Aniversario 53 de la más tenebrosa Operación de la CIA

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Arthur González

El 26 de diciembre se cumplieron 53 años de una de las más tenebrosas Operaciones de la CIA contra Cuba, la despiadada Operación Peter Pan.

Como uno de los casos más notables de guerra sicológica en la historia de la humanidad, esta Operación separó a 14 mil 48  hijos de sus padres, al ser enviados hacia los Estados Unidos bajo el falso argumento de que el Gobierno Revolucionario, encabezado por el Comandante Fidel Castro, les quitaría la patria potestad.

En la macabra acción participaron cubanos reclutados por la CIA, miembros de la jerarquía católica norteamericana y cubana, diplomáticos de varias embajadas acreditadas en la Habana, representantes de las líneas aéreas Pan American y KLM, así como una de las agentes más importantes de los servicios de la inteligencia británica introducida en Cuba después de la 2da Guerra Mundial, Phyllis Howell Powers, más conocida como Penny, quien contaba con una experiencia similar al sacar de la Europa ocupada por los nazis a unos 10 mil niños judíos, los que nunca más volvieron a ver a sus padres.

Para crear las condiciones propicias que influyeran sobre la mente de los cubanos, la CIA inició un programa de propaganda a través de la estación de radio creada para esos fines en la Isla de Swan, la cual trasmitía  diariamente hacia Cuba. En  uno de sus noticieros de diciembre del 60 expresaron: “Madre cubana, la próxima ley del gobierno cubano será la de quitarte a tus hijos desde los cinco años y devolvértelos a los 18 convertido en un monstruo materialista”.

Además, orientaban acudir a las iglesias y seguir las orientaciones de los sacerdotes. Internamente los agentes de la CIA hicieron correr el rumor de que el gobierno comunista sería el dueño absoluto de los niños, quitándole a los padres todo derecho sobre sus hijos enviándolos hacia Rusia, para lo cual redactaron e imprimieron una falsa ley del Gobierno revolucionario con ese contenido.

Creada las condiciones sicológicas para el pánico, el 26 de  diciembre del 60 arribaron al aeropuerto de Miami sin sus padres, los primeros cinco niños en el vuelo 422 de la Pan American, siendo recibidos  por el director ejecutivo del Catholic Welfare Bureau, el sacerdote Bryan O. Walsh, cara pública de todo el andamiaje organizado por el Gobierno norteamericano y la CIA para la desestabilización de la situación interna cubana.

Los primeros niños salieron con visas I-20 de estudiantes otorgadas por el Departamento de Estado y acuñadas por la embajada norteamericana en la Habana. Todo el proceso fue costeado por el gobierno yanqui por decisión presidencial y solo en 1961 ascendió a 5 millones de dólares. Posterior a la ruptura de relaciones con Cuba, el Departamento de Estado decidió otorgar visas Waiver, (visa volante), bajo el falso argumento que se les daba refugio a los que “huían de la persecución comunista”.

En el año fiscal de 1962 el gobierno asignó un presupuesto de 38,5 millones de dólares y en 1963 alcanzó la suma de 70 millones 110 mil dólares, bajo la anuencia de la nueva ley de Asistencia para la emigración y los refugiados aprobada en junio del 62 y de esos 13 millones 800 mil se destinaron para el Programa de Niños cubanos sin acompañantes.

El otorgarle al joven sacerdote Bryan O. Walsh, plena autoridad para conceder visas Waivers a cualquier niño cubano entre 6 y 16 años de edad, fue un acto sin precedentes y violatorio de lo establecido en las leyes norteamericanas, situación que prueba el interés del Gobierno yanqui y de la CIA en desestabilizar el orden interno cubano.

Este proceso se realizó con total clandestinaje y ocultamiento a la sociedad norteamericana, empleando las valijas diplomáticas de las sedes de Inglaterra, Panamá, Holanda, Francia, España, Costa Rica, Italia, Japón, México, Uruguay, Brasil y Bélgica.

Jerarcas de la iglesia católica cubana participaron ampliamente y las iglesias de San Juan de Letrán, Santa Rita de Casia, Jesús de Miramar y el Sagrado Corazón de Jesús en el Vedado, sirvieron de buzones secretos para la comunicación con la CIA.

El programa para Niños cubanos sin acompañantes se cerró oficialmente  en 1981 y su fin era dividir a las familias cubanas y desestabilizar a la naciente Revolución.

No fue la Revolución cubana la que le quitó la patria potestad a los padres sino la misma Operación Peter Pan, al separar a familias y causar daños sicológicos imborrables en la inmensa mayoría de los 14 mil niños, como una  forma masiva de abuso y total falta de ética y sentimientos humanos, algo que la historia se encargó de demostrarlo.

Tomado del Blog El Heraldo Cubano

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