubano tiene responsabilidades con la familia, la maternidad y el matrimonio.

Cuba reconoce en la familia la fundamental cédula de la sociedad y le atribuye responsabilidades y funciones esenciales en la educación y formación de las nuevas generaciones. En el artículo 38, se establecen las responsabilidades de los padres, como “el deber de dar alimentos a sus hijos y asistirlos en la defensa de sus legítimos intereses y en la realización de sus justas aspiraciones; así como el de contribuir activamente a su educación y formación integral como ciudadanos útiles y preparados para la vida en la sociedad”.

Hablar de Estado y familia en Cuba es también hablar de educación y salud gratuita, de protección a las embarazadas desde la etapa más temprana, de un Código de familia, de políticas públicas para la protección de los ancianos en una sociedad que camina hacia un progresivo envejecimiento poblacional.

A partir del año 1984, el Grupo de Estudios de Familia del Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas del CITMA desarrolló un modelo de análisis del funcionamiento familiar en Cuba, entendido como el conjunto de actividades que cotidianamente desarrolla la familia, las relaciones y los efectos que se derivan de ellas.

En este modelo se distinguen tres funciones básicas y una resultante: la biosocial, la económica o de sostenimiento familiar y la educativa. Como integradora resultante, ellos incluyen la función formadora, que nos devuelve a la familia como eslabón primario de socialización.

En el artículo Una mirada al modelo cubano de bienestar, la Doctora Patricia Arés Muzio resaltaba el valor de la familia cubana, en comparación con otros lugares del mundo.

“La familia cubana está tejida en redes sociales de intercambio, con los vecinos, con las organizaciones, con la escuela, con los parientes, incluidos los emigrados. Lo característico del modo de vida de los cubanos son los espacios de socialización, el tejido social que no excluye y deja sin nombre a nadie. Yo diría que la célula básica de la sociedad en Cuba, además de la familia como hogar, la constituye la red de intercambio social familiar y vecinal. Ese tejido social en redes representa una de las fortalezas invisibles más grandes que tiene el modelo cubano de bienestar, es ahí donde radica el mayor logro de nuestro proceso social, la solidaridad social, la contención social, el intercambio social permanente”.

Esa sería la esencia del modelo familiar cubano actual, un país donde el papel de la mujer en la sociedad ha sido radical y por tanto el viejo orden patriarcal se ha debilitado. En Cuba, la figura del hombre como sustento económico único va siendo desplazada; sin contar que, según estadísticas del último Censo de Población y Viviendas, cada vez es mayor la tasa de jefatura de hogar femenina y se camina hacia estilos más democratizadores entre la pareja y sus hijos e hijas.

Este sábado llegará a Cuba el Papa Francisco, y el domingo estará ofreciendo su primera misa. En las distintas plazas públicas, o en la casa frente al televisor, estará (como en las dos ocasiones anteriores) la familia cubana: la católica, pero también la que comparte en su seno muchos credos, la que es el resultado del proceso de transculturación que bien definiera Fernando Ortíz, la que resistió el Período Especial y todavía vive bajo las consecuencias del Bloqueo estadounidense, la que ha vivido la separación de hijos, padres, abuelos, la que se levanta cada día para luchar por los más jóvenes de casa, la que sueña… A ellas hablará el Papa Francisco y desde ya podemos observar puntos de coincidencia.

Tomado de Cubahora

http://www.cubahora.cu/sociedad/el-papa-francisco-y-la-familia-cubana-puntos-de-coincidencia

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