Ecos de un #1Mayo ¿Por qué?

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ChXxq4HWYAArBaJPor Yisell Rodríguez Milán

Imagínate que un Primero de Mayo en Cuba sea igual al de Grecia, al de España, Siria o al de Estados Unidos. Imagina que fuera un día en que la gente no le sonríe a las cámaras, ni lleva a sus hijos sobre los hombros portando carteles, porque podrían perderlos, ni se van a fiestar cuando termina el desfile y toca el turno a quienes limpian las calles tras el paso de la multitud alegre, que desde enero de 1959 acompaña a sus líderes cada primer día del mes de las madres.

Imagínate un Primero de Mayo en una Cuba post Revolución.

Con el capitalismo que toca a los subdesarrollados martillando en nuestras conciencias, volviendo al pasado de las desigualdades, de la falta de oportunidades, del país de unos pocos que ponen a trabajar para ellos a las mismas multitudes sin las cuales nunca hubiese sido posible la Revolución Cubana con su estela de educación y salud para todos en una época en que la gente se moría hasta de catarro.

Imagínate un Primero de Mayo en una Cuba globalizada.

Con la cultura nacional en manos de coleccionistas privados, con una occidentalización de nuestras costumbres más típicas, con la masificación de la adicción por las marcas, con la universalización de la necesidad de consumir lo más caro, lo menos útil, lo más banal, lo mejor posicionado para que otros te valoren por lo que tienes y no por cómo eres.

Googleo las noticias y miro mi Cuba, tan de fiesta el día primero, tan tranquila, tan feliz aun con sus problemas de pirámide invertida y malos salarios, que no logro visualizarla como yo misma propongo… a modo de ejercicio suicida.

Hay, desde lo profundo hasta la epidermis del país, una conciencia de lo justo y lo necesario que será duro de arrancar aunque las redes sociales se inunden de trolls anticomunistas, o del seno de nuestras universidades pueda emerger de vez en cuando un derechista, o el mismísimo Barack Obama mire de frente a la Isla y le hable alto y claro de las ventajas del capitalismo, del libre mercado, del sueño americano que lo convirtió a él en Presidente de los Estados Unidos.

En el mundo de las metáforas, todo puede ser.

Hace poco, en Facebook, alguien pedía una razón para ir a la Plaza de su provincia el Primero de Mayo. Su post me hizo reflexionar. En Cuba se aprende a desfilar desde que se es pequeño. Nos llevan nuestros padres o nos lo indican en las escuelas para que aprendamos sobre el movimiento obrero mundial, sus demandas, y cuánto costó la lucha por “las 8 horas de trabajo”.

Pero es cuando crecemos cuando se toma conciencia de lo que significa marchar junto a los demás, como en cuadro apretado, aunque te levantes a las 4 de la madrugada, aunque nadie te tome asistencia, aunque te canses con el sol y todo porque… imagínate, si este país no fuera lo que es, qué hubiera sido de nosotros, los más humildes.

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