¿A quién dañan los anuncios de Trump sobre Cuba?

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Por Iroel Sánchez

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El anuncio trata de restricciones asociadas al modo en que los norteamericanos pueden viajar a Cuba (Fernando Medina Fernández / Cubahora)

Finalmente, después de anuncios y más anuncios, ha llegado el día. La Casa Blanca ha confirmado que este 16 de junio, desde un Teatro en Miami con nombre de un agente de la CIA, el Presidente Donald Trump anunciará las medidas que ha prometido “por los derechos humanos” en Cuba.

Según han revelado diversas fuentes, concretamente el anuncio trata de restricciones asociadas al modo en que los norteamericanos pueden viajar a Cuba y limitaciones a acuerdos con empresas estatales cubanas. Todas las informaciones coinciden en señalar una persona -el Senador Marco Rubio- como el principal promotor de las medidas.

Pero, de ser así, el efecto que provocará el anuncio no irá en la línea de la visión de derechos humanos tal y como la interpretan Trump y Rubio: promoción de la iniciativa privada y la democracia representativa en Cuba.

Como ha señalado la ensayista británica Emily Morris “si la administración Trump adopta una línea dura, perjudicará a los emprendedores emergentes más que al estado, al tiempo que se reforzará los esfuerzos de Cuba para encontrar nuevos socios en otros lugares”. Gracias a la política de Obama, es con el sector privado con quienes se relacionan la mayoría de viajeros norteamericanos que llegan a  la Isla y a quienes le reportan más ingresos. Además, con seguridad se dañará consecuentemente el retorno de las inversiones que muchos cubanoamericanos han hecho o prevén hacer en hostales, restaurantes y autos de alquiler a nombre de sus familiares en Cuba.

Otros afectados serán los viajeros norteamericanos que, si es cierto lo revelado por el sitio Político Magazine, tendrán que llevar un registro de sus actividades en el territorio enemigo  más detallado que la “hoja de ruta” de un chofer a cargo de un vehículo estatal en Cuba.

En cuanto a la promoción de valores democráticos, el hecho de que una persona -Marco Rubio-, se dice gracias a su apoyo a Trump en su ataque al Obamacare- influya más en una decisión del Presidente que la opinión mayoritaria del electorado norteamericano, que según el Centro de Investigaciones Pew apoya en un 75% las políticas que las decisiones de este viernes buscan revertir. No es un buen ejemplo de democracia para los cubanos del que se enterarán no por la “propaganda del régimen” sino por sus familiares en Miami.

Al parecer, las decisiones adoptadas por Obama que más han beneficiado políticamente al gobierno cubano se mantienen en pie: el cambio de la política de pies  secos-pies mojados de acoger automáticamente a emigrantes cubanos y el cese del programa para alentar la deserción de médicos cubanos que trabajan en terceros países porque son consistentes con el discurso de Trump sobre migración.

En lo económico, el principal beneficio de la política de Obama para el sector estatal de Cuba no ha sido el mínimo comercio bilateral que ahora Trump amenaza con restringir. Mucho más impacto ha tenido su efecto indirecto en la deshinibición de los aliados de Estados Unidos. Ello se tradujo en visitas de mandatarios de Europa, Canadá y Japón enfocados en la inversión y el comercio, el acuerdo alcanzado de diálogo político con la Unión Europea, y el incentivo que ello significó para destrabar las negociaciones sobre la deuda externa con el Club de París.

No deja de ser sintomático que el día D de los anuncios trumpistas -desmintiendo  la “Cuba en vilo” por las medidas de Trump de que ha hablado cierta prensa- sorprenda al canciller cubano de gira por Europa, donde por cierto no están muy contentos con el Presidente-empresario. En todo caso la actitud de Cuba recuerda unas palabras del Che Guevara que casualmente transmitió el programa de la televisión cubana La pupila asombrada la noche de este jueves: “No fijamos nuestra posición, escuchando, mirando lo que hacen los EE.UU. Hacemos nuestra política internacional.”

El anuncio de Trump podrá fortalecer la imagen de Marco Rubio entre los sectores duros en Miami, que -dicho sea de paso- ya no son mayoritarios. Pero lo que es en Cuba, y también en el mundo, traerán más daño que beneficio a los interseses estadounidenses.

Cubahora

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