“Asombrada” la representante estadounidense en el Consejo de Económico y Social de las Naciones Unidas

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Por Arthur González

American Ambassador on the Economic and Social Council of the United Nations Kelley E. Currie speaks during a Security Council meeting on the situation in Syria, Thursday, Feb. 22, 2018 at United Nations headquarters. (AP Photo/Mary Altaffer)

Kelley E. Currie, representante estadounidense en el Consejo de Económico y Social de las Naciones Unidas, dijo estar “asombrada” por la enérgica y patriótica respuesta de la representación cubana, ante la manipulación mediática ejecutada por Estados Unidos contra Cuba, el pasado 16.10.2018, con la etiqueta: “¿Jailed for What?”, con el propósito de desviar la atención de los países que apoyarán, una vez más, el informe cubano contra el Bloqueo, a presentarse en las próximas semanas.

Evidentemente la Sra. Currie no conoce la historia del pueblo cubano, sometido a viles acciones por parte del gobierno de Estados Unidos, la que, si ella estudiara, quedaría asombrada de la crueldad de sus 11 Presidentes, los que desde 1959 hasta la fecha, pretenden matar por hambre y enfermedades a todo un pueblo por el solo hecho de decidir ser soberano e independiente.

¿No sabe Kelley E. Currie que, en 1958, un mes antes del triunfo de la Revolución encabezada por Fidel Castro Ruz, el entonces presidente Dwight Eisenhower y el director de la CIA Allen Dulles, afirmaron en la reunión del Consejo de Seguridad Nacional, que había que impedir la victoria de Castro?

Pero se asombraría mucho más si leyera el informe confeccionado en abril de 1959 denominado “Plan de influencia subversiva y reclutamiento en sectores priorizados de la sociedad cubana”, a solo 4 meses del triunfo revolucionario, publicado por el Departamento de Estados en el Consejo de Seguridad Nacional,, volumen VI, Cuba, 1958-1959, editado en 1991, páginas 458-466. O, el Memorando para el director de la CIA fechado el 11 de diciembre 1959, en el cual se propone […] “dar una cuidadosa atención a la eliminación de Fidel Castro”.

¿Eso es democracia y respeto a los derechos de otro país que pretende decidir su rumbo político y económico?

Asombrada es poco, sí la funcionaria norteamericana conociera los planes de Acciones Encubiertas de la CIA, aprobados en marzo de 1960 y enero de 1962, para destruir al gobierno cubano, donde el primero organizó la invasión mercenaria por Bahía de Cochinos y en el otro se diseñó la guerra económica total, para evitar que el gobierno revolucionario pudiera satisfacer las necesidades de su población y después mediante campañas engañosas culparlo de ser incapaz de hacerlo. Ese segundo plan perseguía el fin de justificar la invasión a Cuba por parte del ejercito yanqui, ante el rotundo fracaso de su brigada mercenaria derrotada en solo 66 horas.

La verdad histórica dejaría con la boca abierta a esa señora, si leyera el documento preparado por la CIA para el Grupo permanente del Consejo Nacional de Seguridad, en junio de 1963, donde se plasman las acciones de terrorismo de estado que ejecutó Estados Unidos contra el valeroso pueblo de Cuba.

Solo este plan, serviría para sentar el gobierno yanqui ante cualquier tribunal internacional, al exponer desvergonzadamente un conjunto de tareas ejecutadas por la CIA, con el fin de alcanzar el desencanto y desaliento del pueblo cubano, a través de los efectos de la represalia económica y de las acciones de sabotaje, los que pretendían crear el rechazo hacia el gobierno encabezado por Fidel Castro y lograr la desafección en las fuerzas armadas y otros centros de poder del régimen, con revueltas populares contra él.

Solo después de conocer los actos criminales que ejecuta su gobierno contra Cuba, la señora Currie, entendería la reacción airada de los diplomáticos cubanos, presentes en el show que el Departamento de Estado diseñó para tratar de desviar la atención de la Asamblea General de la ONU contra los Estados Unidos por su Bloqueo Económico, Comercial y Financiero, que dura más de medio siglo sin obtener los resultados que ansían.

Si ella estudiara las acciones de guerra biológica que Estados Unidos perpetra contra los cubanos, su flora y su fauna, entonces si se avergonzaría de pertenecer a un gobierno que no tiene parangón en la historia de la humanidad. Basta recordarle las epidemias introducidas, como la meningoencefalitis contra los niños, el dengue hemorrágico, la fiebre porcina africana, el moho azul del tabaco, la roya de la caña, la tristeza del cítrico y muchas enfermedades más, que buscan afectar la economía de la Isla.

Kelley Currie debería saber que Estados Unidos fabricó la “disidencia en Cuba” y la CIA organizó desde 1959 una amplia red de agentes encargados de cumplir sus planes terroristas, para incendiar todos los centros comerciales, cines, teatros, escuelas, centros industriales y de producción. Eso si la dejaría asombrada, especialmente cuando constatara que solo el presidente Barack Obama destinó 160 millones de dólares para acciones subversivas en Cuba y con parte de ese dinero pagan mensualmente a sus “disidentes”, a fin de realizar provocaciones callejeras, queriendo convertir en “presos políticos” a quienes violan las leyes por delitos comunes, muy alejados de conciencia política alguna.

Presos políticos son los que llevan una docena de años encarcelados en su Base Naval en Guantánamo, sin un proceso jurídico, ni visitas familiares, sometidos a torturas físicas y psicológicas, por lo que Estados Unidos ha tenido que responder ante el Comité de la ONU contra la tortura, métodos aplaudidos por la nueva jefa de la CIA, Gina Cheri Haspel, quien calificó las torturas ejecutadas en la BNG, como “simples métodos mejorados de interrogatorio”.

No hay país en el mundo que haya resistido tantos ataques de Estados Unidos. Por eso la tenacidad y estoicismo de los cubanos son causas de asombro y desconcierto de los ideólogos yanquis, quienes ya no saben que inventar para destruir la unidad, dignidad y amor por su patria en la lucha por mantener su soberanía.

Que no se sorprenda la delegada yanqui, porque como dijo José Martí:

“La patria requiere más actos que palabras”

El Heraldo Cubano

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