Dos disparos que cambiaron la historia

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Por Jorge Wejebe Cobo

lenin cuadro atentado

Versión romántica del atentado a Lenin, al estilo del realismo socialista.

Acontecía el 30 de agosto de 1918 en el turbulento Moscú donde todas las formas de morir eran habituales. Ese día la terrorista Fanni Kaplan, miembro del Partido Socialista Revolucionario de extrema izquierda tomó una pistola Browning utilizada por los servicios especiales, cargada con balas envenenadas, y se dispuso a asesinar al que consideró el peor enemigo de Revolución Rusa.

Disparó y dos proyectiles impactaron en el brazo derecho y el tórax de Vladimir Ilich Lenin, a la salida de una fábrica en la que el líder pronunció un discurso. Su visita fue previamente anunciada por la prensa y asistió sin escolta, acompañado únicamente de un chofer, como era su costumbre. Los primeros auxilios se los hizo un obrero que se impuso al desconcierto general y le aplicó u torniquete improvisado con un pedazo de cáñamo.

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La terrorista Fanni Kaplan

Fanni Kaplan al ser detenida expresó: “No diré quién me dio la pistola y no aportaré ningún detalle. Tomé la decisión de matar a Lenin hace ya mucho tiempo. (…) Le considero un traidor a la Revolución.” Y al parecer mantuvo la promesa y se llevo sus secretos a la tumba. No se espero mucho y el tres de septiembre Pável Malkov, comisario del Kremlin, la ejecutó de un tiro, según escribió en sus memorias.

Misión en Moscú

La prensa internacional de la época reflejó el atentado a Lenin, esencialmente, como consecuencia de las divisiones internas en las filas revolucionarias que se acentuaron ante el avance de las tropas contrarrevolucionarias, apoyadas por la intervención militar de Inglaterra, Estados Unidos, Francia, Japón y otros países, lo cual presagiaba la inminente caída de la Revolución bolchevique.

Semanas antes del atentado en Moscú dos jóvenes miembros del Secret Inteligence Service (SIS), el inglés Bruce Lockhart -representante de su gobierno ante el poder bolchevique- y Sidney Reilly, de origen ruso -infiltrado en el país bajo una identidad falsa-, estuvieron a un paso de lograr la primera derrota de un gobierno revolucionario en el siglo XX mediante una compleja operación de inteligencia y terrorismo.

El SIS eligió los mejores agentes para tan arriesgada misión. Lockhart después de graduarse de la Universidad de Cambridge fue enviado a Rusia como vice-cónsul en 1912, con 27 años. El imperio zarista competía con los intereses británicos en la región centro asiática, por lo que las ciudades principales del gran país eran destinos habituales de oficiales del Secret Inteligence Service con manto diplomático.

pistola atentado

Pistola utilizada por la Kaplan

Las habilidades del espía como futbolista y la facilidad para las relaciones sociales le ganaron la simpatía de equipos locales integrados principalmente por hijos de la aristocracia lo que le abrió las puertas a altas esferas oficiales, militares y de negocios. Llegó a dominar el ruso sin acento de extranjero y se integró a las costumbres del país, al extremo que podía emborracharse y blasfemar como cualquier carretonero moscovita. En enero de 1918 fue designado nuevamente a Moscú.

 

Su colega de aventuras Sidney Reilly nació en el puerto ruso de Odessa en 1874. Se enroló a principio de siglo en una expedición inglesa al Brasil, en la que demostró valor en un encuentro armado en ese país y fue reclutado por los servicios de inteligencia británicos. Viajó a Inglaterra y se hizo de una fortuna al envenenar al esposo de su joven amante, de 23 años, quien heredó la riqueza de su sexagenario cónyuge que había confiado en Reilly -que se hacía pasar como médico- para que le tratara una infección interna con una medicina que, en realidad era arsénico. De esta forma pudo casarse con la viuda y disfrutar de su patrimonio.

Durante la Primera Guerra Mundial se infiltró en la retaguardia del ejército alemán. Mató a un alto oficial del estado mayor del ejército y gracias al dominio perfecto del idioma, lo suplantó y pudo hacerse con los planes de ofensiva sobre las tropas inglesas y su marina de guerra. Las hazañas reales y mitos de Reilly inspiraron al escritor Ian Fleming para crear al personaje de ficción James Bond.

Bruce Lockhart y Sidney Reilly compartían un profundo odio hacia los bolcheviques y se dispusieron a demoler su poder por la vía más expedita en agosto de 1918.

Los espías se relacionaron con el jefe de la artillería de la guarnición del Kremlin, Jan Berzin, y le entregaron alrededor de seis millones de rublos para que sublevara la guarnición de la fortaleza y asesinaran a Lenin.

Reilly y su colega esperaban, además, exhibir a los miembros de la dirección bolchevique por las calles de Moscú en ropas interiores para ridiculizarlos ante el pueblo, antes de enviarlos como prisioneros a un acorazado inglés.

El espíritu aventurero y apresuramiento fueron quizás las causas principales que hizo fracasar esta parte del plan. Los jefes de la guarnición del Kremlin y sus subordinados eran comunistas seleccionados, por lo que resultaba casi imposible lograr un alzamiento general como lo había garantizado Berzin, quien en realidad fungía como doble agente de la contrainteligencia rusa Cheka, según sus siglas en ruso, que mantuvo al corriente de los planes del SIS al propio jefe y fundador de ese organismo, Félix Edmundo Dzerzhinski.

Sin embargo a pesar de estos planes y un atentado anterior del que fue objeto Lenin, cuando fue tiroteado su auto, la seguridad no tomó medidas de protección adicionales en su traslado por la ciudad, ni en la fábrica donde ocurrió el atentado. Esos errores dejarían libre el acceso de la homicida al dirigente.

Pero algo se hizo, la guarnición del Kremlin aumentó. Emplazaron ametralladoras en sus torres y bajo la dirección de un desaforado oficial al frente de un destacamento de soldados planificaron ejercicios que consistían en irrumpir bruscamente, ante la sorpresa de los asistentes, en las reuniones del gobierno bolchevique y cercar aparatosamente el local con una muralla de bayonetas al estilo medieval para prevenir un ataque del exterior. La iniciativa duró poco cuando Lenin molesto decidió suspender esas prácticas.

Después de una recuperación temporal del dirigente en 1919, tampoco estuvo a salvo. Cuando se dirigía a las afueras de Moscú a visitar a su esposa recluida en un sanatorio, fue asaltado por delincuentes comunes que le robaron el auto, le pusieron un arma en la sien, sin saber que era Lenin, y junto con su chofer y escolta que no tuvo tiempo de sacar la pistola, los dejaron en un descampado. Posiblemente sea el único caso en la historia de un robo de esa magnitud a un estadista.

Otra alternativa

Sin embargo los agentes del SIS en 1918, no se caracterizaron por su falta de imaginación y pereza, ya que alentaron conspiraciones en el seno del Ejército Rojo y entre partidarios del zarismo, pero no dejaron fuera de sus planes a una facción del Partido Socialista Revolucionario con experiencia en acciones terroristas contra el régimen anterior, pero ahora descontentos con los bolcheviques, con los que se habían aliado al principio de la Revolución. Fue en esta parte de la conjura donde el dúo de espías estuvo más cerca del éxito.

Los también llamados “Social-revolucionarios” que se consideraban representantes de los campesinos rompieron con el gobierno ruso principalmente por las medidas radicales que incluía el fusilamiento inmediato contra los terratenientes y campesinos medios que acaparaban el trigo, mientras en las ciudades la gente se moría de hambre.

Mientras Berzín embaucaba al SIS el seis de julio se sublevaron los miembros del Partido Socialista Revolucionario, sin que se conociera de antemano por las autoridades, y asesinaron al embajador alemán en Moscú para provocar que ese país entrara en guerra nuevamente contra Rusia, con la que había firmado un tratado de paz. Precisamente esto era uno de los objetivos que perseguían Inglaterra, Francia y Estados Unido, involucrados todavía en la Primera Guerra Mundial.

Los sublevados tomaron el correo central de Moscú, varias guarniciones militares, apresaron al propio jefe de la Cheka en la cual tenían cómplices, y difundieron al mundo la derrota del gobierno bolchevique. El alzamiento fue rápidamente sofocado en la capital por tropas leales y fueron fusilados los principales jefes de la intentona contrarrevolucionaria.

Durante estos acontecimientos, Fanni Kaplan no fue molestada. El 30 de agosto por la mañana fue asesinado M. Uristski, jefe de la órganos de seguridad en la Ciudad de Petrogrado por un joven del Partido Socialista Revolucionario, y al atardecer de ese día Lenin -que a pesar de las serias amenazas que existían contra su vida continuaba sin escolta porque así siempre lo dispuso- y no dejo de pronunciar su discurso en la fábrica Mijelson cerca de la capital donde se atentó contra su vida.

El día del atentado Lockahart fue detenido pero Reilly logró escapar por la frontera con Finlandia y regresar a Inglaterra. En 1925 nuevamente se infiltró en Rusia, pero esta vez fue apresado y fusilado, según versiones occidentales.

Mejor suerte corrió Lockahart. El gobierno inglés en respuesta detuvo al representante ruso en Londres, lo acusó de espía y fue canjeado por el agente inglés, quien escribió en sus memorias que al ser apresado tuvo tiempo de destruir documentos que incluían la lista de sus vínculos entre los contrarrevolucionarios y se lamentaba de que su gobierno no hubiera apoyado más activamente sus planes con dinero y más fuerzas interventoras, aunque negó que conocía a Fanni Kaplan, con la que coincidió en un local de la prisión Murió en 1970 lleno de honores y considerado una leyenda dentro del servicio de inteligencia británico.

Aunque Lenin se salvó de las heridas nunca se recuperó totalmente y su salud entró en una cuenta regresiva, marcada por varias embolias cerebrales que lo limitaron casi totalmente en sus funciones desde 1922 y le produjeron la muerte el 21 de enero de 1924, a la edad de 54 años. Poco antes de su muerte escribió sobre quien sería su sucesor al frente de la URSS¨

:“El camarada Stalin, llegado a Secretario General, ha concentrado en sus manos un poder inmenso, y no estoy seguro de que siempre sepa utilizarlo con la suficiente prudencia” y aconsejó su destitución del cargo

La voluntad póstuma del líder no fue cumplida por el Comité Central del Partido BolcheviquE, por desconocimiento o por desacuerdo y confiaron en el nuevo jefe. En menos de 20 años más de la tercera parte de los miembros estarían muertos o presos bajo el régimen de Stalin, que se aseguró además, contar un efectivo órgano de seguridad personal que no repitiera los mismos errores que tuvo con su antecesor.

El Estado que fundó Lenin lo sobreviviría 67 años, derrotó al fascismo e intentó por primera vez en la historia la construcción del socialismo y tendría una influencia fundamental en los procesos revolucionarios del siglo XX y la historia sería otra si no hubieran ocurrido los disparos de la anarquista Fanni Kaplan.

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1 Comentario

acorodovir dijo:

Como se hubiera desarrollado la URRS si Lennin hubiera vivido almenos hasta los años 40 del siglo XIX. Quien sabe aun existiera el Estado Socialista en Europa.

15 octubre 2018 | 01:17 pm