Cumbre de los Pueblos: Libres sin permiso

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Yimel Díaz

Con la vista puesta en la próxima Cumbre de los Pueblos, paralela al segmento oficial de la Cumbre de las Américas que tendrá lugar los días 10 y 11 de abril en Panamá, la memoria nos remite al subcomandante Marcos, entonces vocero del Ejército Zapatista de Liberación Nacional, filósofo y exprofesor de la Universidad Autónoma Metropolitana, cuando instigaba a los pueblos con aquello de “No necesitamos permiso para ser libres”.

La referencia no es casual. No se podría hablar del devenir de ese espacio alternativo ganado por los sindicatos y movimientos sociales a base de enfrentamientos físicos e intelectuales, sin mencionar la irrupción del zapatismo (1/1/1994) como punto de inflexión política en el devenir de América Latina y el Caribe. También lo fue el Caracazo venezolano (27/2/1989), para muchos el primer grito de rebeldía contra las políticas neoliberales.

Justo cuando Venezuela vuelve a ser epicentro de América como blanco de las agresiones imperiales y foco de resistencia continental, vale recordar a Luis Brito García —escritor, historiador, ensayista y dramaturgo, ganador del Premio Casa de las Américas de 1970, 1979 y 2005 y Premio Nacional de Literatura de Venezuela (2001)— cuando anunció que con el Caracazo comenzó la IV Guerra Mundial. “La tercera había sido la guerra fría, y la cuarta es la guerra contra el neoliberalismo, que comenzó en Caracas ese día…”, dijo y explicó que en ella “hay un bando organizado en Estados hegemónicos, que defiende objetivos territoriales precisos mediante ejércitos y armas convencionales.

Pero sus antagonistas ya no son los Estados postsoberanos, sino clases, castas, etnias, marginalidades, excluidos, deudores, credos, movimientos de liberación nacional, ecologistas: lo que otros llamarían Organizaciones No Gubernamentales, sociedad civil, o simplemente Humanidad”.

Tan elocuente manera de entender la historia deja poco margen al titubeo y explica el apoyo creciente a la Cumbre de los Pueblos desde que en 1994 comenzara a gestarse como respuesta natural al AlCA, proyecto imperialista cuyo diseño estratégico contemplaba la creación de una Cumbre de las Américas como plataforma para impulsar los procesos de negociación de espaldas a los pueblos.

Afortunadamente la memoria histórica tiene infinitos recursos y ante la propuesta neoliberal, comenzaron a organizarse focos de resistencia. Se sucedieron encuentros, reuniones, intercambios de información y finalmente movilizaciones de protesta en Miami (1994), en Santiago de Chile (1998) y en Quebec, Canadá (2001), esta última de triste recordación por la brutal represión desatada y por las barreras de contención que desde entonces acompañaron a las Cumbre de los Pueblos.

No hubo encuentro ministerial, de expertos o representantes de quienes desconocen las diferencias económicas, sociales e históricas entre las dos Américas, que no estuviera acechada por la “sombra maldita” de multitudes vociferando verdades e incomodando a las autoridades. La experiencia sirvió para interiorizar aquello de que en la unidad está la fuerza y surgieron estructuras como la Alianza Social Continental y otras organizaciones sindicales, religiosas, de campesinos y movimientos sociales diversos reunidas en torno a una idea: derrotar el AlCA.

Desde La Habana la visión de águila del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz alertaba, orientaba, estimulaba, apoyaba… En abril del 2005 el matiz político de Nuestra América era diferente. La postura de los gobiernos de izquierda de entonces y la movilización popular dieron el tiro de gracia al proyecto neocolonizador del ALCA.

Su sepelio tuvo lugar en el contexto de la IV Cumbre de las Américas, en Mar del Plata, Argentina. Un tren alegre y cantor conducido por Hugo Chávez, Evo Morales y Diego Armando Maradona, acompañó el cadáver hasta su tumba, justo a los pies de la naciente Alternativa Bolivariana para las Américas, hoy Alba–TCP.

De entonces a la fecha han sucedido otras Cumbres de los Pueblos. La próxima será “Sindical y de los Movimientos Sociales de Nuestra América” en el Paraninfo de la Universidad de Panamá donde aún vibra la denuncia de Fidel Castro acerca del atentado organizado por la mafia de Miami, la misma de siempre, hecho que también revelaba la verdadera componenda con los intereses imperiales del gobierno anfitrión de la X Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno (noviembre, 2000). A diez años de la derrota del Alca, se mantiene la alerta, más cuando la América poderosa ha dicho con sorna “the big brother is back” (El gran hermano ha vuelto).

Tomado de Trabajadores

http://www.trabajadores.cu/20150330/cumbre-de-los-pueblos-libres-sin-permiso/

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