Cuando José Martí derrotó a sus verdugos

Lea más de: , ,

Por Jorge Wejebe Cobo

0302-marti

En La Habana colonial de 1870, bastaba ser cubano y joven para convertirse en sospechoso de los delitos de conspiración que juzgaban los temidos Consejos de Guerra, instancia que sin embargo no pudo quebrar el espíritu de un adolescente de 17 años llamado José Martí Pérez, quien convirtió su proceso en desafío y declaración de patriotismo para asombro de jueces eficientes en mandar a los acusados al patíbulo sin ningún miramiento.
Los militares españoles ocuparon durante un registro a la casa del amigo de Martí , Fermín Valdés Domínguez, en octubre de 1869, una carta dirigida a un condiscípulo alistado en las fuerzas de voluntarios al que preguntaban si conocía la pena que aplicaban los antiguos a los “apóstatas” o traidores, lo cual la justicia interpretaba como amenaza de muerte a un uniformado, y era punible con la pena máxima.
A pesar del peligro de una ejecución sumaria que pudo decidirse en la aceptación de la imputación, los dos trataron de convencer al tribunal de haber sido los autores del escrito, pero Martí por sus antecedentes más conocidos de conspirador y por la vehemencia de su autoinculpación fue sancionado el cuatro de marzo de 1870 a seis años de trabajo forzado y Valdés Domínguez a seis meses de reclusión.
Pronto le colocaron los grilletes en el tobillo, cuya cadena que le ocasionaría en su cuerpo heridas indelebles, mientras que los horrores del presidio y el suplicio diario del trabajo en las Canteras de San Lázaro, en La Habana, sirvieron para acrecentar en su alma el amor por Cuba y el odio al colonialismo español que reflejó con encendidas palabras en su ensayo El presidio político en Cuba, publicado en 1871 después de su excarcelación.
José Lorenzo Cabrera era un fotógrafo al servicio de la autoridades carcelarias, entusiasmadas con la utilización de la novedosa técnica para ilustrar las fichas de los presos, y su memoria se hubiera perdido en la bruma del pasado de no haber sido el autor de la única foto del Apóstol hecha en la cárcel, con los grilletes puestos, la cabeza rapada y un sombrero negro en el brazo.
Se la dedicó a su madre con un poema que predijo el rumbo de su vida: “Mírame madre, y por tu amor no llores,/ si esclavo de mi edad y mis doctrinas,/ Tu mártir corazón llené de espinas,/ Piensa que nacen entre espinas flores.”
… Resultó humilde y dura la existencia de sus progenitores. Su padre Mariano, sargento honrado y recto del ejército español, no entendió la inclinación de su hijo por el estudio, en lugar de dedicarse a un oficio más tradicional y tampoco aceptó sus primeras muestras de patriotismo.
No fue poco lo que José Julián sufrió por la incomprensión y la dureza del padre en su adolescencia, pero en una situación límite, cuando fue enviado a la cárcel y al trabajo forzado se reveló el profundo amor de Mariano por su hijo patriota, al verlo durante una visita con el hierro de los grilletes hiriéndole la piel.
Escribió el Maestro sobre el encuentro que al mirarle “aquellas aberturas purulentas, aquellos miembros estrujados, aquella mezcla de sangre y polvo, de materia y fango sobre la que me hacían apoyar el cuerpo”, estrechando febrilmente con espanto la piedra triturada, rompió a sollozar, mientras él luchaba por secarle el llanto, y un brazo rudo se lo llevó de allí, dejando al padre en la tierra mojada por su sangre.
En otra ocasión, rememorando a su progenitor, en carta a su cuñado José García en 1887 le dice: “En mis horas más amargas se le veía el contento de tener un hijo que supiese resistir y padecer” y agregaba:
“A nadie le tocó vivir en tiempos más viles ni nadie, a pesar de su sencillez aparente salió más puro en pensamiento y obra de ellos”.
Por gestiones de Mariano, en 1870 le cambian la pena por el destierro a España, y el resto de su vida como recuerdo de aquella vez en que desafío al Consejo de Guerra español que lo envió al presidio se hizo un anillo con el hierro de sus grilletes que lo acompañó hasta su caída en Dos Ríos el 19 de Mayo de 1895, cuando su proyecto de Guerra Necesaria, para liberar a su Patria era ya irreversible.

ACN

Hacer un comentario

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos. Todos los campos son obligatorios.