Cincuentenaria en pos de la excelencia

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La Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz arribó este 6 de noviembre al medio siglo de existencia, acostumbrado su colectivo a enfrentar, y vencer, todo tipo de retos y obstáculos sin perder el azimut de su principal encomienda: la formación de profesionales altamente calificados.

El último de esos inconvenientes aconteció hace cerca de dos meses, cuando el huracán Irma arremetió con fuerza contra las edificaciones y las áreas exteriores, además de desarticular por unos días el calendario docente, apenas comenzado, lo que obligó a concentrar los esfuerzos en las tareas de la recuperación.

Ya ese asunto es cosa del pasado, porque la comunidad universitaria en pleno se volcó a restañar los daños del meteoro y motivada por la cercanía del cumpleaños 50 decidió emprender un cambio de imagen de la institución, brochas en manos, que ya se aprecia en sus tres sedes centrales.

Lo cierto es que el aniversario tomó a directivos, profesores, alumnos y trabajadores en general metidos de lleno en la reparación y pintura de las residencias estudiantiles, los bloques de aulas, laboratorios y comedores, acciones que deben continuar, sin tiempo para el descanso, durante todo el curso escolar.

PRIMERA CREADA POR LA REVOLUCIÓN

Santiago Lajes Choy, rector de la casa de altos estudios, insiste en una cuestión de esencia: la universidad camagüeyana fue la primera en incorporar, desde su surgimiento, nuevos valores relacionados con el acceso abierto a las aulas de los hijos del pueblo trabajador.

Este centro, comenta, hizo realidad el llamado del Che, en fecha tan temprana como el 28 de diciembre de 1959, de pintar las universidades de negro, de mulato, de obrero, de campesino, es decir, del pueblo y para el pueblo, independientemente del color de la piel o del dinero que se lleve en el bolsillo.

Asegura el rector que esta es también la Universidad de Fidel: «El Comandante en Jefe nunca estuvo físicamente aquí, pero sí se mantuvo en todo momento al tanto de su actividad docente y científico-investigativa, lo que constituye una motivación especial para siempre recordarlo con el deber y los compromisos cumplidos».

El más inmediato, y complejo por su envergadura, es alcanzar la categoría de Universidad de Excelencia en el 2018, sustentada en la calidad integral del claustro, los resultados docentes y académicos, y los conocimientos demostrados por los estudiantes en el momento de la evaluación.

CIENCIA PARA EL DESARROLLO

Pablo Galindo Llanes, vicerrector de formación y postgrado, explica que el centro de enseñanza superior ejecuta 96 proyectos nacionales e internacionales que responden a 14 líneas de investigación prácticamente en todas las ramas del saber, con un nivel de financiamiento de casi un millón de euros.

Amplios y confortables laboratorios de computación están a disposición de toda la comunidad universitaria. Foto: Miguel Febles Hernández

«Se trata, de programas dirigidos al desarrollo de procesos sustantivos como la docencia, la actividad de posgrado, la extensión universitaria y las investigaciones de alto impacto, a través de la preparación de los recursos humanos y la adquisición de equipamiento para los laboratorios y las plantas pilotos», señala.

Son reconocidos, en este campo, los aportes de la institución, de conjunto con organismos y empresas del territorio, a las ciencias pedagógicas, la informática, la agroindustria, el turismo y la biotecnología, entre otros, en el empeño por lograr una mayor incidencia en el desarrollo económico y social de la provincia.

Contamos para tales propósitos, afirma el vicerrector, con un recurso esencial y es el humano: son los educadores de muchos años de experiencia, alto sentido de pertenencia, elevada calificación académica y sólida preparación pedagógica, que constituyen una cantera de formación inagotable.

AGROPECUARIA, EL NÚCLEO FUNDADOR

Los estudiantes de la Facultad de Ciencias Agropecuarias cuentan con la base material de estudio necesaria para el dominio de sus especialidades. Foto: Miguel Febles Hernández

Una de las facultades beneficiadas con la introducción de tecnología moderna en sus laboratorios es la de Ciencias Agropecuarias, cuyo colectivo tiene el privilegio, y el legítimo orgullo, de ser el núcleo fundador, el 6 de noviembre de 1967, de la universidad camagüeyana.

Así lo considera la «profe» Yipsi García Chaviano, quien es testigo de las transformaciones que allí tienen lugar, encaminadas a formar a un profesional que sea capaz de solucionar los problemas de la producción y contribuya al proceso de recuperación y desarrollo de la agricultura y la ganadería del territorio.

Ya en cuarto año de la carrera de Medicina Veterinaria y Zootecnia, Arlenis Rodríguez Lecusay reconoce las facilidades creadas para el aprendizaje: «Hoy disponemos de microscopios, centrífugas y otros equipos de última generación, con los cuales se pueden hacer análisis y diagnósticos con mayor nivel de certeza».

Satisfecho con la formación recibida, Edelvys Falcón Santana pondera el vínculo del estudiante con la base productiva:

«Ahora son más frecuentes las visitas a las granjas estatales y a las fincas campesinas para la realización de trabajos de campo y otras actividades que consolidan los conocimientos adquiridos».

«PEGADITOS» A LA COMUNIDAD

En los últimos años, la universidad camagüeyana ha dado también un salto cualitativo en el vínculo con el pueblo, a través de 50 proyectos socio-comunitarios en los municipios de Camagüey, Vertientes, Santa Cruz del Sur y últimamente en las zonas golpeadas por el huracán Irma en el litoral norte de la provincia.

Anuncia Lajes Choy que, elaborada por un equipo de trabajo de la Facultad de Construcciones, se acaba de entregar a las autoridades de la provincia la propuesta de ordenamiento de la comunidad de Palma City, en Esmeralda, el municipio más afectado por la furia del evento meteorológico.

«Solo por Playa Piloto, en Sierra de Cubitas, pasaron 133 de nuestros estudiantes y profesores, quienes compartieron en condiciones de campaña con las familias del lugar y se sumaron a las labores de saneamiento ambiental, a la reparación de las viviendas dañadas o a lo que hiciera falta», informó el rector.

«Estos muchachos nos han puesto un suerito de vida y de esperanza», dice en emocionante testimonio una de las vecinas de la comunidad costera, cual síntesis de la gratitud popular ante el calor humano de quienes, además de profesionales competentes, cultivan valores como hombres y mujeres de bien.

Granma

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