Alas desatadas

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Por Daily Sánchez Lemus

 

En las tareas de la Revolución siempre se vuelve a empezar, se puede empezar y se debe empezar. Nunca se termina.[1]

Vilma Espín Guillois

 

260px-Logo_actual_de_la_FMCEl 23 de agosto de 1960 se fundaba en Cuba la Federación Mujeres Cubanas, una organización soñada para colocar a la mujer cubana en el merecido sitio de la sociedad, para abogar por sus derechos, mejorar sus circunstancias y proyecciones; para darle la oportunidad verdadera de tener las mismas posibilidades que los hombres, de dignificar su figura y tener en cuenta sus potencialidades en el desarrollo de una sociedad para todos.

Ya quedaba claro que no solo estaban dispuestas a luchar, sino que eran capaces de hacerlo. Allí estaban los ejemplos vivos de las mambisas, las luchadoras clandestinas, las guerrilleras… El empeño ahora era mayor: superarse y aportar a la sociedad que soñaba la nueva Revolución.

La FMC, como se le conoce por sus siglas, ha jugado un papel trascendental. Muchos de los males que aquejaban a las mujeres en Cuba fueron erradicados, como la prostitución, la pobreza, el analfabetismo, y comenzó la batalla contra los conceptos machistas que las limitaban a desempeñarse en diferentes funciones. Se abrieron las puertas para ser algo más que las amas de una casa: ahora podían ser las dueñas de su futuro, o como cantase Silvio: Eva dejó de ser costilla.

Vilma Espín fue desde el inicio la presidenta de la FMC, por los méritos que tenía en la lucha, por su capacidad para dirigir y representar a las cubanas, por su dulzura y sencillez, y por ser un fiel ejemplo de que se puede fundar una familia hermosa a la vez que se contribuye a fundar una sociedad mejor. Fidel escribió luego de la desaparición física de esta combatiente, que su ejemplo es hoy más necesario que nunca, por haber consagrado toda su vida a luchar por la mujer en un tiempo en el que sufrían discriminaciones. Por eso Vilma ha sido y será el rostro de esa organización que reúne a las mujeres cubanas y que avanza con nuevos desafíos.

Las mujeres cubanas han acompañado a la Revolución desde que se diera el primer grito de Libertad o Muerte. Han acompañado en la manigua a los valientes de su patria como buenas guerreras, enfermeras y madres emancipadoras; estuvieron en la República en la intelectualidad, en la protesta, en la fragua de la verdadera soberanía, en la lucha inconclusa; estuvieron junto a Eduardo Chibás en la Ortodoxia y luego contra el dictador Fulgencio Batista; en la ciudad y en el llano arriesgaron sus vidas. Y también estuvieron las más silenciosas, las de casa, las que suspiraron por los hijos e hijas y fueron el sostén de la familia, las que luego hicieron suya la causa de sus mártires y las que supieron ser consecuentes con su historia.

Las mujeres cubanas estuvieron en el triunfo del 1ero de enero y en toda la revolución que vendría después, y dispuestas siempre a pagar el precio de la libertad conquistada con sangre de sus hermanos; las que fueron a la caña, estudiaron, alfabetizaron, combatieron, enfrentaron las carencias del período especial y se mantienen en la lucha por los espacios conquistados y los que falten. Las madres amorosas, las combatientes, las doctoras, campesinas, artistas, estudiantes, dirigentes…todas juntas en el debate cotidiano y con la certeza de vivir abrazando una idea y un país.

Toda esa historia la recoge y defiende la Federación de Mujeres Cubanas, esa batallón de millones de Marianas, dispuestas a cualquier sacrificio por su país y por defender la tranquilidad de su patria, que es la de su hogar. Por eso el reto es parecerse cada vez más a su tiempo. Si bien es cierto que mucho se ha logrado en materia de derechos, aún quedan esquemas machistas, rezagos de una cultura del patriarcado que limitan a algunas mujeres pero que se identifican y se intenta erradicarlos.

En tiempos de nuevas tecnologías, pululan en redes sociales ejemplos virtuosos del trabajo y la estirpe de la mujer cubana; blogs, páginas web, en libros, en su revista Mujeres que se ha mantenido y hoy además es editorial para promover publicaciones e investigaciones que aborden el tema de género en la sociedad y otros de interés para todas.

La Federación hoy es un espacio para combatir la violencia contra las mujeres y niñas, para mantener la unidad de la familia; ofrecer oportunidades de superación a quienes quieren rehacer su camino por razones diversas; a defender a los más pequeños; a seguir siendo el sitio de reunión de mujeres hermosas, las que lo son por dentro y por fuera, porque llevan el rostro feliz, arreglado y la voluntad en el pecho de seguir adelante siempre con la inconformidad de que se puede hacer más y mejor.

Así expresó Vilma en la Plaza de Guáimaro, el 7 de febrero de 2001:

Las mujeres cubanas han desplegado sus alas desatadas por la Revolución y abrazado todas las tareas para la construcción de una sociedad mejor en la que se desempeñan como protagonistas de primera línea, y proclaman con orgullo este fundamental ejemplo de todo se puede alcanzar con una Revolución verdadera.[2]

Y en ese vuelo de sueños que llevan las alas desatadas de las mujeres cubanas, van los sueños de un país que les agradece.

[1] Yolanda Ferrer y Carolina Aguilar: Vilma Espín Guillois. El fuego de la libertad, Editorial de la Mujer, La Habana, 2015, p.18

 

[2] Ob. Cit., p.135

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