División en la contrarrevolución, más de lo mismo

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Arthur González

Quien no conoce de historia no sabe lo que es la vida.

Así se le pudiera decir a los que escriben en panfletos hechos en Estados Unidos para atacar a Cuba y ahora se asombran por el enfrenamiento entre dos grupúsculos de poca monta, de los tantos que se conformaron desde 1959 por obra y gracia de la CIA, según consta en sus documentos desclasificados.

Lo que para ellos es noticia, resulta más de lo mismo para aquellos que siguen el tema cubano. Por tanto, que unas cuantas de las asalariadas integrantes del grupo “Damas de Blanco”, presidido por la grosera e inculta Berta Soler, haya decidido separarse y formar otro semejante, es como llover sobre lo mojado.

“El Nuevo Herald” y el sitio “mambiaccion.com” en España, entre otros, le han dado un vuelo al hecho que no merece.

Es bien conocido que el interés aglutinador de los contrarrevolucionarios cubanos es en primer lugar el dinero, y  el segundo obtener un visado para emigrar a Miami, algo que hasta el jefe de la Sección de Intereses de Estados Unidos en La Habana, lo informó en sus mensajes codificados al Departamento de Estado y divulgado por el sitio Wikileaks.

Ese proceso de trifulcas y rupturas es cíclico, sin causar el menor asombro o alegría de nadie.

¿Acaso no recuerdan la división entre las filas del llamado “Partido Pro Derechos Humanos de Cuba” (PPDHC), creado por Ricardo Bofill Pagés, siguiendo las orientaciones de Miami de confórmalo como una opción contra el Partido Comunista?

En esa ocasión la escisión dio como resultado el nacimiento del  “Comité Pro Derechos Humanos”, presidido por Gustavo Arcos Bergnes; Comité que también tuvo su fraccionamiento al crear el ambicioso Elizardo Sánchez Santacruz y Pacheco, el llamado “Comité Pro Derechos Humanos y Reconciliación Nacional”.

Ninguno ha logrado atraer a cientos de afiliados, pero sus “presidentes” se llenaron los bolsillos de dólares, permitiéndoles vivir como maharajá de la India e incluso pagarse sus vacaciones en hoteles 5 estrellas, en el balneario de Varadero.

Otras divisiones siguieron en la “Plataforma  Democrática Cuba”, fundada en España por el agente CIA Carlos Alberto Montaner, a la que trató de sumar al mismo Elizardo, a María Elena Cruz Varela y a Oswaldo Payá.

También fueron notables los escándalos y desintegraciones acontecidas en la llamada “Coalición Democrática Cubana”  y  la  “Concertación Democrática Cubana”; las que ocurrieron dentro de la denominada “Unión General de Trabajadores de Cuba”, creada a semejanza caribeña del “Sindicato de Solidaridad” polaco; en la “Asociación Defensora de los Derechos Políticos” (ADEPO); en la “Asociación Pro Arte Libre” (APAL); en “Criterio Alternativo”; en la “Corriente Socialista Democrática Cubana”; en la “Corriente Agramontista de Cuba”; en el “Movimiento Armonía” (MAR); en fin en cientos de grupúsculos constituidos por la CIA y que no obtuvieron el más mínimo resultado.

Si algún día la prensa de Estados Unidos pudiera tener la plena libertad para contar la verdadera historia, de cómo se han dilapidado miles de millones de dólares del presupuesto de esa nación para crear y mantener a los grupúsculos contrarrevolucionarios en Cuba, seguramente la reacción de los contribuyentes norteamericanos crearía un pandemoniun muy difícil de apaciguar.

Ese es el motivo por el cual la separación de las asalariadas “De Blanco” es considerada como más de lo mismo; sino pregúntenle a la grosera Berta Soler, cuánto dinero del que recibe para sus “afiliadas”, se ha gastado en comprarle la canastilla al nieto que le nacerá en breve, concebido en una de las noches de locura dentro de las habitaciones del Miami Dade Collage.

Tomado del Blog El Heraldo Cubano

http://heraldocubano.wordpress.com/2014/09/15/division-en-la-contrarrevolucion-mas-de-lo-mismo/

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