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Hace dos años conocà a Abdul Gany, periodista de Afganistán. Al conocernos, una de sus primeras preguntas fue sobre Guantánamo. Para las personas de su paÃs, Guantánamo es el nombre de la base militar que alberga una cárcel donde están presos varios hombres de su nación que no tuvieron ningún juicio justo, acusados presuntamente de terrorismo.
En Afganistán, según me cuenta, hay canciones de amor que hablan de Guantánamo, de mujeres que fueron separadas de sus esposos  por las fuerzas de Estados Unidos en plena calle.
Las personas de Afganistán y de otros tantos paÃses de la región quizás no sepan que Guantánamo es mucho más que el espacio donde está la base. Al igual  que Abdul no conocen que allà viven  más de 217 mil cubanos, que nos separa dos rejas, y un campo minado de la ilegal base donde se han practicado durante años torturas contra cientos de hombres.
La noticia para Abdul y para el resto del mundo es que la cárcel continuará abierta. A 115 años de la ocupación ilegal de Guantánamo, Estado Unidos no piensa cerrar la instalación militar en territorio cubano.
El presidente Donald Trump rubricó el mes pasado una orden ejecutiva para mantener abierta esta cárcel de máxima seguridad. Su antecesor Barack Obama, durante su segundo mandato intentó cerrar la cárcel pero el congreso lo impidió. Solo se pudo trasferir  gran parte de los prisioneros de Guantánamo a terceros paÃses. En la actualidad hay 41 reclusos allÃ.
La cárcel, abierta en 2002 bajo la Administración de George W. Bush tras la invasión a Afganistán por tropas estadounidenses que siguió a los atentados del 11 de septiembre de 2001, ha  retenido desde entonces a cientos de prisioneros acusados sin juicio de pertenecer a los grupos terroristas, como Al-Qaeda.
Realmente Guantánamo no tiene ningún valor para Estados Unidos que no sea la presión simbólica y un elemento para negociar con Cuba. Los mismos 41 presos que a Washington tanto cuesta tanto mantener pueden trasladarse a otra cárcel de ese paÃs. Pero para la Casa Blanca importa más mantener ese pedazo de suelo bajo su ocupación ilegal aunque todos los cubanos rechacen esa presencia estadounidense.
Hoy, Abdul Gany sabe que hay muchas más historias en Guantánamo que el triste espacio que ocupa la cárcel, pero también sabe que la cárcel continuará abierta aunque los cubanos y gran parte del mundo estén en contra.
Antes de concluir quiero compartir con ustedes una imagen de la pintura que hiciera uno de los reclusos. Se aprecia la estatua de la libertad y contradictoriamente la enclavó en la costa de Guantánamo. La obra fue censurada por el pentágono. Será por aquel refrán de que una imagen vale más de mil palabras.