Detrás de la fachada: ¿Cómo se decide la política hacia #Cuba?

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Por Reinaldo Taladrid Herrero

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Uno de los lectores de La Esquina, Fernan dijo:

Buenas tardes, ante este artículo me surge una duda que salta claramente al análisis de “CUALQUIERA” y es que cómo es posible que 7 congresistas puedan definir la política a seguir hacia un país, en este caso CUBA, es inaudito que estos 7 personaje puedan influir tanto en 537 congresistas para inclinar la balanza a su favor o, en este caso, ¿después de las elecciones disminuyó el número?

Favor me gustaría alguien me diera alguna idea, sé de antemano que el Sr Taladrid, no será, pues él no debate con sus lectores…, pero tiene esa gran deuda, lo comentaba anteriormente.

A continuación fragmentos del artículo The mystery of the Havana syndrome (El misterio del síndrome de La Habana), publicado en la revista New Yorker, el 19 de noviembre de 2018:

Diciembre 2014

Justo antes del anuncio del acercamiento con Cuba (diciembre 2014), funcionarios de la Casa Blanca, le informaron al senador Marco Rubio, republicano por el Estado de la Florida y miembro del Comité de Inteligencia del Senado.

Durante un encuentro secreto sobre el acuerdo, Rubio, crítico acérrimo del gobierno cubano, esgrimía que esto fortalecería a los líderes dictatoriales de la isla, quienes querían, según él, que las dificultades económicas de Cuba se suavizaran sin perder el poder total.

Pero Rubio sí le vio una ventaja a la reapertura de la Embajada en La Habana:

“…le daría nuevas oportunidades a la CIA de ampliar sus actos de colección de inteligencia en la isla donde Rusia y China iban ganando influencias.”

Recientemente en una entrevista, Rubio no quiso comentar nada respecto a la reunión a puertas cerradas, pero sí dijo:

“En la práctica yo no tenía cómo cambiar la política de Obama una vez hecha. Por tanto, a menudo me encuentro en el negocio de hacer limonada con los limones que me son dados.”

“Por tanto, a menudo, me veo sacándole partido a las situaciones que se me presentan y cómo se me presentan.”

Enero 2017

En la Casa Blanca de Donald Trump, Cuba no era una prioridad.

Durante la campaña había hablado sobre Cuba, más que nada, para criticar a Obama y su política de acercamiento.

Pero cuando ambos (Obama y Trump) se reunieron en privado durante la transición, él revirtió su posición.

Los asesores de Obama que fueron informados sobre el encuentro, recuerdan que Trump le dijo a Obama:

“…mira, hay ciertas cosas que uno dice durante la campaña. Pero yo estoy de acuerdo contigo y tu enfoque (sobre Cuba).”

Una vez que asumió el cargo, Trump le ofreció a su Consejo de Seguridad Nacional muy poca guía en relación a Cuba, excepto que…

“Hay que tener a Rubio contento”.

Luego de la inauguración, el Director principal del Consejo sobre Asuntos del Hemisferio Occidental, Craig Deare, llamó a la primera reunión del Consejo sobre Cuba, en el Edificio Eisenhower de las Oficinas Ejecutivas.

Según participantes, Deare comenzó pidiéndole a la docena de personas ahí presentes que levantaran la mano los que estaban de acuerdo con la política tal como existía entonces. Prácticamente todas las manos se alzaron.

“Claro”, dijo Deare. “Todos ustedes participaron en la creación de estos acuerdos.”

Deare dejó claro que no iba a desechar los acuerdos de Obama del todo.

“Nos encontramos aquí donde estamos, y la región está contenta,” dijo refiriéndose al apoyo entre los aliados de EE.UU. en América Latina.

“Por tanto no vamos a retroceder.”

Por el contrario, lo que hizo fue instruirles a los funcionarios que idearan formas en que Trump pudiera enmendar el acuerdo.

“Dejen a un lado sus sentimientos y denme opciones reales, porque si no me dan algo, entonces habrá una posibilidad real de que (Trump) me diga “¿y esta porquería que es? ¿Dónde está la opción de retroceso total?”, dijo Deare.

Pero Deare no pudo cumplir, porque poco después perdió el empleo luego de que una organización de noticias publicara comentarios extraoficiales que hiciera durante un evento de tanques pensantes, en los cuales criticaba al Presidente.

El reemplazo interino para Deare, Fernando Cutz, compartía el interés en proteger las relaciones con Cuba, cuando Cutz presidió la segunda reunión del Consejo de Seguridad Nacional sobre el tema de Cuba fueron presentadas tres variantes.

  • La primera hacía un llamado a dejar las políticas de Obama sin modificar.
  • La segunda proponía cambios superficiales.
  • La tercera hacia un llamado a dar por terminado el proceso de normalización y aumentar las presiones contra La Habana.

Los funcionarios que redactaron las propuestas estaban usando viejos trucos militares: redactar la primera y la tercera propuesta de manera totalmente indeseada, dejando así una sola variante viable.

Durante esa reunión, Virginia Boney, la funcionaria del Consejo de Seguridad Nacional para Asuntos Legislativos reconoció la táctica y dijo:

“El Presidente le dijo a Marco Rubio que lo iba a hacer feliz,”, según otro funcionario presente.

“Lo que ustedes están discutiendo aquí está años luz de lo que realmente va a hacer feliz a Rubio.”

Un antiguo funcionario de la Administración Trump expresó:

“Para muchas personas en esa habitación era la primera vez que se enfrentaban a la realidad de que Trump era Presidente. Y fue en ese momento en el que se dieron cuenta que nada permanecería igual.”

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