América Latina y los partidos tradicionales

Lea más de:

Por Anisley Torres

costa rica

Ya no es novedad que los partidos tradicionales queden rezagados en las contiendas electorales y que figuras poco o nada vinculadas a la política se alcen con la popularidad suficiente para llegar a cabeza de estado y gobierno. Así se repite, desde la vieja Europa hasta los países latinoamericanos, y ha tocado el turno a la que alguna vez se ganó el epíteto de la Suiza de América, y me refiero a Costa Rica.

Además de ese, tiene otros muchos títulos que, si nos circunscribimos al presente, se corresponden más con aquel refrán de cría fama, que con la realidad objetiva. Dicen los catalogadores que esa pequeña nación centroamericana es, no solo la democracia más longeva de la región, sino también la de mejor reputación.

Lo cierto es que la historia política costarricense ha sido bien vista porque no hubo en ella ni dictaduras militares ni revoluciones promovidas por guerrillas izquierdistas precisamente cuando en América Latina fue una constante en el siglo XX. Fue de los pocos Estados en no salirse del guión y respetar el mandato de la alternancia de poderes, obviamente, de poderes de derecha que dieran la «estabilidad» que no incomoda a la élite política mundial.

Es entonces, que después del pasado domingo en que tuvieron lugar las elecciones generales, para presidente y escaños legislativos, la contienda terminó abocada a segunda vuelta entre lo que ya se conoce como el duelo de los Alvarados.

Esto tiene que ver con que quedaron finalistas, de 13 aspirantes, Fabricio Alvarado, del Partido Restauración Nacional, y Carlos Alvarado, de Acción Ciudadana; un predicador evangélico y un exministro de la actual administracion , devenidos los dos periodistas con pasados musicales, uno de música religiosa y otro de rock, ambos con una diferencia de apenas 3 puntos porcentuales y en medio de un abstencionismo del 36 por ciento, bastante alto en comparación con los promedios anteriores.

La campaña electoral previa a la primera vuelta y que se extenderá a esta segunda etapa, ha estado ceñida a prácticamente un único tema: el matrimonio entre personas del mismo sexo. Sucede que la Corte Interamericana de Derechos Humanos, con sede precisamente en San José, la capital costarricense, determinó el pasado 9 de enero que las uniones legales entre homosexuales deben ser reconocidas por los Estados sujetos a ese tribunal internacional.

Este fue el elemento catalizador y que polarizó los comicios, al punto de que se enfrentan ahora las dos figuras a ambos extremos de la balanza, el Alvarado evangelista, ultraconservador y por supuesto que niega los derechos para las personas sexo diversas, y el Alvarado que defiende el matrimonio igualitario. Para más, el balotaje tendrá lugar el próximo domingo primero de abril, que en Semana Santa es el día de la resurrección, otro elemento que puede ser usado para condicionar el voto.

Detrás de tanta presión religiosa, al fin y al cabo es también una estrategia de campaña, se esconde a conveniencia política el descrédito creciente en la gestión del actual jefe de gobierno Luis Guillermo Solís, el rechazo de las fuerzas que históricamente se han turnado la presidencia, la exacerbación del sentimiento religioso al punto que defina votos y una situación socioeconómica que dista bastante de los estándares que alguna vez hicieron a Costa Rica comparable con el país de chocolate, los quesos, los relojes y la presunta neutralidad, lo cual también forma parte de una matriz de opinión bien construida.

CubaTV

Hacer un comentario

Este sitio se reserva el derecho de la publicación de los comentarios. No se harán visibles aquellos que sean denigrantes, ofensivos, difamatorios, que estén fuera de contexto o atenten contra la dignidad de una persona o grupo social. Recomendamos brevedad en sus planteamientos. Todos los campos son obligatorios.