Che entre nosotros

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Por Jacinto Valdés-Dapena

No cabe duda que la Revolución Cubana constituye un hecho excepcional en la historia de las revoluciones del siglo XX.

La Revolución Mexicana de 1910; el Octubre Rojo de 1917, sin cuya existencia el fascismo se hubiera convertido en gendarme de Europa y el mundo; la Revolución China de 1949 y la Revolución Vietnamita de los cincuenta, fueron acontecimientos decisivos en sus respectivos tiempos y espacios. Y, así sucede con la Revolución Cubana del 1ro de enero de 1959.

Martiana, sin dejar de ser marxista, marxista sin dejar de ser martiana, novedosa y original, heredó la más rica tradición de la lucha de liberación nacional y antiimperialista de nuestras guerras de independencia.

Fidel Castro interpretó, diseñó y ejecutó la estrategia general para vencer la dictadura batistiana, con las armas y con las masas, y a partir de 1959 hasta el presente, Cuba aporta, de manera constante y permanente, ideas, tesis y concepciones a la teoría revolucionaria. Los cubanos hicimos la revolución que pensamos y pensamos la revolución que hicimos bajo el liderazgo excepcional de Fidel y la Generación del Centenario, el Moncada, el Granma y la Sierra Maestra.

Forjado en las filas del movimiento revolucionario cubano, el Che fue siempre uno de los protagonistas excepcionales de la Revolución Cubana, reconociendo siempre a Fidel como su maestro, jefe excepcional y compañero de lucha que trazaba, cada momento, el camino correcto.

Che, con su talento, aportó concepciones importantes en la doctrina militar cubana, la filosofía, la economía y la ética, como hijo legítimo de una revolución que marcó para siempre la historia de nuestra América.

Como todo revolucionario cubano fue consecuente con sus actos hasta el último minuto de su vida cuando cae en combate, en 1967, en tierra boliviana, luchando por un mundo mejor, sin explotados ni explotadores.

Su obra ha sido ampliamente difundida por el sistema editorial cubano, desde los primeros textos publicados por la Imprenta Nacional de Cuba, en el año 1959, hasta el presente, dados a conocer por el Instituto del Libro a través de diferentes editoriales: Casa de las Américas, Ciencias Sociales, José Martí, etc. y forma parte del acervo cultural de la nación cubana. En el año 2014, fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural de la Humanidad.

Sus diarios de campaña han sido publicados en nuestro país y divulgados en el mundo entero. Promotora de esta divulgación merece un reconocimiento la Dra. Aleida March de la Torre, combatiente clandestina y guerrillera en la lucha contra la dictadura de Batista y compañera de armas y de vida del comandante Ernesto Che Guevara.

Más de veinte biografías han sido publicadas en el exterior sobre el Che. En 1997 Jon Lee Anderson, periodista reconocido que ha trabajado para Harper´s, Life y The Nation, entre otros medios de prensa, publicó Che Guevara una vida revolucionaria, resultado de una minuciosa investigación, parcialmente escrita en Cuba, con acceso a archivos cubanos.

En su libro plasmó su visión personal e interpretación de la vida y obra del Che.

Su lectura y conocimiento pudieran aportar interesantes enfoques para la reflexión, el análisis y el debate académicos; pero utilizar este texto para hacer un panfleto contra Cuba y el Che, constituye un acto de fe de la guerra cultural que se gesta contra nuestra nación en el presente.

A nuestro país nadie le impone la agenda política ni económica ni editorial. Los cubanos decidimos lo que aquí se publica, se divulga y difunde por nuestros medios.

Los asalariados de la tergiversación de la ideología y la política revolucionarias no tienen cabida en nuestros espacios culturales.

En 1989, la Editorial José Martí publicó una excelente recopilación de veintitrés ensayos sobre la vida y obra del Che, realizada por reconocidos académicos cubanos.

En uno de esos textos está un trabajo: “Tergiversaciones sobre el pensamiento filosófico-político del comandantes Ernesto Che Guevara”, en el que se explica la significación del Che para la Revolución Cubana y los planes del enemigo para difamar su obra y desacreditar a Cuba en conformidad con sus proyectos de subversión política.

Hoy, en pleno siglo XXI, el Che sigue siendo una fuente de inspiración para millones de hombres, mujeres y, sobre todo jóvenes, en todo el mundo.

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