Derechos Humanos: Dar prioridad a la constanciade la salud cubana

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Lisandra Fariñas Acosta

A sus 91 años José Álvarez Ta­ladrid, dice “no recordar muchas co­sas”, pero afirma con la seguridad de quien lleva más de dos décadas viviendo en la localidad de Gua­nabo, en la capital, que la diferencia es grande y para bien, luego de la renovación del policlínico Mario Muñoz Monroy de esta co­munidad.

Este centro forma parte de las 339 instituciones que hasta el cierre de julio de este año se han intervenido en La Habana como parte del am­plio programa de reparación y mantenimiento constructivo, que constituye desde el año 2012 —fecha en la cual comenzó— una prioridad del Mi­nisterio de Salud Pública dentro del proceso de transformaciones necesarias que hoy vive el sector y que se extiende además al resto del país.

La revitalización en el primer semestre del año de las instituciones de salud de la capital se dedicó al aniversario 62 del 26 de julio.

Para Diosdado Duarte Izaguirre, director de Salud del municipio de la Habana del Este, la reparación capital de este policlínico, que estuvo a cargo de la propia brigada de mantenimiento de la institución, no solo contribuye a elevar el nivel de satisfacción de los trabajadores sino del pueblo. “Con la misma se beneficiaron además de los dos bloques del policlínico, el área docente, siete de los 18 consultorios médicos, una óptica y dos farmacias”.

El director del policlínico, doctor José Quiñones, señaló que la repercusión en la calidad de las condiciones de trabajo es palpable. “Cambió la imagen de la institución y su entorno, y se recuperó más del 70 % del mobiliario, por ejemplo”.

La revitalización de esta instalación no solo incide en la calidad de los servicios de los habitantes de Guanabo, sino de toda su población flotante que en estos meses asciende considerablemente, al ser uno de los destinos de sol y playa más concurridos en la capital.

Dentro del propio municipio de La Habana del Este, la Casa de Abuelos Celia Sánchez Manduley en Cojímar, es otra de las instalaciones del sistema de salud que ha recibido una remodelación capital, lo cual sin dudas se revierte en la atención a los 25 ancianos y ancianas que disfrutan de sus servicios.

Así lo atestigua la satisfacción en sus rostros cuando llegamos a este cen­tro. Casi a coro agradecen el es­fuerzo de la dirección de esta instalación, “que ha cambiado de la noche al día”, el trato agradable, la excelente alimentación, “las excursiones buenísimas”.

“Las perspectivas que tenemos ahora es terminar de techar otras áreas que aún no lo están y con ello aumentar nuestras capacidades, manteniendo las condiciones re­que­ridas para el descanso, los ejercicios, el tiempo de distracción”, explicó el administrador de la casa, Pedro Núñez.

Enclavado en el municipio de Plaza —cuya población es la más envejecida del país con un 25 % de personas con 60 años y más— el Hospital Clínico Quirúrgico Docente Co­mandante Manuel Fajardo, es otro de los centros asistenciales in­mersos en un intenso programa de reparación y mantenimiento constructivo, que busca dar respuesta a la que ha sido una de las principales quejas de la población: el estado de la infraestructura de las instalaciones.

“Cuando hablamos de calidad y satisfacción, hablamos del elemento de confort y las condiciones de vida de una institución hospitalaria, y de otras muchas variables. De ahí que las acciones que acomete hoy nuestro centro —y que es la esencia del programa de reparación y mantenimiento constructivo que impulsa el Ministerio de Salud Pú­blica—, no solo van encaminadas a mejorar la infraestructura, sino a la actualización en la tecnología, al funcionamiento óptimo del equipamiento médico, de los sistemas técnico ingenieros como las calderas, grupos electrógenos, ascensores, clima; a la estabilidad y presencia de medicamentos y material gastable y a que el médico, la enfermera y los trabajadores brinden un servicio adecuado”, subrayó el doctor Aldo Jesús Muñoz Hernández, director del hospital.

Precisamente, dijo, entre las obras rehabilitadas totalmente se encuentran la cocina comedor. “Ahora los trabajadores se sienten en mejores condiciones porque su puesto de trabajo reúne las condiciones necesarias, y ha mejorado la aceptación de los pacientes por la alimentación, ya que aumentó la calidad en la confección de los mismos. También se rehabilitó la sala de calderas con un impacto considerable por ejemplo en el área de la lavandería; y el sistema de clima central. Esto último permite que unidades cerradas como las terapias intensivas y los salones quirúrgicos tengan la temperatura indicada”.

Asimismo, el doctor Muñoz Her­nández refirió que habían sido reparados dentro de este programa los tres ascensores; se abrieron seis aulas nuevas para dar respuesta a los incrementos de matrículas; se rehabilitaron cinco salas de hospitalización, como las de dermatología, angiología, coronarios e ictus y se revitalizaron los servicios de imagenología, radiología, laboratorio clínico y microbiología, entre otros.

UN PROGRAMA PARA EL DÍA A DÍA
El programa de reparación y man­tenimiento constructivo que hoy se impulsa en el sector de la salud, además de recuperar el estado constructivo de las instalaciones, tiene como propósito fundamental el de mejorar considerablemente las condiciones de trabajo, y con ello las condiciones en las que el pueblo recibe los servicios de asistencia médica, subrayó a la prensa el viceministro de salud, Luis Fernando Martínez Navarro.

De acuerdo con el viceministro, durante este primer semestre del año se han concluido más de 3 200 objetos de obra en 890 instituciones en todo el país. “El plan del año prevé unos 7 005 objetos de obra terminados y la intervención de más de 3 000 instituciones, entre las que se incluyen hospitales, institutos, consultorios del médico de la familia, casas de abuelos y hogares de ancianos”.

El presupuesto asignado en este año, dijo, es más de 50 millones de pesos para reparación y mantenimiento, y en este primer semestre ya hay una ejecución de más de 20 millones en todas las instituciones. “Es un gran esfuerzo del país y del Ministerio de Salud Pública, por lo cual debe velarse que los recursos financieros, materiales y humanos puestos a disposición de este programa tengan una utilización racional y eficiente”, señaló.

El doctor Navarro explicó que este programa se acomete “con empresas estatales constructoras, pero también con la intervención de otras formas de gestión como cooperativas y cuentapropistas, y participan activamente además las brigadas de mantenimiento que están establecidas en cada uno de los centros”.

“Necesitamos la activa participación del colectivo laboral en cuidar las instituciones; así como que el pueblo mantenga y preserve lo que tanto ha costado recuperar”, destacó.

Para ello, rescatar un principio fundamental, como lo es el del mantenimiento permanente, es una prioridad del sistema y de este programa. Se trata de evitar que se acumule el deterioro y con ello las insatisfacciones y apostar hoy por la constancia en la preservación de las instalaciones.

Tomado de Granma

http://www.granma.cu/cuba/2015-07-23/dar-prioridad-a-la-constancia

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