Por Nelson GarcÃa Santos

La similitud entre la cena que compartió Fidel con los carboneros de la Ciénaga de Zapata, el 24 de diciembre de 1959, y la de hoy en los poblados costeros villaclareños más devastados por el huracán Irma, radica en esa esencia raigal de la Revolución de estar apegada a los más necesitados.
El simbolismo entre una y otra aflora también en el gesto imperecedero de Fidel que compartió en aquella ocasión con los más humildes, les mostró su admiración y les infundió confianza, para imprimirle vida a esa expresión martiana, que él hizo suya, de que con los pobres de la tierra quiero yo mi suerte echar.
Entonces han hecho bien en multiplicar ahora la evocación de aquella velada navideña en lugares donde las huellas del desastre natural ceden ante el empuje de hombres y mujeres que sienten ese acompañamiento, resumido en que aquà nadie fue abandonado.
Bien lo saben en La Panchita, Caharatas, Isabela y la Nueva Isabela, Emilio Córdova, playa Nazábal, El Santo, Caibarién y Sagua la Chica, donde sus habitantes protagonizarán esa cena inédita que se convertirá, sin duda, en un momento de satisfacción y agradecimiento a la Revolución.
Será un merecido espacio de alegrÃa para las comunidades tras haber superado el bárbaro impacto de despertarse sin nada o casi nada, y ver ahora como desde la ruinas están renaciendo sus poblados más bellos y con instalaciones más seguras.
Allà estarán compartiendo con sus habitantes los integrantes de la dirección del Partido y el Gobierno en Villa Clara, los mismos que, rodilla en tierra, los acompañaron antes y después del zarpazo de Irma.
Se ha dispuesto una cena en la que las familias compartirán el lechón asado, el arroz con frijoles negros, la yuca… y un programa de actividades culturales para convertir este 24 de diciembre en un dÃa inolvidable.
Allà se brindará por Fidel y el cercano advenimiento del triunfo de su revolución, que los agradecidos han hecho suya desde que el verde olivo plantó la libertad.

Esta actividad donde está Fidel, expresa su genialidad y su amor por los humildes a los que protegió y ayudó para que pudiran erigirse como hombres de bien.
Su grandeza se expresa desde estos actos y en su constante batallar para ser de Cuba, en paÃs digno respetado y admirado en todos los campos: Fidel está presente en todqas las esferas del pensamiento humano,por eso su obra perdurará para siempre y se extenderá al mundo.