Con mercenarios no se dialoga

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Camila Oliva*

Jamás la sociedad civil cubana estuvo más acertada que cuando decidió, en Panamá, retirar a su delegación del Foro ante la presencia de terroristas y asesinos que enturbiaban el ambiente de debate e intercambio. Ya se veía venir una de las más grandes provocaciones, en el contexto de una Cumbre que prometía generar un espacio fraternal de diálogo; y la aparición de asalariados mercenarios dejó caer la gota que colmaría a una jornada matizada por incongruencias organizativas y negación de acreditaciones.

Era lógico entonces, pertinente, necesario, que Cuba por razones de humanidad, de ética y principios, no aceptara bajo ningún término la legitimación de un diálogo con contrarrevolucionarios pagados por los enemigos históricos de nuestra Revolución.

Los eventos que le sucedieron horas más tarde no fueron, como quieren hacer creer muchos opositores del modelo político cubano, una demostración de escasa tolerancia por parte del gobierno y la sociedad de la Isla, sino que representan la reacción ineludible y honrosa, ante las provocaciones de una calaña social partidaria del terror, que buscaba empañar el fortalecimiento de una región en la que crece la unidad y la paz.

Contrario al show mediático de descrédito que había previsto la contrarrevolución cubana, las burdas provocaciones no hicieron más que ridiculizar –aún más- a ese grupúsculo de personas que inadmisiblemente se autodenominan representantes de la sociedad civil.  Actos que sólo sirvieron para catapultar el apoyo hacia un modelo de país democráticamente elegido por sus ciudadanos, y mostrar a una juventud de vanguardia, que como fieles continuadores del legado histórico de la Revolución, continuará debatiendo e intercambiando experiencias y opiniones, en ambientes donde prime el respeto y la justicia social.

Esperemos que esta VII Cumbre deje bien clara la lección de que, como dijese el General de Ejército Raúl Castro, Cuba no renunciará jamás a sus principios. Nunca estaremos abiertos a conversar con personajes que no representan el sentir de un pueblo entero, y cual Maceo durante la Protesta de Baraguá, estaremos anclados a nuestra posición de nulo entendimiento.

*Periodista Cubana

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