Cuba y EE.UU. entre obstáculos y voluntades

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Por Lisbet Penín Matos

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Al parecer el presidente Trump comparte planteamientos del grupo que redactó el Informe titulado Cómo conducir las relaciones con Cuba en el Siglo XXI, donde se expresa que: “los Estados Unidos y Cuba no han tenido relaciones normales desde que Estados Unidos intervino en la guerra entre Cuba y España en 1898.”

Para quienes han estudiado la historia de Cuba y de Estados Unidos, esta fecha dista bastante de la realidad, pues podríamos remontarnos a la guerra de los Diez Años (1868) e incluso antes, pero estas líneas no persiguen relatar sucesos históricos.

“Cuba y Estados Unidos no han tenido relaciones normales”, es una afirmación que intentó “arreglar” el ex presidente Obama con su directiva injerencista, las sanciones a terceros países por el carácter extraterritorial del bloqueo, la guerra cultural y simbólica, los planes de subversión, la eliminación de Cuba de la lista de países patrocinadores del terrorismo, la derogación de la política pies secos-pies mojados, la anulación del programa de Parole, la toma de limitadas medidas ejecutivas, la no devolución del territorio ocupado por la base Naval de Guantánamo, la permanencia de la Ley de Ajuste Cubano, etc.

Lo cierto es que pese a la conformación de nuevos métodos para lograr sus clarísimos objetivos, Obama reconoció el fracaso de la política de Washington hacia La Habana y el aislamiento de su país. En el proceso anunciado aquel 17 de diciembre de 2014, el pueblo cubano con sus principios, su  soberanía y su dignidad determinó que EE.UU. tomara el camino de la negociación sobre las bases de respeto e igualdad.

Pero el contexto político actual entre ambas naciones está alejado de ese clima considerado y de construir una relación civilizada en medio de las notables y marcadas diferencias.

Y es el turno de Trump…

Trump tomó posesión el 20 de enero de 2017, y justo por esos días, el Puerto de Palm Beach, en el estado de Florida, canceló la firma del memorando de entendimiento que debía concertar con una delegación empresarial cubana el 27 de enero.

La causa de esta decisión fueron las amenazas realizadas por el gobernador republicano Rick Scott, quien en su cuenta de Twitter escribió que podría recomendar a los legisladores recortar los fondos estatales de los puertos que hagan negocios con la Antilla mayor.

Ya esto implicaba obstáculos para la convivencia, pues las ambas partes estaban negociando el acuerdo desde mayo de 2016.

Según las predicciones de muchos analistas e investigadores, el magnate republicano, como hombre de negocios, debía mantener un acercamiento con la Isla, si tomáramos como punto de partida las numerosas oportunidades económicas.

Posteriormente a tomar posesión de la presidencia, Trump pasó alrededor de 6 meses sin pronunciarse respeto a la política que adoptaría hacia Cuba, sin embargo ofreció declaraciones previas en diversos momentos que indicaron cuál sería su postura.

En primer lugar, estuvieron las ofensivas e indignantes palabras que utilizó luego del fallecimiento del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz; en otro momento respecto a las relaciones con la Isla expresó: “Yo creo que es bueno, pero considero que debíamos haber hecho un mejor trato.”; y así hasta que llegó el 16 de junio en la ciudad de Miami, donde dijo que las medidas ejecutivas tomadas por su predecesor: “solamente beneficiaban al régimen de Castro”.

Exige demandas para mantener relaciones con Cuba que incluyen “libertades políticas y religiosas para el pueblo de Cuba y la liberación de los presos políticos”.

Fue un discurso cargado de expresiones anticubanas, anexionistas y retrógradas donde participaron representantes de grupos hostiles que consideran un negocio el distanciamiento entre ambos países.

Si bien, la llegada de Trump al poder estuvo determinada por el poco respaldo del establishment, hoy ese establishment confía en sus acciones y palabras de  “America, first”.

Con Cuba, Trump tuvo la opción de aprovechar el comercio, flexibilizar las leyes del bloqueo e incluso impulsar programas más prácticos en términos inversiones – ganancias.

Pero no. El camino elegido fue de retroceso a la política de Guerra Fría, las restricciones de viajes turísticos para los ciudadanos estadounidenses, la alianza con sectores y ultraderechistas, el recrudecimiento del bloqueo, las limitaciones de actividades económicas con empresas vinculadas a las FAR y el MININT, las condiciones para viajes académicos, entre otras.

Y en correspondencia con estos anuncios, seguido de la respectiva repercusión en figuras simpatizantes con Cuba, la prensa cubana, estadounidense y mundial, y la comunidad internacional, era necesario crear una atmósfera de desavenencias, y como anillo al dedo vino la politización y manipulación de los supuestos ataques acústicos.

Aunque mucho dio de qué hablar y especular el tema se demostró, a través de la investigación desarrollada por la parte cubana, la cooperación con agencias especializadas estadounidenses en el proceso y los numerosos estudios científicos avalados con criterios de especialistas cubanos y extranjeros, la imposibilidad de la ocurrencia de tales incidentes.

Claro que este pretexto trajo consigo varias consecuencias: la salida de más del 50% del personal diplomático de la embajada estadounidense en La Habana, la expulsión de 15 funcionarios cubanos de la misión de Cuba en Washington, la emisión de una alerta para evitar que ciudadanos estadounidenses visiten la Isla, la solicitud de Marco Rubio de cerrar la embajada y las acusaciones hacia Cuba.

En todo momento la Isla mantuvo una posición de cooperación y desplegó sus recursos para aclarar los supuestos eventos sonoros en cumplimiento de sus obligaciones con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas, pues Cuba nunca agrediría o permitiría el uso de su territorio para afectar a ciudadanos estadounidenses o de otra nación.

La voluntad política

A casi un mes de cumplir el primer año de la administración Trump y a pesar del retroceso en las relaciones bilaterales, los integrantes de la mesa de negociaciones cubanos y estadounidenses continúan sus labores.

La intención es mantener los acuerdos alcanzados en materia migratoria, memorandos de entendimiento en áreas como el narcotráfico, ciberseguridad, tráfico de personas, terrorismo, hidrografía y geodesia, entre otros.

Tal es así que en la reciente reunión realizada en la capital estadounidense, ambas partes conversaron sobre los acuerdos migratorios, aspecto en el cual a pesar de los avances, falta camino por recorrer. Otros acuerdos firmados la pasada semana estuvieron relacionados con la meteorología y el clima.

Sin dudas, son elementos que refuerzan una vez más la idea de que Cuba y EE.UU. no han tenido, y quizás no tendrán relaciones normales, sin embargo, a pesar del cambio de política los intercambios bilaterales constituyen una muestra de la voluntad de ambas partes.

Cuba y EE.UU. pueden intercambiar sobre cualquier tema, incluso aquellos sobre los que existen concepciones diferentes de acuerdo con los respectivos modelos políticos y sociales.

La clave es el respeto y la condición de iguales, pues Cuba no aceptaría términos que pongan en juego los principios, la autodeterminación y la independencia.

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6 Comentarios

Daniel Guerra dijo:

Ni categórico ni definitivo, en mi opinión, no apuntalar ni interpretar desesperanza con que estos “…son elementos que refuerzan una vez más la idea de que Cuba y EE.UU. no han tenido, y quizás no tendrán relaciones normales…” , mejor visión a futuro e intensión permanente de que al final se impondrá la razón de la buena voluntad de ambos pueblos y de las personas que se afianzan al bien común para lograrlo, sino habrá que continuar cabalgando sobre breñas para evitar que el pragmatismo calculado de los que adversan hagan sosobrar tan noble empeño.

19 diciembre 2017 | 08:50 am
Enrique.B dijo:

Estados Unidos no quiere amigos ni aliados quiere esclavos,y Cuba nunca le va a conceder ese deseo.

19 diciembre 2017 | 09:18 am
@ernestoanitacfg dijo:

“con independencia de lo que el gobierno de Estados Unidos decida hacer o no, seguiremos avanzando en el camino escogido soberanamente por nuestro pueblo”. Es mejor dar pasos sólidos, nosotros los cubanos no estamos apurados. #LaVictoriaEstáSegura

19 diciembre 2017 | 09:40 am
@rikydepinar dijo:

Nunca claudicaremos ante los EEUU, Nuestro País seguira avanzando a pesar de las constantes contradicciones y agreciones del gobierno de EEUU contra nosotros.

19 diciembre 2017 | 11:01 am
Valeria dijo:

Primero que todo te felicito por lo bien concebido que está el artículo, muy explicativo y con ejemplos concretos de la descabellada Administración Trump. Está claro que Donald Trump es un empresario sin experiencia alguna en el terreno político, lo que supone que la mayoría de sus decisiones sean tomadas a la ligera y con poco dominio del tema. Por ejemplo ayer pubícó su Estrategia de Seguridad Nacional, donde por supuesto no podía faltar la retórica agresiva contra Cuba y Venezuela ajustada al lenguaje de la ultraderecha. En fin ante esta adversa situación lo más importante es que todos, fundamentalmente la juventud sigamos unidos para demostrarle al mundo que en la unidad está la fuerza y que ni Trump, ni Marco Rubio, ni culquier miembro de su camarilla será capaz de acabar con nuestra consolidada Revolución, que cada día lleva adelante el legado de Martí y de Fidel.

19 diciembre 2017 | 01:37 pm
ELSA FERNÁNDEZ LORENZO dijo:

CON EL SR. TRUMP, EN LO PERSONAL NO ESPERO NADA BUENO PARA CUBA, PERO SOMOS CAPACES DE SOPORTAR CUALQUIER SITUACIÓN, PERO NUNCA DOBLEGARNOS PARA RECIBIR LIMOSNAS, SEGUIREMOS ADELANTE, CON LA SEGURIDAD DE QUE NUNCA SEREMOS ESCLAVOS DE NADIE, EXISTEN MUCHOS PAÍSES QUE NOS APOYAN, QUE NOS AYUDAN Y SABEN QUE NUESTRO PROYECTO SOCIAL ES EL MEJOR, EL MAS DIGNO EL MAS HUMANO.

20 diciembre 2017 | 09:38 pm