La amistad desinteresada y el heroismo anónimo de los Grupos de Solidaridad con #Cuba y Los Cinco

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Stephen Kimber*

Web del Comité Internacional por la Libertad de los 5 Cubanos – Artículo en inglés en Counterpunch.- En el dulce resplandor del acercamiento histórico del mes pasado entre Estados Unidos y Cuba, mucho se ha hablado de los papeles fundamentales desempeñados por el Papa Francisco, el gobierno canadiense, editorialistas del New York Times, varios políticos estadounidenses y sus asesores, incluso se ha hablado sobre la “diplomacia del esperma”.

Todo eso es cierto, por supuesto, pero hay también muchas otras cosas que sucedieron en esta larga historia, tal vez ninguna más convincente que la campaña global contra todas las adversidades, nunca-digas-nunca para “liberar a los Cinco Cubanos”. Por una década y media grupos pequeños de activistas políticos dedicados, dispares, y a veces hasta compitiendo unos con los otros en los Estados Unidos y alrededor del mundo, han marchado, presionado, enviado cartas, realizado teleconferencia y tribunales en una misión aparentemente quijotesca para lograr la liberación de Cinco cubanos encarcelados.

Los Cinco eran miembros de una red de inteligencia cubana enviados al sur de la Florida en la década de 1990 para infiltrar e informar a la Habana sobre grupos del exilio en Miami que estaban conspirando – para llevar a cabo – mortales atentados contra su Patria. En junio de 1998, la seguridad del estado cubana compartió los frutos de su inteligencia sobre alguno de esos planes con autoridades estadounidenses, incluyendo la voladura de un avión lleno de turistas que visitarían las playas cubanas.

Tres meses después, el FBI detuvo… no a los terroristas, sino a los agentes cubanos. Juzgados bajo un ambiente hostil contra Castro en Miami y aun bajo las emociones del tira y afloje entre Miami y La Habana por la custodia del niño Elián González, los Cinco fueron juzgados y sentenciados a largas penas en prisiones estadounidenses. El líder de la red, Gerardo Hernández, recibió una condena de dos cadenas perpetuas más 15 años.

Para el gobierno cubano, lograr la liberación de los tres miembros de los Cinco que permanecían aún en prisiones estadounidenses – cada uno de ellos conocidos en Cuba por sus nombres- fue el sine qua non para todo lo demás que sucedió el 17 de diciembre: la liberación del contratista estadounidense de la USAID Alan Gross, la entrega de un cubano condenado en Cuba por espiar para Estados Unidos, el acuerdo del restablecimiento de relaciones diplomáticas con Washington y todas las posibilidades y riesgos que inevitablemente fluirá de eso…

Sin embargo, los deseos del regreso de los Cinco no hubiesen sido posibles sin los esfuerzos de esa colección ecléctica de activistas políticos progresistas, celebridades de Hollywood y gente común que se negó a permitir que la historia de los Cinco y la injusticia en su contra fuera olvidada.

La campaña para liberar a los Cinco no comenzó hasta después de sus sentencias en el 2001, en parte porque el gobierno cubano se negó inicialmente a reclamarlos como suyos. (Eso no es sorprendente, el gobierno estadounidense reconoció públicamente a su propio agente de seguridad del Estado cubano cuando finalmente fue liberado de la cárcel cubana el mes pasado, casi 20 años después de que las autoridades cubanas lo arrestaran).

Para cuando comenzó el juicio a finales del 2000, Habana no solo los reconoció como agentes de la seguridad cubana sino que además presento los argumentos claves, legales y morales: no tener otra opción que enviar a sus agentes a la Florida porque las agencias de seguridad de EE.UU. permitieron a los terroristas anti-Cuba operar libremente- e ilegalmente- en suelo americano.

Alicia Jrapko, una activista política de Oakland, California, le escribió a Gerardo Hernández por primera vez a finales del 2000 o principios de 2001. Él le respondió comenzando una profunda correspondencia (él a veces un poco en broma se refiere a ella como su “Secretaria”) y una amistad personal que perdura hasta el día de hoy.

Jrapko y su compañero, el fotógrafo de documentación social, Bill Hackwell – se conocieron durante una de las caravanas a Cuba de Pastores por la Paz en 1995 – y él fue uno de los pocos estadounidenses que estuvieron presentes en la sentencia de los Cinco en Miami en diciembre de 2001. “Cuando conocimos a las madres de los Cinco,” recuerda Hackwell, “Fue sorprendente ver la fortaleza de ellas”.

La primera manta “Libertad para los Cinco Cubanos” se desplegó durante una manifestación contra la guerra en mayo de 2002 en San Francisco. Hackwell admite ahora que trabajar en el caso fue inicialmente un “trabajo solidario, un proyecto. Es lo que regularmente hacemos. Pero en algún momento,” añadió, “se convirtió en algo más, una forma de vida. Finalmente definió quiénes éramos.”

En el 2006, Hackwell, Jrapko y algunos otros activistas se separaron del Comité Nacional por la Libertad de los Cinco Cubanos – que había sido formado por Gloria La Riva, una destacada activista política de California – para formar el Comité Internacional por la libertad de los 5 Cubanos. La ruptura fue en parte por cuestiones políticas y en parte por personalidades, pero, al final, la grieta creó dos grupos trabajando decididamente en paralelo pero con el mismo objetivo.

El grupo de La Riva continuó organizando sus propios eventos y ayudó a descubrir evidencias de que el gobierno estadounidense había pagado miles de dólares a “periodistas” que habían escrito historias incendiarias sobre Cuba y el caso de los Cinco en los medios de Miami antes y durante el juicio. Tales revelaciones plantearon nuevas e inquietantes preguntas sobre la imparcialidad de los juicios originales – que también habían sido cuestionados por Amnistía Internacional y el Grupo de Trabajo de Naciones Unidas sobre Detención Arbitraria, y sentó las bases para los últimos recursos legales que todavía estaban en camino a través de los tribunales en el momento de la liberación de los restantes miembros de los Cinco el mes pasado.

Mientras tanto, el recién creado Comité Internacional, trabajó para ampliar el apoyo a la causa más allá de las organizaciones tradicionales de izquierda. No fue fácil. “Los liberales no querían apoyarnos en los primeros días”, recuerda Hackwell. “Al Igual que los grupos socialdemócratas. Las ONG no tocaban el tema. Incluso muchos de los [tanques pensantes de Washington y grupos de lobby] involucrados en temas de Cuba pensaban que el tema de los Cinco ‘era demasiado de izquierda.”

La pequeña casa de 2 dormitorios de Jrapko y Hackwell en Oakland se convirtió en la sede central 24-horas al día del Comité Internacional. Sus trabajos – Hackwell y Jrapko ambos trabajaban para una pequeña compañía sin fines de lucro del Área de la Bahía – tomaron un segundo lugar con respecto al trabajo de solidaridad con Cuba. “Nuestro jefe era un hombre progresista y muy comprensivo”, dice Hackwell. “Siempre hemos caminado al borde de nuestras finanzas, pero siempre encontramos la forma de que funcionara”.

Ellos hicieron progresos lentos. Se conectaron con Gayle McLaughlin, la Alcaldesa de Richmond, California, y ese proyecto resultó en una carta en favor de los Cinco que logró las firmas de 13 alcaldes estadounidenses. Con la ayuda de Tony Woodley, dirigente sindical británico envuelto en la creciente campaña internacional de solidaridad, hicieron contactos con elementos progresistas del movimiento obrero norteamericano. Y unieron fuerzas con Graciela Ramírez, una activista argentina de Derechos Humanos quien vive en Cuba, quien era la Coordinadora del Comité Internacional.

Los comités Nacional e Internacional no fueron los únicos grupos involucrados. Organizaciones de solidaridad con Cuba en muchas ciudades estadounidenses formaron sus propios comités en apoyo a los Cinco. Surgieron grupos similares en América Latina y Europa. El Comité de Vancouver por la Libertad de los Cinco, por ejemplo, fue especialmente activo, organizando más de 100 protestas el quinto día de cada mes frente al Consulado de Estados Unidos para mantener la presión.

En 2012, el Comité Amigos de los Cinco Cubanos, compuesto por miembros de los grupos solidarios locales, individuos y activistas sindicales, con sede en Toronto organizaron “Rompiendo el Silencio, Justicia para los Cinco, Asamblea y Tribunal del Pueblo” un encuentro internacional de dos días, para discutir el caso.

En marzo del 2014, una coalición internacional en Europa atrajo a 300 personas de 27 países en el gran salón de la Law Society de Londres para una “Comisión Internacional de Investigación en el caso de los Cinco cubanos,” que fue presidida por el ex Presidente del Tribunal Supremo de la India, un ex juez del Tribunal Supremo francés y un ex magistrado de la corte constitucional de Sudáfrica.

Para entonces, un proyecto importante y crítico en la campaña por la libertad de los Cinco había sentado un precedente. En 2011, Hackwell, Jrapko y un numero de aliados en todo el país orquestaron una exitosa gira de tres semanas por tres ciudades de Estados Unidos, de la popular compañía de teatro infantil cubana La Colmenita. Además de sensibilizar a los americanos sobre el teatro y la cultura cubana, incluyendo en su repertorio una obra popular sobre los Cinco, el éxito de la gira convenció a Jrapko y a otros del equipo de que se encontraban frente a un equipo de trabajo que podía continuar organizando eventos a escala nacional e internacional.

Eso condujo directamente al primer evento “5 días por los 5 Cubanos” en Washington D.C. en abril de 2012, una semana algo ambiciosa de discursos, paneles, proyecciones de películas y cabildeo.

El evento fue importante por varias razones. Además de los siempre amigos solidarios como el actor y activista Danny Glover, el fallecido cineasta Saul Landau, cuyo documental sobre los Cinco se proyectó durante la semana, los 5 días reunieron por primera vez bajo el tema Libertad para los Cinco a reconocidas y respetadas figuras públicas como Dolores Huerta, co-fundadora del sindicato de los trabajadores agrícolas de California, Cindy Sheehan, activista contra la guerra y James Early, Director de Estudios Culturales y Comunicación de la Institución Smithsonian. El evento también atrajo a destacadas voces como Wayne Smith, ex jefe de la Sección de intereses de Estados Unidos en La Habana y Mavis Anderson, directora del Grupo de Trabajo sobre América Latina.

Pero quizás el impacto más significativo de esa primera jornada fue el reconocimiento de la importancia de cabildeo en el Capitolio. Los encuentros y conversaciones con legisladores de Washington estaban fuera de la zona de confort político para la mayoría de los activistas del Comité Internacional, pero todos ellos entendieron que la libertad de los Cinco al final sería el resultado de una decisión política – un indulto presidencial – y sólo podría suceder con un fuerte apoyo político. A pesar de los esfuerzos, los resultados iniciales fueron poco alentadores. Las citas en su mayoría fueron con funcionarios del congreso de bajo nivel. Aquellos que lo hicieron sabían poco o nada sobre el caso. ¿Los Cubanos que? Cuando se enteraron de los detalles, los asistentes fueron en ocasiones hostiles o, a lo sumo, indiferentes.

Sin darse por vencido, el Comité organizó una segunda jornada “5 días por los 5 Cubanos” en Washington D.C. en Mayo de 2013, luego un tercero en el pasado junio del 2014.

La tercera jornada “5 días por los 5 Cubanos” en Washington D.C.- se destacó por una ambiciosa conferencia de dos días titulada “Nueva Era en las Relaciones Estados Unidos-Cuba”, y contó con un ecléctico grupo de conferencistas internacionales, entre ellos Ignacio Ramonet, ex editor en jefe de Le Monde Diplomatique; Fernando Morais, el reconocido autor Brasileño; la Reverenda Joan Brown Campbell, ex Secretaria General del Consejo Nacional de iglesias de Cristo en los Estados Unidos; Lawrence Wilkerson, un coronel retirado del ejército estadounidense y ex jefe de gabinete de Colin Powell; Gilbert Brownstone, un curador de arte y Director de la Fundación Brownstone; Tom Hayden, ex senador por el Estado de California y veterano activista de los derechos civiles; y Martin Garbus, el prominente abogado experto en la primera enmienda que representó a Gerardo Hernández.

Los asistentes también participaron en una marcha de más de 500 personas desde la Casa Blanca al Departamento de Justicia, y asistieron a un concierto dedicado a los Cinco del grupo político popular hip-hop, Dead Prez.

Igualmente trascendente, el evento reunió a representantes de 31 países en Washington. “Eso fue importante,” explica Jrapko. “Necesitábamos que vinieran a Washington porque era allí donde había que librar la lucha”.

Entre los participantes extranjeros esta vez fueron 11 parlamentarios internacionales que ayudaron con el cabildeo de legisladores en Washington. El número – y tono – de las reuniones con los políticos estadounidenses cambió. El Comité Internacional logró concertar más de 60 reuniones – tres veces más que en el 2012 – y muchas de ellas eran sesiones cara a cara con congresistas. En lugar de preguntar quiénes eran los Cinco, algunos legisladores ahora preguntaban qué podían hacer para ayudar – o informar sobre lo que ya habían hecho. El Comité incluso logró hacer dos citas con altos funcionarios del Departamento de Estado que estaban a cargo del tema Cuba. En años anteriores el Departamento de Estado ni siquiera respondía al pedido de citas.

Igualmente importantes fueron los eventos paralelos organizados por grupos de solidaridad con Cuba en ciudades de EEUU y alrededor del mundo para marcar la tercera jornada de cinco días por los Cinco en Washington. Más de 230 legisladores españoles incluso firmaron una carta al Presidente Barak Obama esa semana, solicitando que liberara a los Cinco.

Ya estaban en camino los planes para una cuarta jornada, aún más impactante, de 5 días por los 5 Cubanos prevista en Washington en septiembre de 2015 – el Comité Internacional había conseguido 1.500 firmas de personalidades para el evento. Y a comienzos de diciembre el comité firmó un contrato de alquiler de un departamento en Washington D.C. que planeaba utilizar como base de organización para el próximo año, cuando Washington y Habana anunciaron el acuerdo de liberar a los tres restantes miembros de los Cinco.

Si sus esfuerzos – y la de activistas de solidaridad en el mundo – son ahora en gran parte ignorados por la prensa norteamericana, Cuba no se olvidó. En octubre, el Instituto Cubano de Amistad con los Pueblos (ICAP) presentó a Jrapko y Hackwell con la Medalla de la Amistad, en parte por su “máximo compromiso con Cuba y por su vida familiar y profesional en segundo lugar durante esta lucha constante,” y en parte porque “Alicia y Bill forman parte de esta amistad desinteresada” que finalmente ayudaría a liberar a todos los Cinco Cubanos.

Héroes desconocidos

No todos los que han sido parte de la lucha por la libertad de los Cinco han sido destacados activistas, o incluso miembros de grupos organizados. Conozca a alguno de ellos.

Jacqueline Roussie, una mujer francesa que descubrió el caso de los Cinco durante unas vacaciones a Cuba con su esposo en el año 2003, y comenzó escribiéndose con ellos en la cárcel en diciembre del 2004. En 2006, ella y 63 de sus vecinos en Monein, una aldea en el sudoeste de Francia, escribieron una carta al Procurador General Alberto Gonzales, instándolo a liberar a los Cinco. La carta, confiesa, no “pesa sobre el gobierno de Estados Unidos”. Pero después de que Barak Obama fue electo Presidente en 2008, ella comenzó a escribirle cartas mensuales – 73 en total – a menudo con copias a 20 otras “personalidades” en los Estados Unidos “nunca recibí una respuesta, pero nunca me han desanimado”, dice hoy. “Yo sabía que la justicia prevalecería en última instancia”. La última de las 170 cartas que recibió de Gerardo Hernández fue fechada el 1 de diciembre. “Sus cartas a Obama y otras autoridades de Estados Unidos han sido como una gota de agua sobre la piedra”, le dijo Gerardo “Hoy tenemos muchas señales que indican que la piedra ha sido de utilidad.

Alina Lopez Marin, una cubana americana cuya familia salió de Cuba en 1960, dice que su correspondencia con Gerardo Hernández “me ayudó a recuperar la fe en mis colegas cubanos.” Empezó a escribirse con él en 2008 “después de sobrevolar Guanajacabibes en Pinar del Río, mientras regresaba de Belice. Belice me recordó a Cuba un poco, o la Cuba que había dejado de niña en 1960. Sentía la isla como un imán. Algo me llamó. Comencé a leer todo lo que pude sobre la Cuba actual y me enteré de los Cinco. Le escribí una carta a Gerardo en la prisión en California. Yo le digo [a Gerardo] que fue su madre, quien estaba enferma en el momento quien me hizo un llamado para convertirme en su madre adoptiva.”

Bill Ryan, de Gillies Corner, Ontario, había estado haciendo bates de béisbol de maple en el taller de su casa para repartir a jóvenes cubanos durante viajes de vacaciones a la isla por casi una década. En 2009, decidió crear Cinco bates especiales, uno para cada familia de los Cinco cubanos, y allí se daría cuenta de que ellos eran “Héroes Nacionales” en Cuba. Eso condujo a una correspondencia continua entre Ryan y Gerardo. En el 2010, Gerardo le pidió hacer un bate especial para conmemorar la victoria de Industriales de la Habana, su equipo favorito, en el Campeonato Nacional de la Liga Cubana de Béisbol. Después de eso, Ryan hizo placas de madera para agradecer a quienes estaban apoyando la causa. Desde allí siguió órdenes más personales, incluyendo un joyero que Gerardo diseñó hecho de coral negro para conmemorar su primera cita con su esposa Adriana 25 años antes. Ryan presentó el regalo a Adriana mientras ambos estaban sentados en un restaurante y Adriana estaba al teléfono hablando con Gerardo. “Era casi como si estuviera allí”.

* Stephen Kimber, Profesor de Periodismo en la Universidad Kings en Halifax, Canadá. Es el autor de “Lo que se encuentra del otro lado del mar: la verdadera historia de los cinco cubanos”. Está disponible directamente desde el editor, Fernwood, o como un ebook en la web del autor.

Tomado del Sitio Cuba Información

http://www.cubainformacion.tv/index.php/los-cinco/60774-la-amistad-desinteresada-y-el-heroismo-anonimo-de-los-grupos-de-solidaridad-con-cuba-y-los-cinco

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