Che Guevara, pionero en los esfuerzos para la normalización de relaciones Cuba-EEUU

Por Carlos Miguel Valdés Albor, Elieder Núñez García y Jesús Fuentes Águila

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La arraigada relación entre Cuba y los Estados Unidos con marcadas consecuencias en todos los órdenes de la vida nacional, sufrió un vuelco a partir del triunfo de la Revolución cubana el 1 de enero de 1959. Pero ello no fue óbice para el mantenimiento de unas relaciones, aunque siempre tensas, con el vecino del Norte.

A pesar de la agresividad desbordada desde el otro lado del estrecho de la Florida, de esta parte había cabal comprensión de la necesidad que entrañaba la coexistencia. Siempre estuvo en el ánimo de la máxima dirigencia del país restablecer, aunque sobre nuevas bases, las relaciones con los Estados Unidos.

Ernesto Guevara sería el hombre indicado, para el primer contacto oficial de alto rango y auscultar a los más altos niveles de la administración de turno en aquel país, la disposición o animadversión a tales propósitos.

Sirva este análisis a reconocer la impronta de la personalidad del Che en tema tan complejo, contradictorio y polémico, que enriquece nuestro acervo histórico, patriótico y revolucionario, justo en las fechas cercanas al aniversario 50 de su desaparición física.

Después del fracaso de la invasión mercenaria por Playa Girón, armada y financiada por la Agencia Central de Inteligencia y la terrible experiencia de la Crisis de los Misiles, en octubre de 1962, el presidente John F. Kennedy, al parecer convencido de que aquel no era el momento más adecuado ni la postura más inteligente intentar cambiar el régimen cubano por la vía militar directa, comenzó a valorar un extenso abanico de tácticas, donde quedaran satisfechos, por igual, los intereses estratégicos de los Estados Unidos.

Entre las opciones barajadas, el presidente aceptó explorar, de manera cautelosa y discreta, un posible modus vivendi con la isla, pero antes necesitaba saber qué tipo de concesiones estaba dispuesta a hacer Cuba en caso de lograrse algún tipo de arreglo.

El primer contacto de alto nivel entre representantes de ambos gobiernos desde la ruptura de las relaciones en enero de 1961, fue la reunión no programada ocurrida el 17 de agosto de aquel propio año entre Ernesto Che Guevara y el asesor de la Casa Blanca, Richard Goodwin, en Punta del Este, Uruguay, en el marco de la Reunión Extraordinaria del Consejo Interamericano Económico y Social.

El Che encabezaba la delegación cubana a la cita, donde el gobierno de los Estados Unidos pretendía vender a los pueblos latinoamericanos, la llamada Alianza para el Progreso. La propuesta no era otra cosa que un recetario sutil, con el objetivo de evitar la existencia de más Cubas en América Latina, “una respuesta constructiva y definitiva al castrismo”, en palabras del propio Kennedy.1

Durante la conferencia el Che vio a Goodwin fumando tabacos. “Veo que a Goodwin le gustan los tabacos”, le indicó a un miembro de la delegación de Argentina. “Apuesto a que no se atrevería a fumar tabacos cubanos”, agregó. El comentario llegó a oídos de Goodwin, quien respondió que lo haría con mucho gusto, pero que le era imposible conseguirlos.

Al día siguiente, el Che envío a la habitación del asesor de la Casa Blanca una caja de madera pulida con tabacos cubanos, con una nota dentro que decía: “Ya que no tengo tarjetas de presentación, tengo que escribir. Ya que escribirle a un enemigo es difícil, me limito a extender mi mano”. 2

En su discurso el 8 de agosto de 1961, el Che había ratificado la posición histórica y consecuente de Cuba hasta nuestros días: “…aprovecho la oportunidad ahora, en nombre de mi gobierno, señor Presidente, para afirmar, una vez más, que Cuba está dispuesta a sentarse a discutir en pie de igualdad todo lo que la delegación de Estados Unidos quiera discutir, nada más que sobre la base estricta de que no haya condiciones previas”.3

Delegados argentinos y brasileños lograron finalmente propiciar una entrevista de carácter informal, aunque confidencial y privada, entre el Comandante Guevara y Richard Goodwin, en la madrugada del 17 de agosto de 1961, en la residencia de un diplomático brasileño en la ciudad de Montevideo. Constituía el primer contacto directo de alto nivel entre autoridades de ambos países desde la ruptura de las relaciones y el más importante por el rango político de sus participantes acontecido durante la administración Kennedy.

La descripción e interpretación de Goodwin sobre la entrevista quedó registrada en sus memorias y los memorandos que escribió para el presidente Kennedy:

“Guevara comenzó diciendo que él deseaba agradecernos a nosotros por Bahía de Cochinos. Yo le dije que no había por qué. Sus posiciones en el país habían estado un poco tambaleantes, explicó, pero la invasión le permitió a los líderes consolidar el apoyo a Fidel de la mayoría de los elementos principales del país. Quizás, le respondí, ellos deberían devolvernos el favor y atacar Guantánamo.

“Oh, no, dijo, con una carcajada. Nunca seríamos tan tontos como eso. Guevara comenzó una conferencia acerca de la Revolución Cubana. Esa revolución, reafirmó, es irreversible. Nuestros vínculos con ‘el Este‘ (Rusia) continuarán, ya que esos vínculos provienen de simpatías naturales y de creencias comunes acerca de la estructura correcta del orden social.

“Ustedes en los Estados Unidos, no deben actuar bajo la falsa suposición de que pueden rescatar a Cuba de las garras del comunismo. Ni deben creer tampoco que Fidel, es un moderado rodeado de un grupo de hombres fanáticos y agresivos, que pudiera ser trasladado imaginablemente al lado occidental. Él es uno de nosotros y siempre lo ha sido. No será posible derrocar la revolución desde adentro, ya que existe un apoyo muy reducido a tal esfuerzo y la oposición interna nunca será lo suficientemente fuerte. La Revolución Cubana, dijo, esta aunando fuerzas, no perdiéndolas, y está influyendo en el pensamiento liberal de toda América Latina”.4

En las valoraciones del contacto sostenido con el Che, que Goodwin trasladó al presidente estadounidense, estuvo la siguiente: “Creo que esta conversación unida a otras evidencias que se han ido acumulando, indica que Cuba está pasando por una severa crisis económica; que la Unión Soviética no está preparada para afrontar el gran esfuerzo necesario para ponerlos en camino (-un brasileño me dijo- “no alimentas al cordero en la boca del león”), y que Cuba desea un entendimiento con los EE.UU.”.

Según el informe preparado, el Che, después de expresar que Cuba aspiraba a un modus vivendi –no a un imposible entendimiento–, agregó entre otras cosas que la Isla estaba dispuesta a pagar a través del comercio por las propiedades estadounidenses expropiadas; que se podía llegar al acuerdo de no hacer ninguna alianza política con el Este aunque ello no afectara la afinidad natural existente y analizar las actividades de la Revolución Cubana en otros países, pero que no se podía discutir ninguna fórmula que significara desistir de construir el tipo de sociedad que aspiraban para Cuba.5

En el año 2002, a raíz de la Conferencia Internacional por el aniversario 40 de la Crisis de Octubre, Goodwin reveló en La Habana que él regresó con el mensaje del Che a Washington, “pero no hubo interés en emprender negociaciones con Cuba”. En su criterio: “las heridas, las humillaciones de Bahía de Cochinos eran demasiado grandes… porque Kennedy había sido humillado, él estaba muy colérico…”.

En su encuentro en Montevideo con el asesor de la Casa Blanca, Che Guevara expuso con claridad meridiana los principios de la política exterior de la Revolución Cubana, el programa del socialismo cubano. Con hondo sentido dialéctico analizó las causas y condiciones que condicionaron el fracaso de los planes de los Estados Unidos contra Cuba en 1961 y pronosticó, además, los futuros fracasos de la política norteamericana hacia Cuba de no rectificar en sus enfoques.

Durante mucho tiempo el asesor del presidente John F. Kennedy insistió en la posibilidad de explorar posibles vías para la normalización de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos tras la ruptura en enero de 1961. /Foto: Archivo
Durante mucho tiempo el asesor del presidente John F. Kennedy insistió en la posibilidad de explorar posibles vías para la normalización de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos tras la ruptura en enero de 1961. /Foto: Archivo

Resulta interesante que, todavía para el año 1962, Goodwin seguía pensando en la conveniencia de darle alguna continuidad a las conversaciones sostenidas en la capital uruguaya con el Che, con el objetivo de explorar una división en las altas esferas gubernamentales de la Isla, que posibilitara a Washington trabajar sobre ella en función de poner fin al “control soviético en Cuba”.

El 24 de mayo, Goodwin envió un memorando al subsecretario de Estado para Asuntos Interamericanos, Edwin M. Martin, donde proponía un “acercamiento a Castro”, basándose en las informaciones de inteligencia obtenidas que señalaban una división en el gobierno cubano entre los viejos comunistas respaldados por Moscú por un lado, Fidel, Raúl y Guevara por el otro.6

A partir de este análisis, sugiere en el documento una “aproximación a Castro” que se fundamentara en las siguientes ideas:

– Estados Unidos simpatiza con los objetivos iniciales declarados por la Revolución, la reforma social y el fin de la dictadura.

– Sobre las propiedades nacionalizadas se puede llegar a un acuerdo amistoso.

– La preocupación de Estados Unidos ha estado en el control soviético sobre Cuba y nosotros siempre hemos creído que éste va contra los propios deseos de Castro y los propósitos de la Revolución.

– Si Castro puede desengancharse por sí mismo de los comunistas nosotros estaríamos dispuestos a normalizar las relaciones comerciales con el gobierno revolucionario y darle participación en los esfuerzos interamericanos, incluyendo la Alianza para el Progreso.

Era una manera de explorar otro camino para lograr los mismos objetivos de “cambio de régimen”. No obstante, después del fiasco de Girón en lo menos que estaba pensando Kennedy era en un diálogo secreto con autoridades cubanas, aunque ese intercambio escondiera puñales afilados…

Solo después de los sucesos de la Crisis de Octubre, Kennedy comenzaría a repensar de manera menos colérica y vengativa, e incluso mucho más inteligente, la política hacia la Mayor de las Antillas, aunque sin renunciar a sus propósitos de “cambio régimen”. Su asesinato en Dallas el 22 de noviembre de 1963, impidió que los contactos exploratorios y secretos entre ambos países, tuvieran continuidad durante el mandato de Lindon B. Johnson.

La periodista estadounidense Lisa Howard, quien había desempeñado un papel activo como canal privado de comunicación entre Fidel y la administración Kennedy, lo continuaría haciendo durante la administración Johnson. Por instrucciones de Fidel, quien había invitado a la periodista a visitar la Isla a inicios del año 1964, el 22 de febrero el Che le concedió una entrevista a Howard para el noticiero Issues and Answers.

 

“Comandante Guevara –le preguntó ella–, Fidel Castro ha declarado en varias oportunidades que le gustaría normalizar las relaciones con los Estados Unidos. ¿Usted también está a favor de la normalización de las relaciones?”.

“Absolutamente”, respondió el Che, y señaló que, como ministro de Industrias, las relaciones comerciales normales resultarían particularmente beneficiosas para Cuba. “Sobre la base de unos principios de igualdad plena, la normalización de las relaciones sería ideal para nosotros”.7

En ese contexto se produjo el viaje del Che a New York en diciembre de 1964, en representación del gobierno revolucionario, con la misión de intervenir ante el XIX período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas. Una vez más, de forma pública y privada, el Che expresaría a Washington su disposición al diálogo.

El Che llegó a New York el 9 de diciembre de 1964 para cumplir una apretada agenda como presidente de la delegación cubana. El 10 se entrevista con E. Bernstein, subsecretario de Relaciones Exteriores de Chile y el 11 pronuncia su histórico discurso ante las Naciones Unidas, el cual constituyó una fuerte denuncia contra el imperialismo estadounidense.

Entre otros temas, el Che criticó el hecho de que el imperialismo estaba tratando de imponer su versión de lo que debe ser la coexistencia pacífica, cuando eran los pueblos oprimidos, en alianza con el campo socialista, los que debían enseñar cual era la verdadera coexistencia pacífica y recibir el respaldo de Naciones Unidas.

Pero también aclaró que no solo en cuanto a las relaciones entre Estados debía ser aclarado el concepto de coexistencia pacífica. “Como marxista hemos mantenido que la coexistencia pacífica entre naciones no engloba la coexistencia entre explotadores y explotados, entre opresores y oprimidos”.8

Ernesto "Che" Guevara durante su histórica comparecencia ante la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos. /Foto: Archivo
Ernesto “Che” Guevara durante su histórica comparecencia ante la Asamblea General de Naciones Unidas (ONU), en Nueva York, Estados Unidos. /Foto: Archivo

En los siguientes días el Che concedió varias entrevistas a medios estadounidenses, entre ellos una al Face the Nation, de la CBS. Sus interlocutores serían los periodistas Tad Szulc y Richard Hottelt, de la oficina del diario The New York Times y el corresponsal de la CBS, Paul Niven.

Tad Szulc: Señor Guevara, en varias oportunidades recientemente el premier Fidel Castro ha sugerido en entrevistas con periodistas visitantes y en otras ocasiones, que debe hacerse un nuevo esfuerzo por normalizar las relaciones entre Cuba y Estados Unidos, particularmente en el terreno del comercio y el intercambio. Como economista, ¿entiende usted personalmente que la reanudación de relaciones de esta naturaleza sería útil o provechosa para Cuba? En otras palabras, ¿le gustaría ver estas relaciones normalizarse?

Comandante Guevara: No como economista. Porque nunca me he considerado un economista, sino como un funcionario del Gobierno cubano, como un cubano más, creo que las relaciones armoniosas con Estados Unidos serían muy buenas para nosotros desde el punto de vista económico más que en cualquier otro campo, porque toda nuestra industria fue establecida por los Estados Unidos, las materias primas y los repuestos que tenemos que hacer con grandes dificultades o traerlos de otras áreas pudieran venir directamente. Además, el azúcar, para el cual tuvimos tradicionalmente el mercado norteamericano, que está también cercano. (…)

Richard Hottelet: Doctor Guevara, Washington ha dicho que hay dos condiciones políticas para el establecimiento de relaciones normales entre Estados Unidos y Cuba. Una, abandono de sus compromisos militares con la Unión Soviética, la otra, el abandono de la política de exportar la revolución a América Latina. ¿Ve usted alguna posibilidad de cambio en cualquiera de estos dos puntos?

Comandante Guevara: En absoluto. No ponemos condición de ninguna clase a Estados Unidos. No queremos que ellos cambien su sistema. No pretendemos que cese la discriminación racial en Estados Unidos. No ponemos condición alguna para el establecimiento de relaciones, pero tampoco aceptamos condiciones.

Sin duda, la actuación y el pensamiento de Ernesto Che Guevara hablan por sí solas de su posición en relación con los Estados Unidos. Su radical antiimperialismo y su praxis revolucionaria lo hicieron ser considerado por los más altos círculos de poder en ese país como una de las figuras a nivel global más peligrosas para sus intereses, de ahí que en 1967 la orden de asesinarlo partiera de Washington.

Transcurridos más de 55 años de la Revolución Cubana, dos asuntos han estado muy claros. Primero, que del lado de Cuba ha estado la verdad y la razón, en estricto apego al derecho internacional; y segundo, que Cuba siempre ha estado dispuesta a entablar un proceso de normalización de las relaciones con los Estados Unidos, en igualdad de condiciones.

Aquilatar en su justa medida el rol desempeñado por el Comandante Ernesto Guevara en los primeros indicios para la normalización de relaciones entre Cuba y los Estados Unidos, constituye la mejor manera de medir la estatura moral y humana de un hombre que supo sopesar el alcance y trascendencia de la Revolución.

Esta personalidad demostró no ser un improvisado, ni que actuaba por impulsos aventureros, fue un baluarte de los principios revolucionarios que con carácter realista y objetivo supo captar la esencia del imperialismo, pero también la necesidad de abrir puertas con el vecino del Norte, por lo que representaba para la salud de la Revolución y su papel en el continente.

Como digno exponente del pensamiento marxista, Ché sustentó el principio de la coexistencia pacífica entre estados con diferentes regímenes sociales e ideologías, y a la convivencia entre Cuba y los Estados Unidos, propósitos que siempre han estado sujetos a los vaivenes de las administraciones de turno, quienes no han evaluado en su justa medida las conveniencias recíprocas.

Ernesto Guevara elevó a la máxima expresión su prédica de que un dirigente de la Revolución debía ser un hombre de mente fría y firme, pero con un corazón cálido para comprender y proyectar con visión práctica una ejecutoria de altura, al poner por encima de todo, la dignidad y justeza de nuestra causa, pero sin condicionamientos a la soberanía. (*) Los autores, másteres en Ciencias, son profesores de la Escuela Provincial del Partido Alejandro Nápoles León, de Cienfuegos.

Notas:

1 Guevara, Ernesto. “Cuba y el plan Kennedy” en: Che y la Revolución Cubana.

2 Goodwin, Richard. J.F.K and Che, en: Cigar Aficionado, Autumm, 1996

3 Che Guevara, Discurso ante el Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, en Punta del Este, Uruguay, 8 de agosto de 1961

4 Memorándum del asistente especial del Presidente del Consejo Goodwin al presidente Kennedy 22 de agosto de 1961

5 Ibidem

6 Memorándum del Consejero Asistente Especial (Goodwin) al presidente Kennedy

7 Howard Lisa, Mitos de una confrontación histórica entre Estados Unidos y Cuba. www. ecured.cu

8 Guevara de la Serna, Ernesto. Discurso pronunciado en el XIX período de sesiones de la Asamblea General de Naciones Unidas, diciembre de 1964.

Bibliografía:

Chase, Gordon. Memorando para el Presidente John F. Kennedy, de diciembre 16 de 1964.

Goodwin, Richard. Conversación con el Comandante Ernesto Guevara de Cuba, 22 de agosto de 1961.

———————– J.F.K and Che, en: Cigar Aficionado, Autumm, 1996.

———————– Memorando de Gordon Chase, del Equipo del Consejo de Seguridad Nacional, dirigido a McGeorge Bundy, Asistente Especial del Presidente para Asuntos de Seguridad Nacional, diciembre 18 de 1964.

.———————– Memorándum del asistente especial del Presidente del Consejo Goodwin al Presidente Kennedy, 22 de agosto de 1961.

Guevara, Ernesto. Cuba y el plan Kennedy en: El Che en la Revolución Cubana. (Compilado por Orlando Borrego) Tomo 1. Editorial José Martí, 2014

———————– Discurso ante el Consejo Interamericano Económico y Social de la OEA, en Punta del Este, Uruguay, 8 de agosto de 1961, en: El Che en la Revolución Cubana (compilado por Orlando Borrego), Editorial José Martí, La Habana, 2014, t.3, p. 204.

Ramírez Cañedo, Elier y Esteban Morales Domínguez. De la confrontación a la normalización. Editora Ciencias Sociales, Diciembre 2011

Ramírez Cañedo, Elier. El Che y las relaciones EEUU-Cuba en los años 60. www.cubadebate.cu : Consultado 12 de octubre de 2016

5 de septiembre

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