Desmemoriados o ignorantes

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Arthur González

Cuando se pretende satanizar un sistema político como el socialista, no faltan personajes que bailen al son del dinero; ese es el caso de los asalariados de Washington creados contra la Revolución cubana.

En su intento por mantener matrices de opinión contrarias a Cuba, el libelo de Miami “El Nuevo Herald” pretende distorsionar la historia, contándola a su forma y conveniencia.

En este intento dibuja un supuesto “Centro Nacional de Información” cubano, donde se “controlan los hechos o indicios de actividad enemiga” trasmitidos por los Comités de Defensa de la Revolución.

Al parecer se les borró de la mente que esos hechos de “actividad enemiga”, fueron organizados precisamente por la CIA, la que con sus asalariados ejecutó cientos de actos terroristas en la isla, dejando como saldos, muertos, heridos y daños materiales.

En 1960 durante un discurso de Fidel Castro en el antiguo Palacio Presidencial, tomó la iniciativa de conformar a CDR, al escuchar  las explosiones de varias bombas en los alrededores de esa zona.

Centros comerciales, cines, teatros, escuelas, fábricas y campos de caña, fueron destruidos mediante el uso de petacas incendiarias y explosivos introducidos por la CIA. Cientos de planes de asesinato a Castro y a otros dirigentes también fueron organizados desde Estados Unidos.

Los CDR integrados por vecinos de cada zona impidieron que la CIA lograra sus propósitos.

Ahora jefes y oficiales de la CIA aplican viejas recetas con sus nuevos asalariados, trasladándolos hacia Polonia para mostrarles las vivencias de la contrarrevolución que pudo sustituir al socialismo por el capitalismo salvaje, como lo catalogan muchos de los que perdieron los beneficios alcanzados.

Al pretender aplicar la misma receta, la CIA financió este mes el viaje de un grupito de contrarrevolucionarios cubanos a ese país, para visitar el Instituto Lech  Walesa, el Instituto de la Memoria Nacional y los archivos de la Seguridad comunista.  Entre los visitantes se encontraba Eliécer Ávila.

Nacido y criado en campo del oriente cubano, escribió en el libelo digital “14ymedio”, un artículo en el cual dice asombrarse de la meticulosidad con la que los polacos preservaron la memoria del “control y la vigilancia” del que eran “víctimas”.

Lamentablemente en sus visitas a Estados Unidos no le dieron un recorrido por los archivo de la CIA y del FBI, para poder comparar los controles y vigilancias que ejecutan contra todos sus ciudadanos y los extranjeros, tanto en su territorio como en el exterior, entonces se daría cuenta quién lleva la delantera en ese campo.

Para tener una idea de hasta donde llegan los Servicios Secretos yanquis y quitarle el asombro a Eliécer Ávila, basta con reproducir algunos párrafos escritos por el oficial CIA Philip Agee, en su libro “Diario de la CIA”, en los que demuestra el control, la vigilancia y la intromisión en los asuntos de otros países.

Según Agee: “El gobierno de Estados Unidos participa a través de la CIA, en actividades  secretas en países del Tercer Mundo en nombre de la Seguridad Nacional”.

Para esto, “Los oficiales de una Estación de la CIA en el extranjero trabajan con un número considerable de agentes y colaboradores nacionales”.

Cuando cumplió misiones en Ecuador, entre los objetivos que debía alcanzar estaban:

Realizar penetraciones de orden técnico o por medio de agentes, al nivel más alto posible en el Partido Comunista del Ecuador, en el Partido Socialista, la Juventud Comunista, la Unión Revolucionaria de Juventudes Ecuatorianas y otras organizaciones”.

“Realizar penetraciones de orden técnico o por medio de agentes en la Embajada cubana”

“Compilar datos de inteligencia y realizar informes sobre el gobierno ecuatoriano, así como sobre la fuerza e intenciones de grupos políticos disidentes”.

Además le trazaron varios objetivos, entre ellos:

“Mantener agentes a los más altos niveles del gobierno, los Servicios de Seguridad y la organización política gobernante”.

“Mantener agentes en partidos políticos de oposición, especialmente entre los líderes militares que apoyan a partidos de oposición”.

“Diseminar información y opinión dirigida a contrarrestar la propaganda contra los Estados Unidos, o a favor de los comunistas; neutralizar la influencia comunista o de extrema izquierda en las organizaciones políticas y de masas, apoyar el establecimiento o manutención de organizaciones políticas de tendencia no comunista como alternativa”.

“Colocar propaganda apropiada en los más efectivos medios de comunicación locales”.

Para ampliar un poco más la referencia de qué hace la CIA, pudieran leer el  informe final del Comité Selecto del Senado de Estados Unidos de 1976, el cual estudió las operaciones gubernamentales con respecto  a  las actividades de inteligencia, presidido por el entonces Senador, Frank Church.

Cualquier similitud con lo que hacen hoy esos asalariados cubanos contra su país, no es coincidencia, simplemente es lo mismo.

Tomado del Blog El Heraldo Cubano

http://heraldocubano.wordpress.com/2014/11/01/desmemoriados-o-ignorantes/

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