A la caza de una casa digna, confortable o habitable

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Por Cubahora

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Entre las películas italianas que proliferaron en los cines cubanos en la década de los 70 del siglo pasado, estaba Casa nueva, vida nueva, en la cual una familia no sabía que se había mudado a una edificación que originalmente ocupaba un burdel, lo cual provocó situaciones cómicas.

El título del filme alcanzó cierta popularidad como frase común en las calles, cuando también eran abundantes las microbrigadas sociales para la construcción de viviendas, una vía que en la época materializó las justas aspiraciones de cualquier matrimonio o de una familia al crecer.

Los integrantes de esos colectivos eran llamados microbrigadistas, y provenían de centros de trabajo donde les conservaban sus puestos y salarios mientras estuvieran en esas faenas y, sobre todo los necesitados, hacían sus mejores esfuerzos para ingresar a ese movimiento para acumular mayores méritos y merecer un apartamento.

Al concluir cada obra, una parte era para los trabajadores que aportaron microbrigadistas y otro porcentaje era distribuido para casos sociales o con vistas a asentar fuerza laboral requerida en una localidad.

Por razones que no vienen al caso este viernes (pero en otros sí), de esa modalidad solo quedan los recuerdos, que se reavivan para los de mayor edad cuando ven esos edificios todos iguales como los de Alamar, donde Livia Reyes me cuenta que todavía vive Máximo Andión, el mismo que estuvo al frente de las microbrigadas que construyó casas en la zona.

El cineasta cubano, cuyo centenario de natalicio se celebrará en 2019, dedicó uno de los Noticieros ICAIC Latinoamericanos a los hombres convertidos en constructores y mostró imágenes de uno de ellos que utilizó su auto particular para alar un cable y hacer subir elementos necesarios en pisos superiores de la obra.

Eran tiempos en los que se reavivaron las esperanzas de que se cumpliera lo de que quien se casa, casa quiere, y casa nueva, vida nueva. Los recién casados aspiraban y a muchos se les cumplieron los deseos, y no faltaron ocasiones en que hasta se alegraron de no ser beneficiados en una distribución porque las siguientes serían en zonas más atractivas.

Han pasado más de cuatro décadas de los inicios de las microbrigadas, y tanto las edificaciones que hicieron como las que ya había, padecen hoy el deterioro del paso del tiempo, y también de las consecuencias de la mala calidad que ha provocado filtraciones y otros males que sufren hoy los moradores.

Se nota que en los últimos tiempos hacemos esfuerzos por hallar una vía estable para construir viviendas, con la misma estabilidad con que crecen las necesidades, y un gran acierto es fomentar la extracción o producción de materiales locales, con lo cual está demostrado que es la base, el cimiento o fundamento sobre el que se sostendrá tan noble propósito.

Los requisitos de distribución de aquellos años de microbrigadas, fueron motivo de estímulo para los casamientos y quizás hasta para tener hijos, pues casados y con familia crecida, era más probable que les asignaran un apartamento y, por supuesto, se tomaban en cuenta los méritos laborales, que eran valorados colectivamente.

Hoy se oye hablar de solucionar casos sociales, pero también de tener en cuenta el aporte de cada uno, de su contribución a la obra social. Y asimismo se escuchan los debates callejeros para definir qué significa digna, confortable o habitable en el caso de una vivienda, lo cual es un signo de interés generalizado en el tema.

Cubahora

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3 Comentarios

Jose Bryan dijo:

Abogo por las llamadas hipotecas, que si bien no son justas siempre serán mejor que los alquileres. Hoy dias existen personas subsidiadas que arreglan sus viviendas. Otros no entran dentro de ese grupo pero el salario solo les alcanza para alimentarse y el sueño de una vivienda propia más que digna se ve tan lejano como aquel lucero azul del crepúsculo vago de Nemesia. Si me dieran la oportunidad de pagar mi casa mensualmente aunque me tome 20 años no me importaría.

16 noviembre 2018 | 03:38 pm
Enrique.B dijo:

Una casa digna, eso depende del país, por ejemplo en Japón hay muchas casas que son de un cuarto y una cocina, ni siquiera tienen baños, tienen que ir a los baños públicos, y otras tienen entre 2 y tres cuartos, con cocina y baño, en mi opinión yo considero una casa digna a aquella que tenga como mínimo 2 cuarto, un baño y una cocina.

16 noviembre 2018 | 03:39 pm
@IhordanMR dijo:

Mucho se habla del tema del envejecimiento de la poblacion cubana, pero como quieren que un matrimonio tenga hijos si en la mayoria de los casos (99.9%) viven aun en la casa de sus padres o tienen la necesidad de alquilarse lo que implica un gasto de dinero inmenso. En mi caso particular no pienso tener hijos hasta que tenga una casa propia.

16 noviembre 2018 | 04:18 pm