Cuba en elecciones: Un diálogo sincero

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Por Yuniel Labacena Romero

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No hay nada más útil y necesario que el diálogo sincero y cara a cara, pues él es una fuerza de espíritu, una voluntad de cortesía y el más poderoso medio de comunicación que tenemos. Si en la vida diaria de las personas es fundamental, en la sociedad también, ya que permite al hombre expresar sus pensamientos, conocimientos, inquietudes y sugerencias, y, hasta incluso, ayudar en sus soluciones. En la sociedad de países democráticos, como la nuestra, estos preceptos adquieren una dimensión mayor.

Ese es un concepto bien defendido durante nuestros procesos electores y que se pone muy de manifiesto cuando los candidatos a delegados a las asambleas provinciales y a diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) comienzan a recorrer centros de producción y servicios y comunidades del municipio por donde fueron nominados, para un mayor contacto e intercambio con los electores.

Así sucederá hasta el próximo 10 de marzo, luego de que el pasado domingo 21 de enero las asambleas municipales del Poder Popular, en sección extraordinaria, nominaran a esos hombres y mujeres que representarán al pueblo. Son en total 1265 candidatos a delegados a las asambleas provinciales y 605 a diputados, quienes además participarán en seminarios para conocer detalles sobre temas fundamentales de los territorios y del país.

De acuerdo con reportes de medios de prensa cubanos, este contacto de los nominados con el pueblo —el cual se celebra desde las elecciones de 1992-1993, cuando por vez primera se eligió a los diputados y delegados provinciales por el voto directo y secreto de la ciudadanía con derecho al sufragio— constituye un eslabón más del método de masas que preside nuestro proceso electoral.

Si algo distingue este paso del cronograma electoral es que dichos encuentros propician el intercambio directo con los postulados en igualdad de condiciones, y en ellos no hay compromisos ni promesas, más allá del cumplimiento del deber y la certeza de que con ellos, de ser electos, estará la voz de sus representados.

Recordemos que en Cuba el Partido no propone, no postula ni promueve candidatos; es el propio pueblo, los electores, los que tienen esa facultad. ¿Y a quienes proponen? A los que consideran más capaces, los de mayores méritos y posibilidades para representarlos en los órganos del Poder Popular. Esas virtudes, expuestas en su biografía —colocadas en lugares públicos—, es la principal campaña.

Amplia y diversa es la composición, por ejemplo, de los candidatos a diputados a la ANPP. Al observar la larga lista, usted puede ver entre los nominados a maestros, intelectuales, médicos, combatientes, campesinos, periodistas, estudiantes…; representantes de los diversos sectores de la sociedad, sexos, creencias y niveles culturales. En fin, una radiografía de Cuba, aunque no estemos todos.

Gisela Duarte Vázquez, presidenta de la Comisión de Candidaturas Nacional, explicaba recientemente al diario Granma, que de los 605 candidatos a diputados el 47,4 % son delegados de circunscripción, y que, por tanto, todos los municipios del país tendrán representación en el Parlamento con al menos dos diputados, y uno de ellos de ascendencia municipal.

Igualmente destaca que se tuvo en cuenta, además, el principio de ratificación y renovación de la legislatura actual. En ese sentido, 338 diputados lo serán por primera vez, y del resto, 148, ostentan un solo mandato. Las mujeres, entretanto, representan el 53,22 %, lo que ubica a Cuba como el segundo Parlamento del mundo con mayor participación femenina, superado solo por Ruanda con el 61,3 %.

Otros datos aportó Duarte Vázquez: 13,2 % son jóvenes entre 18 y 35 años, el promedio de edad de los candidatos es de 49 años, el 40,66 % son negros y mestizos, más del 86 % han alcanzado la enseñanza superior y los demás media superior. Asimismo, 234 candidatos están vinculados directamente a la producción, al sector no estatal, salud, investigación, educación, así como al ámbito campesino y cooperativo.

Queda entonces en cada cubano la enorme responsabilidad de dialogar y dialogar bien con sus candidatos, y que estos asuman desde ya esas palabras de Fidel, cuando dijo: “…La democracia para mí significa que los gobiernos, primero, estén íntimamente vinculados con el pueblo, emerjan del pueblo, tengan el apoyo del pueblo, y se consagren enteramente a trabajar y a luchar por el pueblo y por los intereses del pueblo”.

Cubahora

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