
La Colina fue tomada por niños, adolescentes y jóvenes que no dejaron un solo espacio descubierto en avispero antibloqueo. Eran eso exactamente, un avispero de miles de cuerpos aleteantes que no dejaban ver la suÂperficie del panal, porque cada uno estaba haÂciendo o diciendo algo. Por encima de las caÂbezas en el tumulto de la Plaza Cadenas, de la Universidad de La Habana, sobresalÃan los zanqueros, personajes coloridos que se tambaleaban entre la gente, haciendo malabares sobre sus patas de palo. Cuando no repartÃan volantes rojos con las letras blancas de «Yo voto contra el BloÂqueo», se movÃan al ritmo de la conga que el grupo Carnavaleando tocaba detrás de ellos.
En la escalinata, sentados muy juntos o dando saltos cerca del Alma Mater, muchos buscaban el ángulo perfecto donde la preciosa escultura quedara en el cuadro de los selfies. «Esta va para Facebook», se escuchaba de tanto en tanto. DifÃcilmente una conexión wifi, gratuita por más señas, ha tenido más amplio uso social en tan poÂquÃsimos metros cuadrados.
Muy cerca de allÃ, a la izquierda del Alma Mater, en el primer descansillo, habÃa cola para estampar manos entintadas de azul o de rojo en un enorme lienzo, donde el blanco de fondo terminó desapareciendo bajo las huellas. A la derecha, los artistas de la Escuela de InstÂructores de Arte pintaban a un caimán entre muÂrallas. En el centro, la compañÃa Paso a Paso se mezcló con los estudiantes en un flashmob —una movilización instantánea o un performance movilizativo, como prefiera llamarse—, y movió a todo el muÂnÂÂdo al son de la denuncia.
«Nunca nos habÃamos divertido tanto por una causa justa. Que se acabe el bloqueo», dijo a Granma Ixchel Hernández, bailarina de la compañÃa. Mientras, el estudiante de ciberÂnéÂtica JuÂlián Martos Fariñas, que pasaba conversando con un amigo, comentó: «Ha sido un dÃa movido, de muchÃsima alegrÃa».
Cerca de allÃ, en el estadio universitario glorias del deporte cubano se unieron a la jornada. Javier Sotomayor, plusmarquista mundial en salto de altura, aseguró a la prensa que «el deporte es uno de los sectores más afectados del paÃs, y aun asà tenemos más de 200 medallas olÃmpicas y mundiales. A pesar de todo, estamos aquà junto a los jóvenes. Yo también digo que NO al bloqueo».
Después, la música y el alboroto cesaron por una hora exacta y bajo una fina llovizna, Josefina Vidal, directora general de Estados Unidos en el MiÂnisÂterio de Relaciones Exteriores, dialogó con los jóvenes, sentada en un taburete. «El presidente Obama va a concluir su mandato dentro de tres meses, él se va, pero el bloqueo se queda», dijo Vidal.
Habló pausadamente, persuasiva, deteÂniÂénÂdose en explicaciones detalladas de temas muy complejos, que por primera vez muchos entendieron. «SabÃa que el bloqueo existÃa anÂtes de venir a estudiar a Cuba, pero no tenÃa conciencia de lo mucho que afectaba a su pueblo», lamentó Tylor Norris, estudiante estadounidense que vino a la Isla a aprender Español en la Universidad de La Habana. «Me gustó haber formado parte de esta denuncia y de la alegrÃa, de la música y el baile», añadió sonriente.
Tomado de Granma