Bajo el signo de la Swástica voló el Cóndor

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Por Jorge Wejebe Cobo

Terroristas de origen cubano y miembros de las redes Gladio organizadas por la CIA en la Europa de la postguerra para enfrentar el movimiento comunista, apoyaron las dictaduras militares de Chile, Argentina, Paraguay, Bolivia, Uruguay y El Salvador, y participaron directamente en la realización de atentados contra los opositores de esos regímenes, como parte de la llamada Operación Cóndor, basada en la colaboración de los aparatos represivos de las dictaduras del Cono Sur para eliminar a las fuerzas revolucionarias durante las décadas de 1970 y 1980, bajo el pretexto de la teoría de defensa hemisférica frente a la penetración comunista, principal contenido de la doctrina de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

terroristaEntre las primeras acciones de este pacto siniestro se encuentran los asesinatos del General Carlos Prats, en la Argentina de 1974, y el de Orlando Letelier, ex ministro del Gobierno de Salvador Allende, ocurrido en Washington en 1976, ambos víctimas de bombas instaladas en sus autos bajo la supervisión del norteamericano Michael Towley, agente de la CIA, al servicio de Pinochet, con la participación de los terroristas de origen cubano Virgilio Paz Romero y Dionisio Suárez, vinculados al grupo terrorista Movimiento Nacionalista Cubano (MNC). Towley fue protegido por el gobierno norteamericano y vive bajo identidad falsa en Estados Unidos. Tampoco los mercenarios de origen cubanos fueron condenados.

La triple alianza

En Europa, cumpliendo las órdenes directas del dictador Augusto Pinochet, los neofascistas italianos Stefano Delle Chiaie, Pier Luigi Concutelli y Vincenzo Vinciguerra, miembros del grupo Avanguardia Nazionale (Vanguardia Nacional) e integrantes de las redes Gladio, atentaron el 6 de octubre de 1975, en Roma, contra la vida de Bernardo Leigthon, dirigente del Partido Demócrata Cristiano chileno radicado en Italia. Leighton y su esposa resultaron gravemente heridos, pero reconocieron a sus atacantes, quienes apesar de estar vinculados a otros hechos terroristas no fueron juzgados, pues estaban protegidos por la impunidad que significaba pertenecer al ejército secreto de la CIA.

El investigador José Luis Méndez Méndez, en su libro Bajo las alas del cóndor, destaca que los neofascistas italianos habían acordado un plan para desorientar a las autoridades que investigaban el atentado a Leigthon, en el cual terroristas anticubanos se adjudicaron la acción, mediante un comunicado enviado al Diario Las Américas de Miami, el 17 de octubre. Un grupo denominado CERO revindicó el crimen, con lo cual se inició una triple alianza estratégica entre la DINA chilena, los grupos neofascistas italianos y el MNC.

Esta diabólica alianza perduró y en 1980, Stefano Delle Chiaie participó en el IV Congreso de la Confederación Anticomunista Latinoamericana, realizada en Argentina, con el objetivo de diseñar una estrategia en América Central ante el triunfo de la Revolución Sandinista. Ese evento contó con la participación del grupo terrorista Alfa 66, del Mayor Roberto D’Aubisson, fundador de los escuadrones de la muerte en El Salvador, dirigentes de la World Anti Comunist League (Liga Mundial Anti Comunista) y La Secta Moon –ambas eran fachadas de los servicios especiales de Corea del Sur–, y representantes del ultra conservador senador norteamericano Jesse Helm, entre otros.

naziEntre los principales acuerdos del encuentro figuró la entrega de 8 millones de dólares por la Liga Mundial Anticomunista a los militares argentinos para el asesoramiento a los gobiernos de derecha de América Central, mientras de forma encubierta Stefano Delle Chiaie, el General argentino Guillermo Suárez y el Mayor Roberto D’Aubisson pactaron con el Coronel boliviano Luis Arce Gómez, Jefe de los servicios de seguridad, la entrega de cocaína boliviana para garantizar la continuidad del financiamiento de las actividades de los militares argentinos en Centroamérica. Este acontecimiento se considera que sentó las bases de las futuras operaciones de tráfico de drogas, en las cuales participó la CIA utilizando las bases militares del ejército salvadoreño en años posteriores.

El cumpleaños de Hitler

En cumplimiento de lo pactado, Delle Chiaie organizó en Bolivia un escuadrón terrorista denominado Novios de la muerte, que fue asesorado además por el criminal de guerra nazi Klaus Barbie, exalto oficial de la Gestapo. El grupo, integrado por mercenarios alemanes, italianos, servio croatas y de otras nacionalidades, tenía como principal misión garantizar que el tráfico de drogas se mantuviera en manos de los militares. Sus miembros rendían culto a las simbologías nazis y se consideraban herederos de la raza aria, de ahí que celebraran el cumpleaños de Adolfo Hitler con gran solemnidad en la selva boliviana, vestidos con el uniforme negro de las fuerzas SS y cantando en alemán las marchas fascistas, lo cual impresionaba a los militares bolivianos que participaban en las conmemoraciones. Después de la caída de la narco dictadura del Coronel Luis García Mesa, salió de Bolivia el terrorista italiano Delle Chiaie.

A pesar de sus crímenes, los mercenarios que participaron en la Operación Cóndor quedaron impunes. Una historia similar se repite con sus excepciones, en cada una de las acciones encubiertas de la CIA y sus aliados en varios puntos del planeta durante estos últimos 60 años.

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