En la Universidad de La Habana se realizó recientemente la ‘Conferencia de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos’, donde los académicos coincidieron en que el gobierno de Trump sustenta su discurso hacia el exterior -entre otros pilares- en la llamada política del poder duro (hard power, en inglés).
Trump considera a Rusia y China verdaderas amenazas porque estas naciones, en su opinión, son competidores económicos, políticos y militares, dijo el especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional Enrique Martínez.
El pretexto de la Casa Blanca para arremeter contra esos países es que ellos están impugnando sus ventajas geopolíticas y tratan de cambiar el orden internacional, explicó Martínez.
Realmente -recalcó- su estrategia de defensa no es contra el terrorismo, sino contra Rusia y China.
Van a crecer los gastos militares, las amenazas y el empleo de la fuerza como instrumentos para intentar mantener su dominación, alertó el investigador, quien aseguró que la carrera armamentista será superior a la etapa de la Guerra Fría.
Sobre las relaciones de Estados Unidos con África, la académica del Centro de Estudios Hemisféricos y sobre Estados Unidos de la Universidad de La Habana, Yanelexy Soto, explicó que se mantiene una rigurosa reglamentación para la actividad comercial.
Son muchos los requisitos que Washington establece y varias naciones no llegan a cumplirlos y esto, de cierto modo, es forma de dominación hacia ese continente, agregó Soto.
Trump mostró una actitud racista respecto a varios países, incluso hacia naciones africanas, hacia donde redujo la ayuda financiera para el desarrollo, recordó.
Respecto a la República Islámica de Irán, la especialista del Centro de Investigaciones de Política Internacional Gisselle García puntualizó que la actual administración norteamericana busca demonizar al país persa, además de generar una escalada en el ámbito militar.
Asimismo, Trump relegó el conflicto israelo-palestino de todas las agendas de negociación y ordenó el traslado de la embajada del país norteño a Jerusalén, sin importar las implicaciones de esta decisión, comentó García.
Los expertos reunidos en la Universidad de La Habana cuestionaron la eficacia de la política de fuerza de Estados Unidos al estilo de los tiempos de la Guerra Fría y hasta qué punto existe una verdadera armonía entre los centros de pensamientos y el actuar del gobierno.
De igual manera, se debatió sobre la arremetida intervencionista de Washington en el continente americano mediante el fomento y el apoyo de estrategias desestabilizadoras para derrocar a gobiernos progresistas, con el objetivo de instaurar administraciones que respondan a sus intereses.
Nidia Alfonso, profesora del Instituto Superior de Relaciones Internacionales, explicó que los sucesivos gobiernos estadounidenses basan sus vínculos internacionales en la ratificación de su matriz de dominación mundial.
En ese sentido, precisó, según la lógica imperial, el vecino del norte estableció sus propios intereses como los límites para la soberanía latinoamericana, por lo que ‘no tienen amistades permanentes sino objetivos permanentes’.
LA CRUZADA CONTRA VENEZUELA
De igual modo, otros investigadores, como la especialista Idalmis Brooks, afirmaron que Estados Unidos intentó socavar la unión de la Comunidad del Caribe (Caricom) para apuntalar su estrategia intervencionista en Venezuela.
Rubén Zardoya acotó que la Revolución Bolivariana es el principal blanco de la actual ofensiva imperialista y que la embajada de Washington en Caracas funciona como el centro operacional de las acciones ideológicas y materiales contra el proceso revolucionario de la nación sudamericana.
Por su parte, el profesor Pavel Alemán aseguró que expulsar a Venezuela de la Organización de Estados Americanos (OEA) forma parte de una estrategia diseñada para destruir el proceso político progresista y revolucionario de ese país.
En declaraciones exclusivas a Prensa Latina, el investigador auxiliar del Centro de Investigaciones de Política Internacional señaló que ‘evidentemente existe un deseo recíproco en romper la relación entre Venezuela y la OEA’.
Según Alemán, la nación suramericana solicitó en abril de 2017 su salida del órgano hemisférico, aunque el procedimiento dura 24 meses y se extendería hasta 2019.
‘El proceso de expulsión me parece ilegal e ilegítimo, mientras recuerda el capítulo oscuro de la misma medida contra Cuba en 1962’, agregó.
En este sentido, calificó la decisión como un retroceso en la historia de la OEA, el cual también representa una ruptura institucional dentro del propio organismo.
Asimismo, sentenció que la expulsión representa el esfuerzo de Estados Unidos y sus aliados por aislar diplomáticamente a Venezuela dentro de la región latinoamericana.
Desde diferentes articulaciones se estructura un plan único de agresividad creciente para incentivar la desestabilización que hoy existe en otros estados latinoamericanos, aseveró Alemán.
‘La estrategia pretende complicar el entorno político venezolano, como un intento por desconocer el carácter legítimo del reciente proceso electoral que aconteció en el país’, precisó el investigador.
Para el intelectual, la agresividad estadounidense también está relacionada con otros entornos geográficos dentro de un contexto político complejo.
‘Ojalá que los planificadores de política se percaten de ese detalle, porque, si la situación empeora, regresará el entorno regional inestable de años anteriores, el cual constituye un conflicto que desborda las fronteras’, concluyó.
En medio de todos los movimientos que realiza Estados Unidos para dominar el mundo, existe un problema que se viene avizorando entre los expertos, y es la pérdida de terreno en algunas áreas importantes como el sector científico norteamericano.
MÁS GUERRA FRÍA Y MENOS CIENCIA
Guillermo Lázaro Andrés, experto del Centro de Investigaciones de la Economía Mundial, aclaró que Estados Unidos sigue siendo el primer actor global en el posicionamiento en el campo de la ciencia, la tecnología y la innovación.
No obstante, disminuyó los gastos en investigaciones,y publicaciones científicas y puesta en marcha de los últimos adelantos, dijo.
Actualmente, China cuenta con 219 mil investigadores por encima del país norteño, ejemplificó el catedrático, quien destacó que en la nación asiática se presentan más solicitudes de patentes.
Según Andrés, se estima que para 2019 Beijing promueva más financiamiento para la actividad científica y tecnológica que Washington.
* Periodista de la Redacción Nacional de Prensa Latina.
