Camila Oliva*
Es prácticamente imposible que una nación, por similar que pueda resultar su sistema político, posea un modelo idéntico de democracia al de otro país. Es así que en Cuba, dicha libertad es perceptible en la voluntad del pueblo, libremente expresada para determinar su propio sistema político, económico, social y cultural, el cual, como expresara el General de Ejército Raúl Castro durante la VII Cumbre de las Américas, es respaldado por el 97.5 % de la población.
Sin embargo, este legítimo derecho de autodeterminación de los cubanos se ve constantemente amenazado por la incesante obsesión norteamericana de imponer en la Isla un “cambio de régimen”; propósito que, vale señalar, nunca ha podido impedir la participación masiva de los ciudadanos en el gobierno de la nación.
Precisamente esa esencia participativa del sistema político cubano, se materializa en algo tan elemental como el proceso eleccionario, el cual reiterará próximamente el creciente respaldo a la Revolución. Una vez más, banderas, murales, escudos y urnas custodiadas por nuestros pioneros, resurgirán en todo el país como armazón de uno de los momentos más importantes que vive la democracia cubana.
Este domingo serán activadas las autoridades y colegios electorales a todos los niveles, para seleccionar los delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular, proceso sobremanera importante para el país, toda vez que impone a la ciudadanía el reto de ejercer su legítimo derecho al sufragio como partícipes activos de la Nación.
Esperemos entonces, teniendo plena conciencia de ello, que el proceso que se desarrollará este 19 de abril, mostrará nuevamente al mundo la verdadera democracia participativa de la nación cubana.
*Periodista Cubana