El 20 de octubre y la raíz de la cultura cubana

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Por Manuel García

11Cual es la esencia de esa raíz y cultura? Porque? Recuerdo siempre aquella frase del Comadante en Jefe cuando dijo que una revolución solo podía ser hija de la cultura y las ideas. La Revolución de 1868, como exponente de descubrimiento cultural de su época, es el inicio de la nacionalidad cubana de manera consolidada, cuajando así la inclinación humanista de nuestros primeros pensadores.

El 20 de octubre, no es solo el hito casi epopeyico, digno de las más grandes obras Homéricas. Imaginamos al héroe; Perucho Figueredo en medio de una multitud, escribe una canción no prevista, reclamada por el pueblo que ya entonaba ardientemente su música. Pero la Revolución del 68 va más allá, es Carlos Manuel de Céspedes e Ignacio Agramonte enseñando a leer a las tropas, es el altruismo de un ejército en harapos que, por primera vez en la historia militar, no permitía maltratar a sus prisioneros. Es el sentido de unidad en la Asamblea de Guáimaro, a pesar de las diferencias del Camagüey y Oriente, la Revolución era una y Céspedes y Agramonte supieron subordinarse a ella. Es el estoicismo del Padre de la Patria de no cejar ante el chantaje enemigo pues ya era el progenitor de una nación. Es incendiar Bayamo antes de entregarse al enemigo.

El 20 de octubre es que el cubano prefería morir que ser esclavo, sería como decir hoy Patria o Muerte. Es hasta la propia música, en medio de la batalla como la más intrínseca parte de nuestra nacionalidad, que llegó y floreció hasta en la lucha de los 50, cuando en medio de tensos y trágicos combates nacían entre los revolucionarios la canción del 26, otros poemas épicos y un Comandante, mientras aseguraba que no se rendiría nadie mientras le cantaba de amor a la Lupe.

Quizás esa tradición de cultura indoblegable y sensibilidad exquisita, este en el momento final del propio Perucho Figueredo, quien desprotegido en la manigua y enfermo intentó suicidarse en vano para no ser capturado. Inmediatamente es trasladado a Santiago de Cuba y condenado a muerte. Antes de la ejecución, un emisario del conde de Valmaseda llegó hasta su cárcel para intentar se retractara y si le perdonaban la vida.

Y el autor del himno nacional, une su cultura universal a la nacionalidad cubana y replica: “Diga usted al Conde que hay proposiciones que no se hacen sino personalmente para escuchar personalmente la contestación y espero que no se me moleste más en los últimos momentos que me quedan”.

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