Barbados: Un dolor que se multiplica y un pueblo que aún llora

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Por Aymara Vigil

Hoy Cuba amaneció enlutecida, porque el dolor de la muerte, aún más si es provocada, siempre se recuerda. Las banderas a media asta marcarán otro 6 de octubre, otro día de angustia para aquellos a los que se les arrancó una parte de su vida.

Pareciera que cuatro décadas es mucho tiempo, pareciera que, al cabo de los años, la voladura de aquel avión en pleno vuelo solo fuese un recuerdo del pasado. Sin embargo, para quien perdió un ser querido, para quien le arrebatan un amor familiar, cuarenta años pueden volverse de súbito en un amargo y resonante castigo.

Silvia Elena Armengol estudiaba la carrera universitaria de Derecho durante aquellos sucesos. Perdió a su padre. Con lágrimas en los ojos confiesa que es muy duro recordar esa fecha, y que cada aniversario es como trasladarse automáticamente a ese momento. “Solamente la muerte podrá borrar lo que sufrimos en esos días” agrega con la voz totalmente quebrada.

El padre de Silvia, Armando Armengol Alonso, era piloto de Cubana de Aviación. Solamente le faltaban dos años para retirarse. Podía haber tenido una larga vida junto a sus dos hijos y su esposa. “Le troncharon el destino, a él y a tantos otros que iban en ese vuelo”.

Barbados aún duele, aún se nos hace inverosímil. Pocas horas bastaron para ensombrecer la alegría y transformarla en llanto, en un llanto de niños, de padres y de un pueblo entero.

Lilian Machín era una joven de solo 18 años. Nunca pudo borrar de su mente la noche en la que le dieron la noticia. A partir de ahí, reconoce, su vida cambió completamente. “Nos quedamos solas, éramos mi hermana, mi mamá y yo; tres mujeres completamente solas. Tuvimos que, con todo el dolor, tratar de salir adelante”.

Aún hoy, quienes conocieron al ingeniero de vuelo Ernesto Machín, padre de Lilian, se acuerdan del amor inmenso que sentía por sus dos hijas y por su esposa. De no haber sido por ese terrible sabotaje, Ernesto hubiese vivido, cuatro meses después, la celebración de los 15 años de la menor de sus hijas.

“Mi papá era un hombre joven, un hombre lleno de vida. Y de pronto que te digan que ya no está más. Podrás imaginar, ¿qué fueron esos quince si no de llanto?” recuerda Lilian como si fuera hoy.

A 40 años de Barbados, el dolor sigue multiplicándose. Millones de cubanos continúan llorando un crimen que hizo tanto daño, y que aún hoy, para dolor de todo un pueblo, continúa impune.

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5 Comentarios

Lucía dijo:

Excelente comentario, muy lindo, muy sentido, muy emotivo.Gracias muchacha

6 octubre 2016 | 09:45 am
Alrisha dijo:

Ciertamente un lindo comentario, muy emotivo. Para nosotros los cubanos de cualquier edad, no importa si ya estábamos o no cuando el crimen de Barbados, el recuerdo de ese crimen horrendo sigue trayendonos dolor. Imposible olvidar a las 73 personas inocentes que ese dia perdieron la vida, no eran militares, no estaban en combate, no representaban ningún daño para la vida de nadie y sin embargo sus vida les fue arrebatada. Y aún los culpables, los miserables asesinos no encuentran castigo…!!!

6 octubre 2016 | 12:08 pm
Tati dijo:

Una amiga a la que le recomendé leer este articulo me lo agradecio con estas palabras que tambien son las mias:

Muy lindo el articulo, me tocó la fibra y mientras lo leía se me puso la piel de gallina. Resulta difícil que después de tantos años escuchando esa triste historia de disímiles maneras, un artículo escrito de manera tan particular, inteligente, sensible, humano, con lenguaje diáfano, ameno y sencillo, aún logre conmovernos y tocarnos el corazón.

6 octubre 2016 | 02:53 pm
Villy dijo:

bellas palabras, espectacularmente escrito y además muy sentido, con mucha verdad. Me estremeció el cuerpo.

7 octubre 2016 | 02:08 pm
Apolo dijo:

Recuerdo ese día. No podré olvidar las caras, de los que estábamos juntos al recibir la noticia. Un hermano nuestro, mas carnal que todos los demás hermanos, estaba en ese vuelo. Un hermano, de nuestra hermana Odalys compañera-hermana de aulas. A todos nos brotaron las lágrimas, no por uno sino por los 73 muy queridos hermanos. Lloramos, sufrimos, sentimos en carne propia la barbarie cometida, y seguimos aun hoy exigiendo JUSTICIA. No podemos olvidar ese horrendo crimen.

15 octubre 2016 | 10:51 am