Cuba y EE.UU. culminaron la primera jornada de conversaciones de cara al restablecimiento de sus relaciones diplomáticas después de 35 años.
El programa Parole formó parte del arsenal de medidas para privar al país de médicos, enfermeros y otros profesionales del sector, en una virtual operación internacional de robo de cerebros promovida por el Gobierno de Estados Unidos.
Para el presidente de Estados Unidos, los emigrantes latinoamericanos que integran la caravana que pretende ingresar en ese país, son de quinta categoría, e incluso los ha calificado como “delincuentes” que pretenden invadirlo. Por Arthur González.
Durante más de una década, el Programa de Parole, creado en el 2006 por George W. Bush, alentó a personal cubano de la Salud que colaborara en terceros países a abandonar sus misiones y emigrar a Estados Unidos.
Desfachatez sin límites, porque en Cuba no hay un solo periodista muerto o desaparecido después de 1959, incluidos esos que no poseen título ni trabajan en medios de prensa reconocidos oficialmente. Por Arthur González.
Cuba llamó a Estados Unidos en esta capital a cumplir a plenitud con sus compromisos de emisión de visas para emigrantes conforme a los acuerdos migratorios establecidos entre los dos países.
El gobierno cubano cumple con rigor los acuerdos migratorios suscritos con Estados Unidos, aseguró Yuri Gala López, director de temas bilaterales de la dirección general de EE.UU. de la Cancillería de la Isla.
En junio de 2017 Donald Trump anunció variaciones en la política de Estados Unidos hacia Cuba. ¿Qué ha cambiado realmente? ¿Cuál ha sido el impacto del nuevo derrotero de las relaciones bilaterales?
La declaración del Gobierno Revolucionario emitida ese mismo 12 de enero, asegura que esa política «constituía un estímulo a la emigración irregular, al tráfico de emigrantes y a las entradas irregulares a Estados Unidos desde terceros países de ciudadanos cubanos que viajan legalmente al exterior, y al admitirlos automáticamente en su territorio, les confería un trato preferencial y único
La vigencia de la Ley de Ajuste Cubano de 1966, única de su tipo en el mundo, sigue siendo un estímulo a la emigración irregular, cuya derogación será esencial para alcanzar relaciones migratorias normales entre los dos países. Por Francisco Arias Fernández