ALMAGRO: UN REPUGNANTE CIPAYO DEL IMPERIALISMO YANQUI

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Por: Lic.Miguel Angel García Alzugaray

Desde su elección en 2015 como Secretario General de la desprestigiada OEA, Luis Almagro se ha esforzado por elevar la condición de lacayo del imperialismo yanqui a niveles insuperables, prestándose a cuanta maniobra sucia le han encomendado sus amos de Washington contra los gobiernos progresistas de la región, especialmente Nicaragua, Bolivia y Venezuela.

Al asumir la conducción de la OEA, anunció demagógicamente que uno de los ejes principales de su gestión sería “más derechos para más gentes”. En la práctica lo que ha hecho, ha sido promover la división entre las naciones latinoamericanas, así como la sistemática violación de los derechos humanos de sus pueblos.

Su enfermizo ensañamiento personal contra la patria de Simón Bolívar parecería una obsesión paranoica, sino respondiera realmente a los deseos del gobierno norteamericano de destruir la revolución popular en ese hermano país.

Su última vileza ha sido decir en una rueda de prensa que dio en el lado colombiano del puente internacional Simón Bolívar, a pocos metros de la línea fronteriza con Venezuela: “En cuanto a intervención militar para derrocar al régimen de Nicolás Maduro, creo que no debemos descartar ninguna opción “.

Al respecto el presidente de Bolivia, Evo Morales, criticó este sábado al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, que afirmó que no se puede descartar una intervención militar contra el Gobierno de Nicolás Maduro para poner fin al sufrimiento del pueblo venezolano.

En un mensaje en Twitter, el gobernante boliviano condenó el “llamado de Luis Almagro a una intervención militar contra el hermano” Nicolás Maduro.

Así confirma que dejó de ser secretario gral. de la OEA para convertirse en un agente civil del golpismo de Donald Trump. Atentar contra Venezuela es atentar contra “América Latina“, escribió Morales.

El mandatario boliviano ha acusado varias veces al secretario general de la OEA de coincidir con el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para propiciar una intervención en Venezuela.

 

Almagro se refirió al asunto en una visita el viernes a la ciudad fronteriza de Cúcuta, en el este de Colombia, a donde llegó para ver sobre el terreno, la supuesta situación de los emigrados venezolanos en ese territorio.

Sobre los hombros de este cipayo imperial recaerá por supuesto toda la responsabilidad por las consecuencias de tales llamamientos.

Sin embargo, así como en la política lo más importante es lo que no se dice, en el análisis de decisiones políticas y momentos históricos lo más importante son las intenciones que no se exhiben, las que se ocultan detrás de los lobbies, las fuerzas que detrás de los teatros de operaciones mueven los hilos del poder.

El neocolonialismo asentado en el polo de poder que hoy representa los Estados Unidos, tiene una agenda geopolítica y económica, en pleno desarrollo en el medio oriente, situación que les exige control sobre su área de influencia en el continente para garantizar condiciones de ventaja y de mínima vulnerabilidad ante los escenarios de confrontación, hoy demandados por el lobby transnacional de la guerra. Venezuela, con el manejo soberano que ha desarrollado sobre sus recursos, el posicionamiento geoestratégico que ostenta, y la influencia que ejerce la soberana oposición del Gobierno Bolivariano a los designios de la Casa Blanca dentro de la región y del mundo, entre otras cosas, representa una amenaza para los planes genocidas e injerencistas de expansión, saqueo y explotación del imperio norteamericano.

La dignidad del comandante Hugo Chávez,la firmeza de principios del presidente Maduro, el irrenunciable espíritu independentista de la Revolución Bolivariana y la demostrada convicción antiimperialista del pueblo venezolano, así como la resuelta voluntad de no ser más nunca una colonia yanqui , condicionan la agresiva política estadounidense contra Venezuela.

Una organización al servicio del Imperio yanqui.

El gobierno yanqui de Donal Trump quiere hacer que los pueblos vean en la OEA, el mecanismo aglutinador de las naciones del hemisferio. Pero su verdadera acción es estar al servicio de Washington, pues, el «América para los americanos» es la única doctrina a la cual responde.

La Organización de Estados Americanos (OEA) ha estado, desde su fundación, al servicio de los gobiernos de EEUU. Ningún acuerdo ha salido de ese organismo sin haber sido aprobado antes por los respectivos gobiernos gringos que vienen desde Truman hasta Trump. Aunque la idea justa de fundar una organización para la defensa colectiva de los países de América viene de fines del siglo XVIII, las intervenciones de Europa dieron el pretexto a los gobiernos de EEUU para plantear la llamada Doctrina Monroe (conocida popularmente como “América para los americanos”) y así comenzar a dominar la zona. Ese país estaba en su período expansionista y, si Inglaterra, España y Francia no pudieron resistir las presiones para vender territorios, México fue víctima fácil de gigantescos despojos que convirtieron a los yanquis en amos del mundo.

 

Casualmente la OEA se fundó en Bogotá en 1948 y su primer secretario general fue un colombiano (Lleras Camargo) cuando casi todos los gobiernos de América, recién concluida la segunda guerra, mantenían ya una gran dependencia económica y política del gobierno de Washington; es más, en esa gran metrópoli, donde están establecidos los grandes poderes yanquis, a la OEA se le dio un rinconcito para establecerse. En Brasil, tres años antes había concluido el gobierno de Getulio Vargas; en Argentina aún gobernaba Domingo Perón; en México Miguel Alemán; en Cuba el sanguinario tirano Fulgencio Batista, en Venezuela salía del gobierno Rómulo Betancourt y en Ecuador se daba la transición entre Carlos Arosamena y Galo Plaza (Este último sería también secretario general de la OEA)

El momento de la fundación de la OEA fue el mejor para los EEUU. 1948 era “América para los norteamericanos”.

En la década de los cincuenta estuvo presente la llamada “guerra fría” entre EEUU y sus aliados y la URSS que extendía su influencia. El continente americano era zona de total influencia norteamericana. Tanto los presidentes Truman como Eisenhower pensaban que los países americanos estaban escriturados a su nombre.

Por eso en 1962, cuando nuestro comandante en jefe Fidel Castro se presentó en la gran reunión de Uruguay de la OEA y criticó fuerte al imperialismo yanqui, los EEUU sacaron el argumento de la “incompatibilidad” de un país como Cuba, que se había declarado socialista, por ser una “doctrina extranjera y ajena a nuestras costumbres”.

Todas las manos de los cancilleres incondicionales (con la excepción del de México, que se abstuvo) se levantaron para aprobar la expulsión de Cuba de la OEA e imponer un bloqueo diplomático.

Qué otra cosa podría esperarse de presidentes como Idígoras, Somoza, Stroessner, Guido, Alessandri, Muñoz Marín o Balaguer que se movían en 1962 al ritmo marcado por el presidente yanqui Kennedy?.

El gobierno de Kennedy tuvo incluso que crear el programa que bautizó “Alianza para el Progreso” para asegurarse el apoyo de esos países de la OEA. En su discurso lo contrapuso a la Revolución Cubana asegurando que todos los países que fortalecieran el bloqueo contra Cuba recibirían grandes capitales, ayudas y alimentos destinados para los países del tercer mundo.

En la IV Cumbre de las Américas, Mar del Plata, año 2004, una desacreditada OEA se enfrentó a una Región más consciente de la necesidad de integrarse bajo principios puramente latinoamericanos. La propuesta del ALCA, como su antecesora ALIANZA PARA EL PROGRESO, fue enterrada. Otros mecanismos subregionales como el ALBA son más eficientes a la hora de solucionar los problemas.

 

Entre el 2004y el 2005  la OEA eligió a un nuevo secretario general en medio de tensiones entre EEUU y el bloque de países que estaban integrándose. Países como Venezuela, Argentina, Brasil, Ecuador, se alinearon con el chileno José Insulza, pero los EEUU; después de hacer esfuerzos por poner a uno más incondicional, junto con Colombia,  impulsó al mexicano foxista Ernesto Derbez, buscando los votos incondicionales de Centramérica. Los EEUU salieron derrotados, aunque semanas después continuó acercándose a Insulza (con muchos “argumentos de pesos”) para tenerlo de su lado; por eso éste brincó contra Hugo Chávez cuando se negó a concesionar nuevamente al monopolio televisivo golpista autorización para seguir transmitiendo.

Un tenebroso contubernio con el imperialismo yanqui.

¿Qué hizo la OEA al avalar en 1954 la intervención en la Guatemala de Jacobo Árbenz?? ¿Qué hizo ante la invasión a Cuba por Playa Girón en Abril de 1961,  y ante las acciones de terrorismo de Estado contra Cuba y los más de 600 intentos de asesinato a Fidel?.

De las presiones que en el plano diplomático hicieron los yanquis, salvo con­tadas excepciones, para que la región rompiera relaciones con la Habana, tampoco pudo hacer algo, pues fue quien gestó dicha situación. Algunos gobiernos que quisieron lavar la ignominia en que se les había metido, fueron relevados con golpes militares y otras acciones diplomáticas.

¿Qué hicieron ante el desembarco de marines estadounidenses en Santo Domingo en 1965, con la anuencia de la OEA? Primer ejemplo de una intervención colectiva en un País de la zona. No importó a la comunidad diplomática internacional; sencillamente la OEA, cumplía una orden de su director: el gobierno de EE.UU.

En 1982 Argentina, país de la región, entró en confrontación bélica con una potencia extranjera. Se trata de la guerra de las Malvinas. ¿Cuál fue la respuesta de la OEA?: una mera resolución y una condena endeble un mes después de iniciados los ataques; tenía que cumplir con la decisión del gobierno estadounidense, que se puso del lado de Inglaterra y que le dio a la misma todo el apoyo militar.

En 1983 el Primer Ministro Maurice Bishop de Granada, es derrocado por un golpe militar. Muere asesinado. Infantes de la marina de Estados Unidos, intervienen en la pequeña isla caribeña como «medida preventiva». Tampo­co hay una respuesta unánime de condena desde la OEA. Algunos países aprueban la acción militar. Es reprochada, finalmente, porque viola la Carta de Bogotá. Cuba, construía allí un aeropuerto de categoría internacional, que contribuiría con el incremento del turismo, pero decían los medios de comunicación internacionales controlados por grandes intereses, que era una base militar para los soviéticos. Los miembros de la OEA callan ante la invasión militar.

 

La OEA calló también, ante la Operación Cóndor, los Golpes de Estado, los miles de desaparecidos en las dictaduras fascistas de América Latina. Calló ante los conflictos que desangraban Centroamérica. ¡¿Y, que decir del nuevo Plan Cóndor?¡

Se desprestigia continuamente como lo demuestra su accionar contra Venezuela y calla ante el Golpe de Estado denominado “de Golpe Blando”, propinado a Dilma en Brasil, y en la actualidad ante la vil conspiración de la ultraderecha brasileña para encarcelar sin pruebas e impedir la participación de Lula en las elecciones por ser el candidato favorito del pueblo.

Ante esta realidad, el acertadamente llamado por nuestro invicto Comandante en Jefe Fidel Castro “ministerio de las colonias de EEUU”, que hoy representa la OEA, cumple con las nuevas directrices que se le han encomendado desde el gobierno transnacional de la Casa Blanca: asediar y amedrentar al Gobierno Bolivariano del Presidente Nicolás Maduro, preparando el escenario internacional de la injerencia que subordine el inquebrantable espíritu de lucha del pueblo de Bolívar y Chávez.

La organización de Estados que ha apoyado las intervenciones y los golpes de estado yanqui en el continente, que ha guardado silencio ante las agresiones de otros imperios en suelo americano, que hoy permite la desestabilización de gobiernos progresistas y que llama a la masacre fascista del pueblo de Venezuela , no cuenta con la legitimidad política ni la integridad moral para señalar ni de pronunciarse sobre la soberanía de los pueblos del mundo, contra el derecho legitimo de los pueblos para definir la suerte de sus futuros.

En tal sentido, la respuesta política que anunciara hace un tiempo el Gobierno Bolivariano del Presidente Nicolás Maduro, de retirar al Estado venezolano de tal instrumento de dominación imperial que hoy representa la OEA, es una demostración más de la dignidad, valentía y grandeza moral de los pueblos oprimidos del planeta; es una ejemplar decisión que ya está inscrita en la heroica historia que define a la República Bolivariana de Venezuela.

Es en definitiva la respuesta necesaria y moralizante para los revolucionarios universales en contra de los casi 70 años de traiciones que ha ejecutado esta anacrónica organización.

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1 Comentario

JL dijo:

Tipejos como este solo atacan desde dentro de su guarida, es una lástima no poder tenerlo al alcance para ver cuán dispuesto es, para ver cuanta mentira es capaz de decir, es un miserable, engendrado con el mismo ADN que Marcos Rubio y compañía….atacan de lejos, porque tienen mucho miedo.

17 septiembre 2018 | 12:48 pm