EE.UU. abandona al norteamericano Gross y exalta a la cubana Yoani Sánchez

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Norelys Morales Aguilera

Es asombrosa la capacidad de los políticos de Estados Unidos para asesinar la verdad y vender el cadáver maloliente, comenzando por sus propios ciudadanos, que si conocieran algunos hechos quedarían abrumados de vivir en el país de las más insultantes paradojas políticas.

Alan Phillip Gross, ciudadano estadounidense, tenía un contrato de casi $600 000 con DAI, Inc. para realizar un programa oculto e ilegal de USAID en Cuba. El abandono al que han sometido a quien llaman “contratista” es tan notorio que el hombre se explayó con la periodista Andrea Mitchell del programa NBC News “Get Me the Hell Out of Here” (Sáquenme para el carajo de aquí). [1] Ha demandado a su gobierno y cuando supo que la USAID llevaba adelante el programa secreto Zunzuneo y la creación de redes mientras él alertaba de los riesgos que corría, se declaró en huelga de hambre el pasado 3 de abril, que abandonó 9 días después, a petición de su anciana madre.

Razón tiene Gross para estar molesto aún siendo culpable. El director de la USAID Rajiv Shah, afirmó el 8 de abril ante una comisión del Senado de EE.UU. que sabían que su empleado podría ser arrestado en Cuba en 2009. Shah dijo que no podía hablar públicamente sobre lo que ha hecho para excarcelarlo y agregó que el Departamento de Estado, y no la USAID, es quien tiene la responsabilidad principal de tratar de liberar a Gross.[2]

El gobierno norteamericano se ha negado a negociar con La Habana la liberación de Gross, ese ciudadano norteamericano que infringía las leyes cubanas y las propias de Estados Unidos. El llamado proyecto ZunZuneo no fue suspendido por el riesgo para Gross ni por falta de dinero. El hecho es que comprobaron que cuando pasaran a la fase de una “primavera cubana”, los suscriptores engañados abandonarían la “distracción”. Esa es la verdad.

Sobran ejemplos de las veces que Estados Unidos invadió países y cometió las más horrendas fechorías supuestamente para proteger a ciudadanos norteamericanos. Con Alan Gross no lo pueden hacer. Primero, porque Gross es culpable. Segundo, la Isla lleva la razón y es un hueso duro de roer. Y, tercero, están apostando a otras tácticas y sujetos.

Yoani Sánchez está entre esas otras tácticas, es la cara visible de aquellos jóvenes a los que George Bush llamó “combatientes por la libertad” generando las llamadas revoluciones de colores del Este europeo, mientras Sánchez era contactada personalmente por Carlos Alberto Montaner, un periodista de la CIA y regresó a Cuba para crear un blog que ha sido el más promocionado y pagado del mundo. Premios, salutaciones, glorificaciones en medio de mentiras comprobadas.

Sánchez ha sido recibida por la subsecretaria de Estado Bisa Williams (2010) en La Habana, tenía contacto con diplomáticos hostiles a la revolución cubana y a los más altos directivos de la Oficina de Intereses de Estados Unidos en Cuba como reveló WikiLeaks, le hicieron una entrevista falsa a Barack Obama, y a partir de 2013 ha recibido la atención de  Samantha Powell, embajadora de EE.UU. en la ONU, Roberta Jacobson, subsecretaria de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental y el vicepresidente Joe Biden, mientras explotaba el escándalo de su participación en el Zunzuneo. También se ha reunido con los gurúes de la tecnología en Estados Unidos.

No me referiré al carnaval de premios a la bloguera de Estados Unidos y la CIA, que le ha reportado medio millón de dólares, pero sí a la más reciente travesura de continuidad para exaltarla a un raro liderazgo internacional que le sedimenta cada vez más rechazo en Cuba. Al parecer las autoridades cubanas han pasado por alto sus continuas violaciones de la ley para que su propio accionar le quite la careta.

Este 24 de abril informaban que el Chicago Council on Global Affairs homenajeará a la bloguera cubana Yoani Sánchez, que estará en Chicago del 9 al 13 de junio, por sus esfuerzos para “enfrentar la censura y promover la libertad de expresión” (Sic)

Como tantos en el entramado político estadounidense el Consejo se presenta como una organización independiente, no partidista comprometido a educar al público e influir en la opinión pública sobre los problemas mundiales. El director es Ivo H. Daalder, cuya biografía está en Wikipedia [3] que hace una interesante y esclarecedora afirmación:

“Daalder era el Representante Permanente de EE.UU. ante el Consejo del Atlántico Norte (OTAN) en febrero de 2011 cuando la guerra civil libia comenzó con levantamientos contra Muammar Gaddafi en varias ciudades”. Con esas y otras experiencias dirige la institución que promueve y educa a jóvenes líderes, entre los cuales ha disertado el director de la USAID Rajiv Shah.

Ante los hechos la paradoja ya no desafía el sentido común. Alan P. Gross es abandonado por ser un daño colateral y Yoani Sánchez es una inversión en el mercenarismo, solo que a cuenta del contribuyente norteamericano para sostener el millonario negocio de la contrarrevolución de los que sueñan con una Cuba a imagen y semejanza de sus cabezas calenturientas.

Notas

[1] http://worldnews.nbcnews.com/_news/2012/04/20/11313078-american-in-cuban-prison-get-me-the-hell-out-of-here
[2] http://islamiacu.blogspot.com/2014/04/usaid-sabia-que-gross-podia-ser.html
[3] http://en.wikipedia.org/wiki/Ivo_Daalder

Tomado del Blog Isla Mía

http://islamiacu.blogspot.com

Norelys Morales Aguilera

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