Cuba-EEUU: ¿será posible construir una relación distinta?

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Por Angélica Paredes López

2....Cuando el 17 de diciembre de 2014, el presidente cubano Raúl Castro y el ex mandatario estadounidense Barack Obama anunciaron que Cuba y Estados Unidos restablecerían vínculos diplomáticos e intentarían dejar atrás más de medio siglo de confrontación, cubanos y norteamericanos respaldaron la histórica decisión de ambos gobiernos.

En ese contexto, el entonces Jefe de la Casa Blanca reconoció por primera vez que la política de agresión contra La Habana era un fracaso y solo había conseguido aislar a Estados Unidos.

Si bien la administración Obama se encargó de mostrar que cambiaban los métodos, pero no los objetivos; la resistencia del pueblo cubano condujo al gobierno del norteño país sentarse a la mesa de negociación y dialogar con igualdad, sin condicionamientos y con respeto a la independencia y soberanía de la Isla.

Fue entonces que se restablecieron las relaciones diplomáticas entre los dos países, rotas desde 1961, se reabrieron las embajadas en las respectivas capitales y se suscribieron diversos acuerdos de cooperación.

En el nuevo escenario, los dos países establecieron una Comisión Bilateral para examinar temas de interés común.

Cuba-EEUU: ¿será posible construir una relación distinta?

En marzo de 2016 visitó Cuba el Presidente Barack Obama, acompañado de una delegación de 39 miembros del Congreso de ambos partidos, republicanos y demócratas, considerada la mayor delegación de su tipo que viajara en muchos años a cualquier país.

Los cinco paquetes de medidas adoptados por el gobierno de Barack Obama desde enero de 2015 y la Directiva presidencial hacia Cuba, emitida a finales de 2016, mostraron las amplias facultades ejecutivas que posee cualquier presidente estadounidense, para modificar la aplicación de la política de bloqueo hacia la Isla y favorecer sustancialmente su desmantelamiento.

En enero de 2017, unos días antes de concluir su mandato el presidente Obama, ambos países firmaron un nuevo Acuerdo Migratorio con el que Cuba y Estados Unidos dieron un paso de avance en sus relaciones bilaterales y se colocaron en mejores condiciones de promover una migración legal, ordenada y segura de sus ciudadanos.

Con la derogación de la política de Pies secos-pies mojados y el Programa de Parole para profesionales médicos cubanos, se eliminaron dos importantes problemas que afectaban los intereses nacionales de las dos naciones.

Sin embargo, para ser consecuentes con la letra y el espíritu del Acuerdo y alcanzar relaciones migratorias normales, será necesario también que el Congreso estadounidense derogue la Ley de Ajuste Cubano de 1966, única de su tipo en el mundo que no se corresponde con el contexto bilateral actual.

Cuba-EEUU: ¿será posible construir una relación distinta?

Ante la llegada de un nuevo gobierno, con Donald Trump como presidente de Estados Unidos, Cuba ha reiterado la voluntad de continuar negociando los asuntos bilaterales pendientes con ese país, sobre la base de la igualdad, la reciprocidad y el respeto a la soberanía y la independencia de Cuba; así como de proseguir el diálogo respetuoso y la cooperación en temas de interés común.

La realidad de los últimos años ha demostrado que los dos países pueden cooperar y convivir civilizadamente, respetando las diferencias y promoviendo todo aquello que beneficie a ambos pueblos; pero no debe esperarse que para ello Cuba realice concesiones inherentes a su soberanía e independencia.

Los sucesos históricos del 17 de diciembre de 2014 mostraron a la región y al mundo que a pesar de las diferencias, es posible construir una relación distinta, lo cual cuenta con un fuerte respaldo del pueblo estadounidense, incluida la inmensa generalidad de los ciudadanos de origen cubano.

En contraposición a la mayoría popular dentro del territorio norteamericano, posiblemente uno de los mayores pataleos de la derecha del sur de la Florida ocurrió cuando el 17 de diciembre de 2014, Cuba y Estados Unidos decidieron restablecer sus nexos diplomáticos. Era de esperar que quienes siempre han jugado al odio y la confrontación, no podían admitir su derrota ante un nuevo escenario de diálogo bilateral.

Pese al restablecimiento de relaciones diplomáticas, la política hacia Cuba ha pretendido mantenerse secuestrada por el minúsculo grupo de representantes de origen cubano, quienes entorpecen cualquier tentativa para mejorar esos vínculos.

Desde el 17 de diciembre de 2014, algunos personajes en el Congreso, los de siempre, se lanzaron desenfrenados a proponer proyectos legislativos de todo tipo, con el propósito de obstaculizar, donde se pueda, el nuevo rumbo que la administración Obama le dio a la relación con Cuba y buscar cualquier incidente, medio o legislación que impida el acercamiento respetuoso entre las dos naciones vecinas.

Ese grupúsculo anticubano representa al ala más reaccionaria y retrógrada de la comunidad cubana residente en el sur de la Florida, producto del resentimiento y la frustración de quienes pretenden aún adueñarse de Cuba.

Cuba-EEUU: ¿será posible construir una relación distinta? El lobby anticubano en la Cámara de Representantes de los Estados Unidos que comandan Mario Díaz-Balart e Ileana Ros-Lehtinen, junto a la rabia de Senadores como Marco Rubio y Bob Menéndez, refleja que quienes siempre han jugado al odio, no pueden admitir su derrota ni aceptan ser relegados por el nuevo escenario de diálogo que se impuso con la anterior administración, no exento de enormes y complejos obstáculos.

En las actuales circunstancias, el nuevo gobierno de Estados Unidos debiera tener en cuenta los resultados alcanzados desde los históricos anuncios del 17 de diciembre de 2014, que cuentan con el apoyo mayoritario de la población de Cuba, de los ciudadanos norteamericanos- incluyendo a la mayoría de los residentes cubanos en ese país- y de millones de personas en cientos de naciones de todo el mundo.

Ciertamente, todavía será largo y muy difícil el camino para lograr una relación civilizada entre dos naciones vecinas, marcadas por profundas diferencias. Para el bienestar de ambos pueblos, ojalá se pueda construir una relación distinta.

Radio Rebelde

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