El país más rico del mundo

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Por Manuel García

“de supina ignorancia, y de ligereza infantil y punible, hablar de Estados Unidos(…) como de una nación total e igual, de libertad unánime y de conquistas definitivas: semejantes Estados Unidos son una ilusión o una superchería”.

José Martí

 

 

img_42637-2El país más rico del mundo es Estados Unidos, aunque en lo que va de siglo, para mantener su supremacía produce guerras y armas, no bienes. Hoy más del 50 % de la economía yanqui proviene del complejo militar industrial. Pero este marco de bonazas, vendido a través de televisión, películas y comerciales no dice la realidad del capitalismo más salvaje, del cual yanquilandia es el principal exponente.Un informe reciente del Programa de la ONU sobre Desarrollo Humano (PNUD) indica que la esperanza de vida de los estadounidenses es de 79,2 años, ubica al país del norte en el puesto 40 en el mundo, detrás de las naciones desarrolladas y pero por debajo de algunos latinoamericanos como Chile, Costa Rica y Cuba.

Ahora, este dato se refiere a la media nacional en Estados Unidos, lo anterior se complica o se pone peor cuando lo analizamos desde el punto de vista educacional y racial. Según datos de una investigación publicada por el Centro Nacional sobre Pobreza de Estados Unidos la esperanza de vida de un hombre blanco con estudios universitarios es de 80 años, un afroestadounidense con poca formación solo aspira a vivir 66. ¿Racismo?

Al respecto, Luke Shaefer, profesor y director de la Iniciativa para la Solución de la Pobreza de la Universidad de Michigan, declaraba recientemente a BBC Mundo: “En Estados Unidos el bienestar se encuentra increíblemente estratificado” y agregaba que para 2008 la esperanza de vida de los afroestadounidenses sin educación superior era igual a Pakistán, Bután y Mongolia.

La mortalidad infantil es otro indicador clásico de bienestar social. De acuerdo al mencionado informe del PNUD, que utiliza los datos del 2015, en Estados Unidos ese indicador se ubica en 5,6 por cada mil nacidos vivos. Otra vez Estados Unidos se ubica bien lejos de los países ricos, allá por el lugar 44 y otra vez por debajo de Cuba que en el año del estudio fue de 4.7 (En el 2016 cerró con 4.3).

En este caso, además, las diferencias raciales dentro de Estados Unidos también se hacen evidentes. En los propios comentarios de Shaefer a la BBC Mundo, en el 2011 la tasa de mortalidad infantil para afroestadounidenses era similar a Togo e isla de Granada. Por otra parte, el bienestar de los niños en el país del norte también aparece afectado cuando se abordan los indicadores de pobreza infantil. Según un estudio comparativo de la UNICEF en el 2012, Estados Unidos aparecía en el lugar 34 entre los 35 países con economías más avanzadas.

Uno de los datos más alarmantes es el de la mortalidad materna, desde el año 2000 al 2015 en Estados Unidos aumentó la mortalidad materna de 17.5 por cada 100 000 nacimientos a 26.5, según una investigación publicada por la revista The Lancet en enero de 2017, lo cual va en contracorriente con las tendencias del resto del mundo donde se produjo un descenso en el mismo periodo.

Además, dicha cifra está muy lejos de los indicadores en los países desarrollados como en Japón que disminuyó en el propio periodo de 8,8 a 6,4, Dinamarca e 5,8 a 4,2, Canadá de 7,7 a 7,3  o Francia de 11,7 a 7,8, así como menos favorable que países menos industrializados como Vietnam (15,6) o El Líbano (15,3).

Lo peor en este caso, es que también hay una clara divergencia dentro de Estados Unidos, pues la mortalidad materna entre mujeres blancas es de 13, pero entre las afroestadounidenses es de 44, más de 3 veces de diferencia, parecería casi criminal con un país tan opulento. En el 2005 las muertes maternas en Cuba fueron de 51.4 por cada 100 000 nacidos vivos y en el actual año ha sido de 37, con una tendencia a la disminución, a pesar de los altibajos en este indicador.

La posibilidad de salvaguardar la propia vida, es considerada el más elemental de los derechos humanos. De acuerdo con el informe más reciente de la Oficina de la ONU contra las Drogas y el Delito, en Estados unidos la tasa de homicidios era de 4,7 muertos por cada 100.000 ciudadanos en el 2012, ocupando puesto 59 del mundo. En ese año la tasa de homicidios en Chile era 3,1 y en Cuba de 4,2. La cifra norteamericana contrasta una vez más con muchos de los desarrollados, llama la atención el caso de su vecino Canadá, que mantiene su indicador en los últimos años debajo de 2.

Ahora, en el ya mencionado estudio publicado por el Centro Nacional sobre la Pobreza, Shaefer indica que si en lugar de tomar el dato nacional de homicidios se calcula en las ciudades estadounidenses de más de 200 000 habitantes y con una tasa de pobreza de 25%, la cifra de homicidios se eleva a 24,4; lo cual lo ubica por ejemplo no muy lejos de Colombia que posee 26.5, siendo un país en guerra que contabiliza como homicidios no solo los asesinatos comunes sino también sus soldados que mueren en combate.

Finalmente, no es de extrañar al observar los indicadores anteriores que en la educación ocurra algo similar. Este país tiene muchas de las mejores universidades del mundo, pero no necesariamente la formación promedio de los estadounidenses está a esa altura. Recientemente el Programa Internacional para Evaluación de Competencias, realizó un análisis de capacidad lectora y numerica en 23 países, incluido Estados Unidos.

La investigación medía los niveles educativos de personas sin concluir secundaria, los que si tenían estudios secundarios y otros con al menos dos años de educación universitaria. En la prueba sobre capacidad lectora, entre aquellos que terminaron secundaria Estados Unidos estuvo entre los 5 países con peores resultados y entre los que sí habían terminado estuvieron por debajo de la media.

Entre los que tenían al menos dos años de estudios universitarios, los estadounidenses quedaron por encima de ocho países, empataron con otros seis, pero fueron superados por siete naciones. Adicionalmente, Estados Unidos fue el país que registró la mayor brecha entre quienes no terminaron los estudios secundarios y quienes cuentan con al menos dos años de cursos universitarios.

En la evaluación sobre habilidades numéricas, los estadounidenses estuvieron por debajo de la media en los tres niveles educativos estudiados. Más aún, el país quedó en último lugar entre aquellos que no concluyeron la secundaria y los que sí la terminaron.

Un último dato. En el 2016 AlterNet publicó un reporte destacando que entre el 14% y 15% de la población norteamericana, es decir, 45 millones de habitantes vivían en la pobreza. Peor aún, la pobreza crecía sostenidamente pues en el 2000 solo era del 11.3%. Lo anterior es una verdad tapada, lo saben los profesores, analistas de políticas públicas y asistentes sociales, pero no es tema de debate para las elites del país, que se ocupan 20 o 30 veces más de los problemas ajenos y acusar al resto del mundo que en resolver las deudas sociales internas.

Ahora, se me ocurre estudiar estas cifras pensando en la declaración universal de derechos humanos que reza en el artículo 1: “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derecho”, en el número 2: “Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo…” y en el número 3: “Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su persona.”

Entonces, de que igualdad y derechos humanos habla una sociedad donde los niños y madres negras mueren dos veces más que los blancos, donde un blanco adulto tiene derecho a vivir 13 años más que un negro. ¿Qué derechos humanos habla si no garantiza la vida a los ciudadanos pues hay tantos homicidios como un país en guerra? ¿Cómo es que ese país tiene menos posibilidades de garantizar la vida y la salud a sus ciudadanos que otros con menos desarrollo y bloqueados económicamente? ¿Cómo crece su economía a la par de la pobreza?¿Retorica?

Lo peor es el último engaño, Donald Trump, utilizó muchos de esos datos durante su campaña presidencial para llamar la atención de quienes están aburridos del sistema. Pero una vez en la Casa Blanca se olvidó de estas cifras, y se dedica a inventar ataques acústicos con Cuba, incentivar el odio hacia Venezuela y Norcoreana, así como a estimular fantasmas cibernéticos y antipatía hacia Rusia y China. Entretiene a sus conciudadanos mientras destruye los pírricos logros sociales que dejó Obama.

No importan los niños y madres negras muertas, siempre que la élite norteamericana se mantenga y los miembros del Ku Klux Klan sean buenas personas. No importan los adolescentes ametrallados en las escuelas si la asociación del rifle vende armas, no importa la escalada peligrosa con Corea del Norte si Japón compra millones al complejo militar industrial. Es la única forma de continuar siendo el más rico del mundo.

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