El nuevo eje fascista Marco Rubio-Bolsonaro (Parte II)

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Por Miguel Angel García Alzugaray

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Aunque la prensa internacional ha comenzado a llamarle como “el Trump brasileño”, estableciendo algunas comparaciones con el mandatario estadounidense, en realidad, Bolsonaro se ubica ideológicamente más a la derecha.

Bolsonaro aboga por hacer frente a la inseguridad adoptando leyes menos estrictas para el control de armas y cuenta con el respaldo de millones de cristianos evangélicos, que le apoyan por su postura radical en contra del aborto.

Además ha defendido la tortura y la aplicación de la pena de muerte.

Sus posturas ha podido dejarlas claras a lo largo de más de 30 años de carrera parlamentaria.

“Estoy a favor de la dictadura”, proclamó en 1993 desde el podio de la Cámara de Diputados de Brasil, en defensa del régimen militar que gobernó al país desde la década de 1960 hasta 1985.

“Jamás resolveremos los graves problemas nacionales con esta democracia irresponsable”, agregó.

En aquel momento, Bolsonaro -quien se encontraba en el primero de sus 7 periodos como diputado- se mostraba como simpatizante del gobierno de Alberto Fujimori en Perú y era partidario del cierre del Congreso en Brasil para hacer frente a la corrupción y a la hiperinflación en el país.

Pero, esta no es ni remotamente su única polémica de este tipo.

En 2017, generó una gran controversia al anunciar que si llega a la presidencia acabará con las reservas indígenas y las “quilombolas” (palenques, asentamientos en los que se refugiaban los esclavos rebeldes en Brasil y en las que ahora viven sus descendientes) porque obstaculizan la economía.

En referencia a los residentes de los quilombolas (principalmente afrodescendientes), Bolsonaro aseguró que “no sirven ni para procrear”.

Esto derivó en una denuncia en su contra ante el Ministerio Público y en una posterior condena judicial por daños morales colectivos a esas comunidades y a la población negra en general.

Mientras que en 2011, en una entrevista publicada por la revista Playboy, afirmó que sería “incapaz de amar a un hijo homosexual” y que preferiría que un hijo semejante “muriera en un accidente”.

Bolsonaro está casado en terceras nupcias y tiene dos hijas y cuatro hijos. De estos, dos han seguido la carrera política.

¿Quiénes apoyan a Bolsonaro?.

Como siempre ocurre con los representantes de la ultraderecha, además de los mandos fascistoides y golpistas del ejército que sueñan con un retorno de la dictadura militar, el principal apoyo de Bolsonaro proviene de la oligarquía empresarial. Así, según Sputnik — Empresarios que apoyan la candidatura de Jair Bolsonaro a la presidencia de Brasil estarían financiando la distribución en masa de noticias falsas a través de la aplicación de mensajería WhatsApp para perjudicar a Fernando Haddad (Partido de los Trabajadores), según publica el diario Folha de Sao Paulo.

Para el candidato de la izquierda, ” Bolsonaro creó una verdadera organización criminal con empresarios que, mediante caja B, dinero sucio, patrocinaron disparos de mensajes mentirosos en WhatsApp”, según escribió en Twitter.

Según Folha de Sao Paulo, empresas que apoyan a Bolsonaro, entre ellas Havan, compraron a agencias de estrategia digital un servicio llamado “disparo en masa”, que usa bases de datos de usuarios que aporta el candidato o bases vendidas por terceros de forma irregular.

Entre las empresas que prestan esos servicios, y que difunden cientos de miles de mensajes cada día, está Quickmobile, Yacows, Croc Services y SMS Market, siempre según las informaciones del citado diario.

Haddad acusó a Bolsonaro de practicar “delito electoral”, porque habría aceptado dinero de empresas en su campaña (algo prohibido por la nueva legislación electoral brasileña) para influir de forma “violenta” en el resultado de las elecciones.

Otro importante segmento que apoya alultraderechista Bolsonaron son los evangélicos.

¡Bolsonaro representa muy bien nuestros ideales de conservadurismo en la familia, de principios cristianos, recalca Ulisses de Almeida de la iglesia evangélica Asamblea de Dios.

La política “está tomando cuerpo dentro de la iglesia”, admite Josimar da Silva, presidente del Consejo de Pastores Evangélicos del Distrito Federal, que reúne líderes de denominaciones tradicionales como Bautista y Presbiteriana, las pentecostales como Asamblea de Dios y las neopentecostales, como la Iglesia Universal del Reino de Dios.

En el país con más católicos del mundo, los evangélicos representaban 15% de la población en 2000 y 22% en 2010, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadísticas (IBGE). En 2017, ya eran 27% de acuerdo con la encuesta de la ONG Latinbarómetro.

Las iglesias evangélicas, con 81 diputados de un total de 513 y con 3 de los 81 senadores, pretenden con el presidente Bolsonaro mantener “una bancada fuerte, organizada, que pueda frenar las acciones contra la iglesia”, como ellos consideran las iniciativas para legalizar el aborto o el matrimonio entre personas del mismo sexo, permitido desde 2014 por la Corte Suprema.

Este año, los pastores también orientaron el voto de los fieles.
“Me preguntan ‘Pastor ¿me puede dar una orientación?’. Yo les digo, el voto es secreto. Pero si quiere una guía, la tendencia entre los líderes de la iglesia es esta”, ilustra Silva, que llamó a Bolsonaro “nuestro candidato”.

Conservadurismo reactivo

El crecimiento de los evangélicos se da en un contexto de avance del conservadurismo en Brasil y en otras partes del mundo, explica el antropólogo Ronaldo Almeida, de la Universidad Estadual de Campinas (Sao Paulo).

Un conservadurismo que en Brasil se articula políticamente en el Congreso también con la llamada “bancada de la bala”, integrada por expolicías o militares, que buscan flexibilizar el porte de armas, y la bancada ruralista, afín a los intereses del agronegocio.

“Lo que está ocurriendo se debe en gran parte a una reacción a muchos avances en el campo de las costumbres”, como la mayor visibilidad de la comunidad LGBT, la discusión sobre género o el matrimonio homosexual, apunta Almeida.

La nueva presidencia de Bolsonaro se conjugará además con “un autoritarismo de fondo, fruto de los escándalos de corrupción y de la propia violencia, la delincuencia, que generan un deseo de orden, de autoridad”, agrega.

No menos importante resulta el apoyo al capitán pro golpista de la clase media blanca desencantada con los problemas económicos, la violencia y la corrupción que afectan el país. En este contexto se destacan una nueva generación de jóvenes brasileños deseosos de implementar un modelo neoliberal que pasa por la reducción del papel del Estado central y la privatización de varios sectores estratégicos de la economía. No hay datos globales sobre el porcentaje que estos jóvenes representaron respecto al total del electorado. Lo que se sabe es que el 60% de los electores de Bolsonaro, tiene entre 16 y 34 años. De ellos, el 30% es menor de 24 años.

Sara Winter es otro perfil peculiar en el panorama político de Brasil. A sus 25 años, esta ex feminista, defiende hoy los valores tradicionales de la familia y de la vida.

Aplaudo la elección de Bolsonaro porque en su programa pide la reducción de la edad penal para los violadores. También tiene un proyecto de ley para el aumento de la pena y otro que prevé la castración química de los violadores, lo que me parece sensacional”.

Pienso que las mujeres fueron creadas para estar en casa atendiendo la familia y no trabajando en la calle como si fueran hombres.

Lecciones de la historia.

Con tales ideas, que huelen a fascismo de la peor especie, se comprende porque Caetano Veloso considera que: “Si Bolsonaro gana la elección, los brasileños pueden esperar una oleada de terror y odio.

“Hay fuerzas oscuras, tanto en el interior como en el exterior, que nos están haciendo retroceder y hundirnos”.

Sabedores que Marco Rubio sataniza a Venezuela, como también lo hace Bolsonaro, y defiende una intervención en ese país suramericano, ‘no habría que descartar los enajenados deseos de un gobierno del nazi carioca de emprender una guerra por allá creyendo que podrá compartir el botín de sus agresiones con sus amos de la Casa Blanca.

Aunque una aventura de esta naturaleza se viraría como un bumerang contra quien la provocase, tales posiciones le vienen como anillo al dedo a Washington que ve en Bolsonaro un instrumento perfecto para desestabilizar la región. Sin embargo, la historia demuestra que los fascistas siempre tienen el mismo fin. Después de engañar, manipular y llevar al abismo a sus partidarios, los pueblos víctimas de sus desmanes les pasan la cuenta.

Por ello sería bueno que Marco Rubio y Bolsonaro recordaran que en Nürnberg, la humanidad dictó una severa sentencia condenatoria contra el nazi-fascismo, y que la sombra justiciera de la horca en la que pagaron sus horrendos crímenes muchos de los seguidores de esta genocida doctrina, todavía se proyecta a través del tiempo, sobre las cabezas de los que ignorando las lecciones de la historia pretenden seguir sus pasos.

 

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1 Comentario

Angel González Romero dijo:

Es increible como la religión ha estado en nuestras tierras de América, a favor de la oiligarquía ,en el poder muy pocas veces de parte de los necesitados; también religiosos.

Una vez más encausan el destino de un país por un par de refrendas, osea: lo importante es solo; que no exista aborto, luchar contra el homosexualismo y por ende prohibir el casamiento entre personas de un mismo sexo. Lo demás no importa.

Esto sin dudas es un ejemplo de superficialidad del pensamiento que hay que respetar. Entonces lo lograron: Lo distinguidos feligreses botaron a ciegas por su creencia y es triste ver como quedarán ciegos, además de ellos, todo un pueblo, sin importar las creencias de unos y otros.

31 octubre 2018 | 07:07 am