Por Kathy Rojas

En el Parque Lenin o el en Acuario, matriculados en algún curso o de paseo por la Rampa, a los niños cubanos se les vio radiantes durante el verano. Su alegrÃa desbordó los ómnibus de transporte público, sin importarles el calor, e inundó las playas de toda la geografÃa nacional en busca del mar y la brisa, consustanciales a los habitantes de esta isla.
Centros de recreación, deportivos, bases de campismo, teatros, museos, cines, librerÃas, casas de cultura y escuelas se empeñaron también en garantizarles un verano feliz.
Y ahora, en el comienzo de otro curso escolar, que continuará dando pasos hacia el perfeccionamiento del sistema de enseñanza y acredita el derecho de los niños a la instrucción primaria gratuita y obligatoria, nuestros prÃncipes caminan hacia sus escuelas, con sus uniformes pulcros de pañoletas azules y rojas, absolutamente al tanto de que aquà ellos son prioridad.
Según reconociera el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia, Cuba puede sentirse orgullosa por sus indicadores de atención a la niñez, muy superiores a los de paÃses de su entorno y similares a los de naciones más desarrolladas.
Todo esto, a pesar de una crisis global que toca áreas tan sensibles como la alimentaria, climática y energética, y del bloqueo económico, comercial y financiero al que Estados Unidos ha sometido al paÃs durante décadas.
Hoy, tras verlos regocijarse en diversos espacios, y volver felices a las aulas, se hace rotundamente visible el derecho que tienen los niños cubanos al descanso, al juego y las actividades recreativas propias de su edad, y a participar libremente de la vida cultural y las artes.
Se constata, otra vez, su acceso a una educación gratuita y de calidad; a escuelas seguras. A la par, el Estado garantiza a los niños el derecho a la salud.
En Cuba ningún niño muere por enfermedades que pueden prevenirse y todos tienen acceso a instituciones de salud, gratuitas. Pero mucho antes de que nazcan, ya el Estado prioriza acciones que influirán en su desarrollo y bienestar plenos.
Presta servicios en materia de planificación familiar; asegura la atención prenatal y postnatal apropiada a las madres; se esfuerza por reducir la mortalidad infantil y en la niñez, asegurando la asistencia médica y atención sanitaria que sean precisas a todos los niños, con hincapié en el nivel primario de salud.
Hoy, cuando les vea temprano en la mañana camino a la escuela, o se los tropiece de tarde pateando un balón o jugando a los taquitos en el parque de la vecindad, observe sus rostros, la frescura de sus miradas, la libertad con que se desenvuelven. Son, ni más, ni menos, niños cubanos, felices.