La ceremonia protocolaria fue fijada para mañana en el capitalino Teatro Colón, cuando el presidente Juan Manuel Santos y el lÃder de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), Timoleón Jiménez, volverán a estrechar sus manos al oficializar el último tratado, que aseguraron es el definitivo.
A partir de entonces el siguiente paso será la validación, que ocurrirá en el Congreso de la República, instancia la cual preparará posteriormente las leyes de la paz.
Desde el lunes llegaron a Bogotá procedentes de Cuba los principales dirigentes de ese movimiento insurgente, encabezados por su jefe máximo.
Implementar el actual acuerdo con la mayor brevedad posible es fundamental para cumplir con la obligación que tengo con ustedes colombianos (…) ante esta coyuntura tan excepcional con todo respeto les pido que levantemos la mirada hacia el futuro, subrayó el mandatario la vÃspera durante una alocución al paÃs.
El pasado 12 de noviembre los negociadores gubernamentales y de las FARC-EP terminaron el segundo texto, derivado del inicial suscrito en Cartagena de Indias en septiembre y rechazado luego en el plebiscito de octubre.
Después de un diálogo nacional y con las propuestas de los promotores del voto negativo las partes reajustaron el convenio, el cual incluye modificaciones, ampliaciones o precisiones en 56 de los 57 ejes temáticos revisados.
Mi primera y principal preocupación es por el proceso pacificador, y por el riesgo -que crece cada dÃa- de perder lo alcanzado dada la fragilidad del cese el fuego bilateral, aseguró el ocupante de la Casa de Nariño luego de insistir en la necesidad de proceder con celeridad para aplicar todo lo concertado.
Tal medida en vigor desde finales de agosto es fruto del primer pacto, que no fue validado en las urnas por los ciudadanos.
Se han perdido vidas y hay muchas más en peligro, no podrÃamos perdonarnos no haber actuado con prontitud para corregir esta situación, añadió el gobernante quien recordó la muerte de dos guerrilleros durante un altercado con efectivos castrenses, asà como la oleada de violencia contra activistas sociales.
En su opinión los asesinatos de defensores de derechos humanos y lÃderes comunales son una de las consecuencias de la incertidumbre surgida a raÃz del plebiscito.
Al referirse a la validación, Santos defendió la alternativa del Parlamento como la variante más acertada.
Tras escuchar proposiciones, y de común acuerdo con las FARC-EP, resulta claro que la vÃa más conveniente y legÃtima para refrendar el pacto es mediante el Congreso de la República, donde están representadas todas las visiones y opciones polÃticas de la nación, dijo.
En su declaración el jefe de Estado lamentó la oposición de algunos sectores al mencionado documento.
Desgraciadamente algunos de los segmentos más radicales del No se siguen oponiendo al acuerdo, pese a importantes cambios y ajustes, manifestó Santos.
Después de más de ocho procesos de paz a lo largo de 34 años que no concluyeron, tenemos ante nosotros la oportunidad única de cerrar este capÃtulo tan doloroso de nuestra historia el cual ha enlutado y afligido a millones de colombianos, enfatizó.
